Jon Rahm da forma a su candidatura al Masters de Augusta

El jugador vasco despliega su madurez y, con seis hoyos por jugar de su segunda ronda, se sitúa a un golpe de los colíderes, que ya entregaron sus tarjetas


La madurez era esto. Comenzar el Masters sin excentricidades estratégicas ni aspavientos anímicos. A Jon Rahm, su cuarta presencia a Augusta le permite jugar con el poso de una cierta experiencia en un campo extremadamente difícil en las primeras visitas y con la ambición del joven de 26 años que este mismo 2020 se sintió el número uno del mundo durante unas semanas. Por eso, en un partido marcado por los zambombazos del pegador Bryson DeChambeau, el jugador que consigue más distancia del circuito, el español eligió su propio camino con un golf de libro. Le pegó largo, muy largo con el driver: a sus 287 metros de media de salida de la primera jornada le siguieron los 289 de este viernes (un golpeo considerable, pero lejos de los 308 de DeChambeau). Jugó muy recto desde el tee: si el jueves cogió 12 de 14 calles, este viernes atrapó siete de nueve. Y manejó el putt con finura, a razón de 1,5 golpes por green. Cuando sonó la bocina y Rahm detuvo su jornada, acumulaba un resultado parcial este viernes de -5 con seis calles por jugar, para -8 en total. Este sábado, cuando a las siete y media de la mañana en Georgia vuelva a pegarle a la bola para completar su segunda ronda, estará a un solo golpe de los cuatro colíderes: Abraham Ancer, Justin Johnson, Justin Thomas y Cameron Smith.

Rahm lució en toda clase de hoyos. Le arañó golpes a dos pares 3: en el 4 con un putt de más de 8 metros y en el 12, en le corazón del Amen Corner, con una salida soberbia para embocar desde menos de cuatro metros. Jugó recto y largo en el 9, un par 4 al que también le ganó un impacto. Y también le sacó partido a los pares 5: al 2, pese a haber pisado el rough —el segundo corte, según el vocabulario de Augusta— y al 8, con un soberbio approach desde 73 metros que dejó el birdie como si estuviese concedido.

El calvario de DeChambeau

La exhibición de Rahm terminó en el green del 13. Levantó su bola cuando iba a pegar un cuarto golpe para birdie desde metro y medio. Todo lo que en Rahm fue ingeligencia y precisión resultó alocado en DeChambeau, el favorito tras su exhibición en el reciente US Open. El forzudo vio que en Augusta la potencia sin control no sirve de nada. Errático desde que perdió su bola, enterrada en el rough del 3, nunca encontró el ritmo adecuado. Al -2 de su primera ronda se le unió el +3 de este viernes. Con seis calles por completar, está de forma provisional eliminado por el corte, aunque por un solo impacto.

Tiger Woods, en busca de su sexto Masters, con lo que igualaría el récord de Jack Nicklaus, abrió el día sin la perfección del jueves. Alternó aciertos y errores en sus 10 primeros hoyos del día. Cuando sonó la sirena iba al par del viernes, para totalizar -4, con todas las opciones para recortar diferencias en las dos rondas y media que tenía por delante.

El arreón de Abraham Ancer, el golfista que huyó del narco

Cuando hace unas semanas el golfista mexicano Abraham Ancer conoció el Augusta National, pensó que estar clasificado ya para el Masters del 2021 le permitía tomarse su debut de este otoño como un aprendizaje. A sus 29 años y como número 21 del mundo, el respeto por el debut en el paraíso del golf era muy superior a su ambición. Este viernes, cuando la sirena detuvo la primea jornada por falta de luz, por culpa de los retrasos provocados por la suspensión del torneo por la tormenta el jueves, Ancer había terminado 11 calles, al par del campo. No estaba mal. Este viernes, se plantó a las siete y media delante de la bola para completar esa primera ronda. 25 hoyos después, finalizada ya su segunda tarjeta, era líder en solitario en la casa club, con -9 (67+68 golpes). Poco después, le empataron en el coliderato, con el mismo resultado, el australiano Cameron Smith y dos pesos pesados como los estadounidenses Dustin Johnson y Justin Thomas.

