El Oviedo viste de azul el derbi

Los carbayones ganan con un gol de Tejera de penalti ante un Sporting que fue inofensivo

Tejera celebra su tanto en el derbi al Sporting junto a Sangalli, Nahuel, Obeng y Blanco Leschuk
Tejera celebra su tanto en el derbi al Sporting junto a Sangalli, Nahuel, Obeng y Blanco Leschuk

Si como se dice el fútbol es un estado de ánimo, el Oviedo se sacudió todos los miedos en el Tartiere y el Sporting perdió el liderato por su espíritu inofensivo. En un derbi emocionante, que fue de más a menos, el Oviedo obtuvo su primera victoria gracias a un penalti en cámara lenta de Tejera. El Sporting, desaparecido Djurdjevic, se encomendó al talento de Manu García, pero fue romo en ataque. Los pequeños detalles decidieron un partido igualado. El Oviedo continúa con su racha solvente en los últimos derbis.   

Frente a los dos soporíferos derbis de la temporada pasada, cuya insipidez es mejor olvidar, esta temporada los dos equipos tienen una pinta superior. La influencia de Ziganda parece que ha revitalizado a los carbayones y también Pedro Gallego ha infundido prestancia al juego. La idea es que si se cuida más al balón, el balón te lo acabará agradeciendo. Que a la larga, el buen fútbol tiene recompensa. El librillo es similar en ese sentido para las dos entrenadores, que lo adaptan a los jugadores de sus plantilla.

La primera mitad fue equilibrada, aunque con algo más de ambición por parte del Oviedo. Con presión alta, con Obeng y Blanco Leschuk, Nahuel y Sangalli dificultando la salida de balón del Sporting. Un Oviedo que asumía  más riesgo y que en fase defensiva se aposentaba a la espera del contraataque.

Por su parte, el Sporting manejaba más el balón, con los detalles técnicos de Manu García, el mejor pelotero sobre el campo, pero salvo su clarividencia, el equipo rojiblanco apenas mostraba mucho más. Con un desaparecido Djordjevic, mejor jugador de septiembre de la Liga Smartbank y que ayer no tuvo su noche. Es en todo caso un jugador que depende de sus compañeros, incapaces de romper la línea defensiva del Oviedo, hoy más fiable. Solo algún disparo desde fuera del área y un posible penalti que el árbitro interpretó como una mano involuntaria pudieron nquietar a los azules.

 Al Oviedo no le hacía falta elaborar la jugada: era un fútbol más directo, más incisivo y rectilíneo. Con un Sangalli estupendo y la permanente sensación de peligro de Blanco Leschuk, que promete buenas tardes azules. Los primeros diez minutos fueron frenéticos y se vio más fútbol que en los 180 de la pasada temporada. Un Oviedo directo auspiciado en el peligro que transmiten Obeng y Blanco Leschuk, sobre todo con balones al área desde los laterales. En un balón en profundidad llegó el penalti claro de Javi Fuego a Sangalli y un lanzamiento a lo semipanenka de Tejera, con suspense, sentenció la primera parte y finalmente el partido. El Oviedo había arriesgado un punto más que el Sporting y había tenido recompensa. Era una victoria no por KO técnico, sino a los puntos.

En la segunda parte, el Oviedo optó por defender el resultado y le dejó el balón al Sporting. Era el momento de que la calidad técnica rojiblanca saliese a relucir, pero no fue así. Lo que se vio fue un Sporting romo, incapaz de tener ni una sola ocasión de peligro, sin ideas. El Oviedo aguantó hasta el último minuto a la defensiva, aunque con comodidad. La solvencia aérea de los azules les permitió solventar un partido que vuelve a romper los favoritismos. En los derbis cualquier cosa puede suceder.

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