Javi Martínez deja al Sevilla sin Supercopa

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LASZLO BALOGH | REUTERS

El Sevilla acabó sucumbiendo ante el Bayern, que gozó de multitud de ocasiones hasta el cabezazo del futbolista vasco

25 sep 2020 . Actualizado a las 09:02 h.

El Bayern Múnich se proclamó campeón de la Supercopa de Europa tras derrotar (2-1) a un Sevilla heroico que resistió hasta la prórroga, pero que terminó sucumbiendo a la máquina bávara, que gozó de multitud de ocasiones hasta que Javi Martínez decantó la balanza a los 104 minutos de un partido disputado en el Puskas Arena de Budapest.

No hay que frene a este Bayern, un equipo mayúsculo que lleva seis meses en estado de gracia. En concreto, 22 partidos consecutivos sin perder que le han dado la Bundesliga, la Copa, la Champions y este jueves, la Supercopa de Europa pese a la capacidad de resistencia del Sevilla, que también tuvo sus opciones de cambiar el signo de la final. La noche no pudo comenzar mejor para el seis veces campeón de la Europa League, que no esperó al primer cuarto de hora para tomar ventaja en el marcador. Una jugada del eterno Jesús Navas, el mejor del conjunto andaluz, terminó en el pecho de De Jong, que entregó a Rakitic en posición franca para el remate. El croata, que redebutaba como jugador sevillista, fue derribado por Alaba. El árbitro dudó en su decisión, pero acabó señalando el punto de penalti. Lucas Ocampos no falló y adelantó a los suyos contra todo pronóstico. El gol enrabietó a un Bayern que desplegó todo su poderío minutos después y sometió al equipo de Julen Lopetegui. El dominio en el centro del campo pronto se tradujo en mucho trabajo para Bono. El portero marroquí salvó al Sevilla en más de una ocasión, sobre todo en los 20 minutos posteriores al gol. El vendaval parecía no tener fin entre pases diabólicos, precisión en los envíos y el imán que tenían en sus botas los jugadores del Bayern, dueños de cada rechace y de todos los balones aéreos. El peligro era constante y más que evidente.

Primero fue Muller, que perdonó en el área pequeña, luego Pavard, que rozó la madera con un disparo violento y después Lewandowski completó el carrusel de ocasiones con una mala vaselina que no superó a Bono por muy poco. Dos minutos después del mano a mano del delantero polaco llegó el empate. El cántaro había ido demasiadas veces a la fuente.