El verdadero triunfo personal para la familia de Ancer fue escapar del narco en el 2006 y conseguir una vida mejor al otro lado de la frontera de México con Estados Unidos.

Nacido en Texas, pero criado en Reynosa, en el estado de Tamaulipas, el pequeño Abraham comenzó a jugar al golf en el Club Campestre con apenas 4 años. Para llegar al campo, su familia tenía que cruzar la ciudad, y aquella simple rutina fue convirtiéndose en una actividad peligrosa, por el clima de violencia que se instaló en las calles: la inseguridad, los homicidios, los enfrentamientos entre los diferentes cárteles...

El cártel del Golfo operaba en Tamaulipas apoyado en un principio en Los Zetas como su cuerpo paramilitar, en abierta rivalidad con otras organizaciones criminales. Ese clima se cobró indirectamente la marcha de los Ancer a Estados Unidos, cuando Abraham tenía 15 años. Se instalaron al otro lado de la frontera, en McAllen. Y allí el golf siguió ocupando el centro de su vida.

Becado en la Odessa College de Oklahoma, Ancer se graduó en el 2013 y se hizo profesional poco antes de la muerte de su padre e inspiración para el golf. Quemó los lógicos pasos de un jugador sin el cartel de superestrella, progresó por los circuitos menores, en el 2018 llegó su primer exitazo con el título del Open de Australia, en el 2019 se convirtió en el primer mexicano en jugar la Presidents Cup y en este extraño 2020 pisó Augusta.

No había un mexicano en el Masters desde que Víctor Regalado jugó la edición de 1979. Pero, sobre todo, ninguno había compartido el liderato de un grand slam. «Voy a dar todo lo que traigo y saber que estoy clasificado para el siguiente Masters me da mucha motivación. A lo mejor la primera vez que juegas no tienes un buen resultado. Intentaré cambiarlo, pero voy a aprender mucho», dijo antes de empezar. Tan bien lo hizo que se convirtió en colíder el viernes.

Langer, a sus 63 años, hace historia al pasar el corte

Su filosofía de vida, sus hábitos saludables, su genética y su talento permiten a Bernhard Langer dar lecciones año tras año en el Champions Tour, el circuito donde los jugadores mayores de 50 años continúan compartiendo batallitas. En ese calendario exhibe un dominio superior al que tuvo durante su brillantísima etapa en la élite, cuando fue número uno durante tres semanas en 1986 y sumó dos títulos del Masters, en los años 1985 y 1993, durante el despertar de los jugadores europeos.

Como senior ha hecho historia, con once majors para veteranos, incluidos los cinco que conforman el peculiar Grand Slam del circuito para jugadores por encima de los 50.

Con lo que ya nadie contaba, era con que Langer, a sus 63 años, dos meses y 18 días, se convirtiese este viernes en el jugador más veterano en clasificarse para el fin de semana en el Masters de Augusta. A los 68 golpes del jueves le siguieron los 73 de este viernes, para llegar al sábado con un acumulado de -3. Hasta ahora, el jugador que había superado el corte en Augusta con más edad era el estadounidense Tommy Aaron, que había desafiado al tiempo al permitirse jugar las dos últimas rondas en la edición del 2000, siendo un mes más joven de lo que es Langer ahora.

El alemán sorprendió con su golf del jueves. Con una pegada mucho menor que los jugadores curtidos ya en el golf atlético del siglo XXI, Langer no consigue, ni de lejos, su distancia. Su media con el driver es de apenas 250 metros, frente a los 320 que alcanza Bryson DeChambeau, el mayor cañonero del circuito. Aún así, en un campo que se ha ido rediseñando para hacerlo más largo durante las últimas temporadas, el jueves consiguió su mejor tarjeta de siempre en Augusta, con 68 golpes.

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