Alejandro Suárez se ha visto obligado a renunciar al campeonato nacional adaptado por las restricciones deportivas en Asturias: «Es imposible preparar un campeonato sin nadar durante mes y medio»
16 dic 2020 . Actualizado a las 21:22 h.Alejandro Suárez, nadador del Villa de Navia, se visto obligado a renunciar a una de sus mayores ilusiones. El pasado miércoles él y su equipo tomaron una decisión. «Después de pagar la inscripción, hacer una audiometría en el HUCA y un test de antígenos creímos que lo mejor era renunciar al campeonato nacional», lamenta su hermano Guillermo Suárez.
La cita estaba prevista para el pasado verano en Lloret de Mar, Cataluña. No obstante, la pandemia obligó a aplazarlo hasta este último fin de semana, en Oviedo. Aquí es donde viene uno de los puntos clave de esta historia. Hace meses, Asturias se posicionaba como una de las mejores comunidades para albergar el evento, ya que el número de contagios era muy escaso. Pues bien, debido al incremento de positivos en esta segunda ola, Alejandro Suárez ha visto frenado su entrenamiento por las restricciones regionales mientras que el resto de competidores del resto de España han mantenido la constancia. «Es imposible preparar un campeonato de natación sin nadar durante mes y medio», clama Guillermo Suárez.
Alejandro Suárez comenzó su andadura acuática hace más de diez años «para preparar el descenso a nado de la ría de Navia», recuerda su hermano. Siguió su trayectoria en la categoría máster con mucha ilusión y mejorando sus resultados paulatinamente. «Viendo sus marcas contactaron con él de la Federación Española de Deporte para Sordos», explica Guillermo Suárez. Fue el año pasado cuando Alejandro sacó la licencia de deportes para sordos, «pero nos pilló la pandemia». El naviego vio truncado su preparación para el campeonato nacional adaptado, así como la posibilidad de lograr una buena marca que lo metiera de lleno en las Sordolimpiadas de 2021.
«Sobre mayo o junio, cuando las temperaturas fueron subiendo, íbamos a la ría. Con eso nos daba para mantener un poco la forma», señala el hermano de Alejandro. «Después pudimos ir a las instalaciones deportivas con medidas de seguridad como dos nadadores por calle, cita previa y sin duchas. Nos amoldamos», añade. Todo ello con las ilusiones puestas en el campeonato nacional. «Era un trampolín de cara a las Sordolimpiadas, para mejorar la forma y medirse contra otras federaciones», explica Guillermo.
A principios del pasado mes de noviembre, la segunda ola frenó a la promesa de la natación de Navia. «Cierra todo. Aguantamos 15 días, tres semanas, un mes. Vamos a la ría con neopreno para no perder las sensaciones, pero era muy complicado», lamenta Guillermo Suárez. «Viendo que no abrían las instalaciones decidimos retirar la inscripción días antes de la prueba», apena. «Ahora toca esperar, tener paciencia para que no se complique la situación epidemiológica después de Navidad y poder entrenar con cierta regularidad de cara a enero o febrero», espera Guillermo.
En definitiva, Alejandro Suárez ha visto cómo uno de sus sueños se ha esfumado. Al no poder entrenar adecuadamente en Asturias por las restricciones sanitarias se ha perdido el campeonato nacional adaptado. No obstante, sus ilusiones no cesan y volverá más fuerte que nunca para lograr la marca que le permita estar en las Sordolimpiadas de 2021.