Van Basten y «El lobo de Wall Street»

La Voz

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En su libro autobiográfico, titulado «Frágil, mi historia», el exfutbolista narra sus problemas económicos, dignos, como él mismo dice, de la película de Leonardo Di Caprio

27 feb 2021 . Actualizado a las 12:02 h.

Marco van Basten invirtió veinte millones de euros en un banco holandés en 1999. En el 2002, en plena crisis financiera, ya sólo tenía trece. Arriesgó y le salió mal la jugada. En el 2001, la Agencia Tributaria Neerlandesa le exigía además 32,8 millones de euros en una liquidación inminente. Su familia no daba crédito. En su libro autobiográfico, titulado Frágil, mi historia, y editado por Córner, Van Basten narra sus problemas económicos, dignos, como él mismo dice, de la película El lobo de Wall Street. Marco Van Basten (Utrecht, 1964) fue uno de los mejores jugadores del mundo durante sus etapas en el Ajax de Ámsterdam y el AC Milan en las que ganó el Balón de Oro en tres ocasiones (1988, 1989 y 1992). Seis Ligas, dos Copas de Europa, Una Recopa, dos Supercopas de Europa, dos Intercontinentales y la Eurocopa con Holanda. En 2001 estuvo al borde de la ruina.

Una vida llena de éxitos deportivos, atravesando las dificultades de una persistente lesión en el tobillo que le hizo retirarse antes de lo previsto, durante la que no se planteó que le llegaría el momento de, incluso, buscar trabajo cuando ya estaba retirado. Todo fruto de malas inversiones, exceso de confianza y desconocimiento de las que habla abiertamente en su biografía Frágil, mi historia. «Siento que es buen momento para contar mi historia. Desde mi perspectiva. Decir mi verdad. La historia que jamás he contado. En ella podré aclarar algunas cosas. No tendré piedad de nadie. Y menos aún de mí mismo. Ha llegado la hora» reflexiona el exfutbolista holandés en las primeras páginas del libro publicado por Córner, del grupo Roca Editorial.

En las 318 páginas, Van Basten repasa su infancia, su «ansia ciega» de querer ser el mejor del mundo; su relación con su compatriota y leyenda Johan Cruyff, al que sustituyó el día que debutó con el Ajax; cómo no, su interminable lesión en el tobillo; y los inesperados problemas económicos. «Se conmina al señor Van Basten a abonar íntegramente la presente liquidación fiscal de la Agencia Tributaria Neerlandesa antes del 31 de diciembre de 2001: 32,8 millones de euros», rezaba la carta del fisco que supuso el inicio de las dificultades.