La confesión de Toni Nadal: «Rafael nunca me pagó un euro»

El tío y entrenador de Rafa Nadal durante años hizo un repaso de su trayectoria y su exigencia al tenista


Toni Nadal ha echado la vista atrás y ha recordado los años en los que se ocupó de preparar a su sobrino, Rafa Nadal, para competir en lo más alto del tenis mundial. Sobre aquella etapa ofreció un detalle importante: «Rafael nunca me pagó un euro, se lo pedí yo». Y explicó el motivo: «Eso es lo que me permitió tener total independencia, si hubiera tenido que depender de su salario habría aceptado cosas que no estaba dispuesto a aceptar. Al no permitir que me pagara, compré mi libertad de expresión e independencia. El padre de Rafael y yo heredamos un negocio familiar y acordamos que él se encargaría de ello y yo del tenis. Podría haber sido menos duro con Rafael, y por supuesto que haría muchas cosas diferentes a las que hice, pero trabajé de acuerdo a mis principios y a mi sobrino no le fue nada mal», afirmó Toni Nadal en Blick.

Exigente y perfeccionista, consiguió que su sobrino también lo fuera. No sin sacrificio. «Le hice la vida muy difícil a veces. Organizaba entrenamientos mucho más largos de lo habitual, le obligaba a entrenar con bolas malas en pistas muy adversas. La verdad es que él fue el mejor alumno que podría imaginar. Su predisposición a aprender fue brutal y siempre entendió la dureza y la exigencia como un medio para obtener un fin. Con el tiempo, hizo suyas las altas demandas que yo le imponía cuando era niño. Un jugador debe hacer las cosas porque está convencido de ellas, no porque se le obliga».

Una de las anécdotas que recordó y que denotan la exigencia que ejercía sobre Rafa Nadal fue lo que ocurrió tras ganar su Roland Garros: «Después de conseguir algo importante, siempre nos hemos centrado en el futuro. Después de ganar a Mariano Puerta, le dejé una carta en su habitación de hotel, desgranando todas las cosas que había hecho mal durante el torneo y le hice una lista con todos los jugadores españoles que habían ganado un Grand Slam, preguntándole si quería ser mejor que ellos o se conformaba ya».

Después de muchos años juntos reconoce que «Rafa fue el mejor alumno que podía imaginar», y que a pesar de lo dureza en los entrenamientos que requiere llegar a lo más alto «Un entrenador debe saber cuándo es preciso ser exigente y cuándo debe contenerse. Cuando Rafael ha pasado por momentos complicados o ha dudado de sí mismo, siempre busqué darle motivación, ánimos e intentar fortalecerlo. Pero cuando las cosas van bien, siempre le pedí algo más. Vivimos en un mundo en el que la gente solo quiere divertirse, incluso cuando está entrenando, pero la vida no es solo diversión. a mayoría se frustra cuando las cosas no van bien y no están dispuestos a cambiar sus hábitos. El que necesita ser elogiado no va a mejorar nunca».

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