Europa avanza sin sus dos colosos

Por primera vez en 16 años, ni Messi ni Cristiano jugarán los cuartos de una Champions en la que Mbappé y Haaland abren un nuevo orden mundial


Redacción

Corría el año 2005. El Deportivo todavía era un grande de Europa (semifinalista la edición anterior), seguía jugando Champions y comenzaba a dibujar una cuesta abajo que ahora no parece tener fin. Messi y Cristiano Ronaldo todavía eran dos críos. El astro portugués tenía 20 años y caía con el Manchester United en octavos de final frente el Milan de Dida, Cafú, Maldini, Nesta, Seedorf, Rui Costa y Hernán Crespo. El argentino era menor de edad, alternaba con el filial, solo jugó un partido aquel curso en Liga de Campeones (derrota con el Shalke 04) y su Barça también sucumbía en octavos frente al Chelsea de Cech, Terry, Lampard y Joe Cole.

Aquella temporada, la 2004-2005, fue la última sin Messi ni Cristiano Ronaldo entre los ocho mejores equipos de Europa. Dieciséis años de hegemonía de dos leyendas del fútbol mundial, que comienzan a escribir su epílogo durante el establecimiento de un nuevo orden. Porque mientras Barça y Juve se estrellaban esta semana en los octavos de final, las incipientes estrellas Haaland y Mbappé se exhibían reclamando su parte de la herencia. A la par que Messi fallaba un penalti (es verdad que también metió un golazo, pero la pena máxima hubiera cambiado el sino de la eliminatoria) y Cristiano se giraba en la barrera para dejar pasar bajo sus piernas el gol de la derrota, el noruego eliminaba al Sevilla con el segundón Borusia Dortmund y el francés hacía lo propio con el PSG ante precisamente el Barça. Haaland (20 años) y Mbappé (22) anotaron cuatro goles cada uno en sus respectivas eliminatorias.

Tras lustros maravillosos

Desde aquel 2005 al 2021 han pasado dieciséis años maravillosos, en los que Messi y Cristiano escenificaron el mayor duelo de la historia del fútbol. A cada exhibición de uno, le respondía el otro con una mejor. Una lucha de egos de la que se aprovecharon Barça y Madrid para reinar en Europa.

Desde el 2006 y hasta el año 2018, solo hubo cuatro finales sin la presencia de alguno de esos cracs: Milan-Liverpool, en el 2007, Inter-Bayern en el 2010, Chelsea-Bayern en el 2012 y Bayern-Dortmund en el 2013. Y cada vez que uno la jugaba, la ganaba. Cuatro títulos para el de Rosario (2006, 2009, 2011 y 2015) y cinco para el de Madeira (con el United en el 2008, y con el Madrid en el 2014, 2016, 2017 y 2018). Paradójicamente, pese a este dominio, solo se enfrentaron en una final. En la cita del 2009, en Roma, con el argentino jugando en el espectacular Barça de Guardiola y el luso en su último servicio al United, antes de fichar por el Madrid. Ganó Messi (2-0), anotando el segundo tanto.

Incierto futuro

Este año, como los dos anteriores, no habrá tampoco final europea con ellos. Ni semifinales, como el pasado curso. Y por primera vez tampoco pisarán los cuartos (Cristiano ya no lo hizo en la última edición). Seguramente ambos seguirán ofreciendo tardes de gloria, pero su reinado mundial ya está en cuestión.

Un hecho que además coincide en una época de incertidumbre contractual para ambos. Messi finaliza vínculo con el Barça y todavía no ha renovado. A Cristiano Ronaldo le queda un año con la Juve, acaba el 30 de junio del 2022, pero en Italia ya se habla de una inminente salida. El equipo de Turín no ha dado con él el salto de calidad deseado (no pasó de cuartos en Champions en ninguna de sus tres temporadas) y en Francia le vinculan incluso como una opción para el PSG (según Le Parisien) si Mbappé no renueva su contrato (también finaliza en el 2022).

El problema para ambos, para Messi y Cristiano, es saber si podrán seguir manteniendo sus millonarios contratos ahora que no reinan en Europa. Los jóvenes vienen fuerte.

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