El Real Madrid tirita a las puertas del clásico

oscar bellot

DEPORTES

JuanJo Martín

El equipo de Zidane dilapida la primera parte ante el Shakhtar y se pone cuesta arriba la fase de grupos pese a su arrebato de orgullo tras el descanso

22 oct 2020 . Actualizado a las 10:40 h.

Al Real Madrid sigue subiéndole la fiebre a las puertas del clásico. El equipo de Zinedine Zidane volvió a patinar por segundo año consecutivo en su estreno en la Champions y se pone muy cuesta arriba la fase de grupos tras ceder ante el Shakhtar Donetsk su segunda derrota consecutiva en el estadio Alfredo Di Stéfano. Tras dilapidar de nuevo la primera parte con un derroche de indiferencia, a los blancos no les bastó con su arrebato de orgullo tras el descanso y consumaron otro fiasco continental sin Sergio Ramos, cuya ausencia se ha convertido en sinónimo de desastre absoluto.

Dicen que los experimentos se hacen con gaseosa. Zidane los realizó ni más ni menos que con el vino de la máxima competición de clubes. Desplazó a Mendy al costado derecho y prescindió del intocable Benzema para darle a Jovic otra oportunidad de remontar el vuelo. Reclutó también a Rodrygo, quien sabe si un signo de que Vinicius será el elegido en el clásico. El resultado fue un despropósito monumental.

Porque los blancos saltaron al pasto con la misma abulia que frente al Cádiz. Marlos marró pronto un mano a mano con Courtois en una contra en la que el Shakhtar abrió un cráter en la retaguardia local con un pase desde su casa. Era el primer aviso del torrente que se avecinaba. Replicaba el conjunto ucraniano la estrategia del equipo gaditano. Dos líneas muy juntas cuando atacaban los blancos y rápidas contras para buscarle la espalda a la apática zaga del cuadro de Zidane. Ni rastro en el trece veces rey de Europa de aquel bando granítico que le echó el lazo a la Liga en julio. Pésima noticia ante la lacerante escasez de recursos ofensivos que arrastra desde la fuga de Cristiano Ronaldo. Proliferan entre sus huestes futbolistas de pie fino, pero escasea el atrevimiento y el desequilibrio, lo que condena infinitos ataques a la irrelevancia.