Roglic perdió 10 segundos tras sufrir una crisis en las duras rampas del puerto asturiano
01 nov 2020 . Actualizado a las 21:08 h.El Angliru fue ayer el escenario de un gran teatro. No tanto por la gran función que el puerto brinda a los espectadores en cada pase que ofrece en La Vuelta, sino por el papelón que los más fuertes interpretaron en sus rampas. Al bolo de ayer, solo le faltaron los aplausos y los vítores.
En el todos contra Roglic, en el ejercicio de supervivencia constante al Jumbo-Visma, los rivales del esloveno recurrieron al arte dramático. Y en ese casting de actores, todos con el papel de víctimas frente a un Roglic rodeado de secundarios con el cuchillo en los dientes, fue Hugh Carthy el que remató. El corredor británico del Education First se llevó la etapa y se colocó tercero de una clasificación general que vuelve a comandar Richard Carapaz. El ecuatoriano del equipo Ineos, otro de los candidatos al Óscar ayer, aprovechó una crisis de Primoz Roglic en los últimos dos kilómetros de ascensión para picar 10 segundos al esloveno. Suficiente para afrontar el día de descanso con el maillot rojo en su poder.
Eran solo 109 kilómetros de etapa, pero los 13.400 metros finales de ascensión final hasta coronar el Angliru fueron largos como un viaje en el Orient Express.
Hubo fuga ayer, una muy numerosa iniciada a 90 kilómetros de meta y que serviría para que Guillaume Martin (Cofidis) dejase prácticamente sentenciado el jersey de la montaña. La presencia de Davide Formolo (Emirates) dio cierta credibilidad al espejismo de que podía ser un día para la heroica. Pero tanto en el pelotón como en los coches, era sabido que la victoria se disputaría entre los favoritos.
Las estrategias de los distintos equipos empezaron a verse tras coronar La Mozqueta, tercer puerto del día. Movistar imprimió velocidad al pelotón. Imanol Erviti mostraba sus dotes para el descenso y evidenciaba la falta de ellas en el resto. Formolo se cayó por delante, pero ningún accidente condicionó tanto la carrera como la de Andrey Amador, fiel escudero de Richard Carapaz en el Ineos. El costarricense se quedó cortado del grupo y nunca pudo volver a engancharse al grupo de favoritos. Su desgracia significaba la de Carapaz, que tuvo que afrontar la escalada al infierno asturiano solo, entre un nutrido grupo de guardaespaldas de Roglic.
El Ineos, ante el inconveniente, puso a Froome a tirar en la subida al Cordal, última escalada antes del Angliru. El británico, puro orgullo de campeón reconvertido a gregario, destrozó al grupo, seleccionando a los favoritos para el ascenso final.
Todo para el Angliru
Antes de que comenzase un espectáculo de cuerpos retorciéndose pidiendo auxilio sobre el sillín, Jumbo-Visma tiraba alegremente del grupo en el inicio de la subida al Angliru. Gesink primero, luego Bennett y Jonas Vingegaard como ejecutor final, con la baza de Kuss en la recámara para proteger a Roglic. El danés pasó el rodillo y empezó la sangría y la clase de arte dramático. Carapaz se refugiaba a la cola del grupo, convenciendo con sus aparentes síntomas de crisis. Enric Mas se abría, mostrando un gesto de ir a reventar en cualquier momento para, inmediatamente después, iniciar un ataque para abrir una ventaja de un par de metros, un mundo en una subida con pendientes superiores al 20 %. Lo tuvo cerca el mallorquín, pero Carapaz y Carthy cortaron su propia farsa para vaciarse y darle caza. Roglic, menos histriónico, fue el que acabó sufriendo para agarrarse a la rueda de su compañero Kuss y reducir su particular drama a tan solo 10 segundos frente al nuevo líder. Perdió, pero perdió poco. Carapaz le ganó, pero también poco. De entre todos, solo Carthy salió contento.