Polémica por prohibir las posturas más peligrosas sobre la bicicleta

La UCI sancionará desde abril las posiciones aerodinámicas en los descensos


El 29 de octubre del año 2020, el pelotón de la Vuelta a España se dirigía a Aguilar de Campoo buscando la meta de una etapa para esprínteres sin trascendencia para la general. A esas alturas, Richard Carapaz era el líder de la carrera y por cortesía protocolaria su equipo estaba obligado a tirar y trabajar en la cabeza del pelotón. Andrey Amador marcaba el ritmo al numeroso grupo de ciclistas. Lo hacía con los antebrazos apoyados, sin sujetar el manillar.

Manolo Saiz, histórico director del equipo ONCE y del Liberty e involucrado en la operación Puerto en su día, estaba viendo la carrera por televisión y publicó un tuit: «¿Alguien me puede explicar qué hace un ciclista a falta de 1,5 km con los brazos sobre el manillar y por tanto sin las manos agarrando el manillar?». Tras la prueba —que ganó Ackermann al esprint—, Amador contestó a Saiz. «Se me rompe el manillar antes de que se me suelten las manos. La eficiencia es mucha. Lo último que haría sería tirar a mi líder. Más peligrosas eran tus andanzas», le respondió el costarricense en clara alusión a la supuesta vinculación de Saiz en casos relacionados con el dopaje en el pasado. Hubo posicionamientos de uno y otro lado y ahí se quedó otro capítulo de un debate que se venía cociendo. Hasta ahora.

La UCI viene de aprobar una serie de prohibiciones para los ciclistas profesionales que entrarán en vigor el próximo 1 de abril y que no han gustado nada al pelotón. Especialmente dos decisiones muy polémicas: la de impedir apoyar los antebrazos en el manillar y la de castigar las bajadas «a lo Froome». Es decir, no se podrá buscar la aerodinámica durante los descensos sentado en el cuadro de la bicicleta. La teoría de la Unión Ciclista es que esto ayudará a evitar caídas, aumentará la seguridad de los deportistas y evitará que los aficionados traten de imitar estos comportamientos.

Revolución en el pelotón

El pelotón internacional ha acogido estas prohibiciones con incredulidad. Pesos pesados como Froome y De Gendt se han mofado públicamente de estas restricciones. Otros, como Bernal y Kwiatkowski, también han mostrado su rechazo públicamente. La incomprensión es amplia y la polémica intensa.

Matteo Trentin (UAE), que participó como representante de los ciclistas en las negociaciones con la UCI, se despachó a gusto en una entrevista contra algunos de sus compañeros del pelotón. «Nadie puede quejarse de falta de información. Mis colegas deberían dedicar menos tiempo al TikTok y ser más proactivos cuando se trata de hacer que el ciclismo sea más seguro», dijo, culpando a la mayoría de sus compañeros de ni siquiera haber descargado el documento con las nuevas reglas.

Coto a la habilidad

«Voy a ser sincero. Me parece una gilipollez. La UCI lo que tiene que preocuparse es de otras cosas que sí importan para la seguridad como señalizar los peligros en las curvas, no permitir que se organicen carreras si no hay suficiente policía o evitar rotondas o curvas muy cerradas en el último kilómetro», dice Gustavo César Veloso, que asegura que en 20 años como profesional nunca ha visto una caída por culpa de estas posturas. «Somos profesionales y el espectáculo forma parte del ciclismo. A la gente le gusta vernos sufrir subiendo un puerto y que entremos a fuego en una curva. También le gusta ver a un tío agachado bajando a 90 por hora. Limitar eso es como decirle a un piloto de ralis que no puede entrar en la curva con el coche cruzado», compara y defiende que el peligro debe asumirlo el ciclista: «Sabemos el riesgo que entraña una caída. No hace falta que la UCI venga a decirnos lo que es peligroso o no».

Una postura similar a la de su compañero en el Tavira Samuel Blanco. «Si se quiere ese ciclismo que a todos nos gusta, que haya etapas de cabalgadas épicas y ataques desde lejos, tienes que buscar la aerodinámica. Esta medida perjudica a la épica, a esas etapas memorables. Va en contra de este espectáculo», explica el campeón de España élite del año pasado. Ambos coinciden, el ciclismo implica riesgo.

Multas o la descalificación para quien incumpla

La UCI advierte: incumplir estas medidas puede acarrear multas e incluso la descalificación.

«Si son multas la gente lo seguirá haciendo, como se siguen haciendo otras cosas que teóricamente están prohibidas», aventura Pablo Torres. El coruñés, que el año pasado se retiró del profesionalismo tras una última temporada en el Hincapie, forma parte desde esta temporada del equipo Caja Rural como masajista. «Es una tontería. En todos los años que estuve como profesional no recuerdo ninguna caída por esto. Creo que es más peligroso ir comiendo con una mano en el manillar. Coges un bache y te caes», opina el excorredor del Burgos BH.

Los ciclistas exprimen la normativa actual en las carreras que restan hasta abril. El pasado fin de semana, Gianluca Brambilla obtuvo la victoria en la última etapa del Tour de los Alpes Marítimos. Para hacer hueco con sus perseguidores, se sentó encima del cuadro, una postura que permite ganar varios kilómetros por hora al reducir el rozamiento. «Es una barbaridad la diferencia que hay de aerodinámica», apunta Torres.

Por contra, la postura de apoyar los antebrazos en el manillar la utilizan aquellos corredores que tiran del pelotón o que circulan en solitario para dar respiro a las extremidades superiores.

«Toman las decisiones sentados desde un despacho y se nota. Quieren hacer que parezca que miran por nuestra seguridad, pero lo que tienen que ver es por qué se producen realmente las caídas», dice Veloso. «Parece que siempre buscan la polémica», reflexiona Pablo Torres. Lo dice porque no es el primer charco que pisa la UCI. En el 2018 les limitó de manera estricta y detallada la altura de los calcetines para que no influyesen en la aerodinámica.

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