Los culpables de la humillación del Barça

p. ríos

DEPORTES

El 2-8 ante el Bayern y el fin de ciclo obliga al Barcelona a un vuelco de enormes dimensiones: nuevo presidente, otro entrenador y una plantilla transformada

16 ago 2020 . Actualizado a las 10:22 h.

El fin de ciclo ya ha llegado al Barça. Ahora sí. Y no ha sido por sorpresa. De hecho, comenzó a anunciarse en la temporada 2011-12, cuando el Real Madrid de José Mourinho logró ganar la Liga al Barça de Pep Guardiola. Con altibajos, con alguna temporada más pobre, como la de 2013-14 con el Tata Martino, y otras extraordinarias, como la 2014-15 con Luis Enrique, la generación más laureada de la historia del Barça siguió compitiendo con calidad y orgullo pese a que se fueron marchando jugadores clave como Víctor Valdés, Dani Alves, Xavi Hernández y Andrés Iniesta. Incluso conquistó Ligas que compensaron debacles europeas como las de Roma y Liverpool. Pero, como proclamó Gerard Piqué, uno de los tres supervivientes junto a Leo Messi y Sergio Busquets del triplete 2008-09 y de los seis títulos de 2009: «Ahora sí que hemos tocado fondo, vergüenza es la palabra, es inaceptable... Ya no competimos en Europa y para la Liga nos daba, pero ya no nos da».

En realidad, aunque se agradeció la sinceridad de Piqué y que marcara el discurso a seguir a los despistados Quique Setién y Josep Maria Bartomeu, tampoco hacían falta sus palabras para darle magnitud a la tragedia. Un vistazo al marcador del Estádio da Luz de Lisboa bastaba: 2-8 contra el Bayern en los cuartos de final de la Liga de Campeones a partido único.

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Primer año en blanco desde la temporada 2007-08

Desde la temporada 2007-08, cuando el Barça acabó la era Rijkaard en blanco, el Barça siempre había ganado algún título hasta esta triste campaña 2019-20. Entonces se hizo una revolución que tuvo un éxito inmediato, con el ascenso de Pep Guardiola desde el banquillo del filial, el adiós de Ronaldinho y Deco (entre otros), la apuesta por jóvenes como Busquets y Pedro y una fe en una forma de jugar maravillosa que precisó de trabajo concienzudo y repetitivo en los entrenamientos. En la presidencia siguió Joan Laporta pese a los ataques de sus rivales y logró un cambio efectivo con mano dura. Ahora toca otra revolución, pero no se intuye una reacción tan cercana.