La ley de juego restringe la publicidad a la madrugada, y la veta en camisetas

Se prohíben los «bonos de bienvenida» y se aumenta la protección del menor

M.F.

El Ministerio de Consumo, encabezado por Alberto Garzón, ha endurecido de manera muy contundente la ley que regula el juego en España. De esta manera, quedará restringida la publicidad -que solo podrá emitirse durante la madrugada-, se prohibirá el patrocinio en equipaciones deportivas, se ilegalizarán las promociones de captación de nuevos clientes y se insistirá en asegurar la protección del menor con respecto al juego a través de varias vías.

Fuentes cercanas al Gobierno aseguran que este paso adelante en torno a la regulación del juego se debe a la presión social realizada por 86 organismos y asociaciones civiles con la intención de mejorar aquella primera propuesta. Este primer intento de reforma generó una gran decepción generalizada entre los expertos y las asociaciones que defendían ambición y contundencia en torno a una industria que ha provocado que apostar sea una práctica habitual para diez mil menores gallegos, según cifras del Estudio sobre menores y juego en la comunidad gallega. Este mismo informe asegura que de cada diez menores que apuestan alrededor de uno podría estar, a día de hoy, experimentando problemas con el juego.

Restricción de la publicidad

El nuevo borrador restringe la emisión de la publicidad relacionada con el juego: solo podrá ser difundida entre la una y las cinco de la madrugada. En esta línea, se prohíben también los anuncios de casas de apuestas y juegos por Internet en los eventos deportivos que comiencen después de las ocho de la tarde, algo que sí permitía la primera reforma de la regulación. Este precepto afectará a la televisión y a la radio, y también a todas las plataformas digitales, el soporte consumido con más frecuencia por los menores de edad.

Se prohíbe el patrocinio en equipaciones deportivas

Las camisetas oficiales de los equipos de fútbol y demás deportes ya no podrán portar ningún tipo de publicidad de casas de apuestas. Los estadios, centros de entrenamiento y clubes tampoco podrán tener en su nombre ninguna referencia a las casas de apuestas.

Ilegalización de los conocidos como bonos de bienvenida

Otro de los cambios más importantes con respecto a la anterior reforma es la ilegalización de las promociones que tienen como objetivo la captación de nuevos clientes. En la práctica no se podrá emitir publicidad que dé a entender que estas empresas ofrecen dinero gratis, ni aquellos anuncios que prometan una vida mejor mediante el juego o los que inciten a jugar. «Este tipo de ofertas llegan con enorme sensibilidad a los colectivos más vulnerables, y se producen consecuencias negativas en esas personas», señaló el ministro de Consumo, Alberto Garzón. Por último, se prohíbe el bono de bienvenida y otras promociones de índole económica para nuevos usuarios. Solo se podrán realizar promociones de este tipo para aquellas personas que sean clientes durante más de un mes y hayan realizado al menos tres depósitos.

Intensificación de la protección a los menores de edad

Estarán prohibidos los anuncios en lugares frecuentados por menores, así como en los contenidos publicados en plataformas de vídeo que estén dirigidos a la infancia. Por último, esta reforma obliga a las casas de apuestas a impedir que los no adultos sigan sus cuentas oficiales en redes sociales.

Esta nuevo borrador, que acaba de ser enviado a la Comisión Europea, pretende que la publicidad del juego se acerque a lo conseguido con la del tabaco, que desapareció casi por completo.

«El 61 % de los padres saben que sus hijos apuestan»

a. vázquez / m. f.

Antonio Rial Boubeta, profesor de Psicología de la USC, subraya los factores que han contribuido a que la industria del juego se propague

Detrás del aumento de las apuestas se encuentra la normalización de una adicción, una escasa concienciación y una inacción continuada por parte de la Administración pública. Así lo constatan expertos como Antonio Rial Boubeta, profesor de Psicología de la USC.

Los investigadores como él insisten en subrayar los factores que han contribuido a que la industria del juego se propague por las calles de los barrios y por Internet causando dependencia, adicciones y problemas de índole laboral y personal.

-¿Qué valoración hace de la nueva regulación del juego?

-El balance es muy positivo. Considero que las medidas son procedentes y necesarias, después de una primera reforma que no tuvo la valentía que los expertos esperábamos. Es cierto que existe una responsabilidad individual del consumidor, pero debe primar la responsabilidad institucional ante una adicción creciente. En los últimos diez años se multiplicaron por cuatro el número de menores que juegan en línea. Protegerlos es un gran paso hacia adelante, y un aviso a navegantes de que aquí no vale todo. Aun así, esto no es suficiente y se debe seguir avanzando.

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