La falta de resultados, unida a los desencuentros entre la afición y el equipo, aumentan la tensión antes del duelo decisivo y preocupan a la Federación
22 jun 2021 . Actualizado a las 08:44 h.España llegó a la Eurocopa inmersa en un debate nacional sobre la oportunidad de los elegidos por el seleccionador y no ha logrado despegar desde entonces. Las críticas no han sido bien recibidas en el vestuario y, lejos de contemplarlas con humildad, han agriado más la relación entre los internacionales y sus seguidores. A España le urge ganar para clasificarse en un grupo asequible, evitar un fracaso de los que marcan época, pero también para relajar la acritud en la que está inmersa. Los resultados en el fútbol lo curan casi todo, pero los números a la selección de Luis Enrique siguen sin acompañarle y la tensión en torno al combinado español, en las horas previas a su decisivo choque frente a Eslovaquia, no ha dejado de crecer.
Ambiente enrarecido y pitos a jugadores y seleccionador.
España llega al encuentro clave cuando la relación con su afición atraviesa el peor momento. Pese a una buena primera parte ante Suecia, una gran parte del público despidió con silbidos a los jugadores y centró sus iras en Álvaro Morata. «Jugarán Morata y 10 más», replicó el seleccionador antes de recibir a Polonia. El gol del madrileño rebajó la tensión pero el devenir del encuentro hizo aflorar de nuevo el descontento en las gradas. Se escucharon pitidos al delantero y al seleccionador. Tras decretar Orsato el final, división de opiniones.
Falta de empatía con los seguidores a la puerta del hotel
En la entrada del hotel Eurostars Torre Sevilla, en el que se concentra la selección, más de un centenar de aficionados esperaban la salida de los futbolistas, rumbo a La Cartuja, antes del partido frente a Polonia. Los seguidores despidieron a los internacionales con cánticos y gritos de ánimo sin que la inmensa mayoría de los internacionales les dedicase ni un gesto de saludo. Una evidente falta de tacto que no pasó inadvertida y desató una oleada de críticas a los futbolistas a través de las redes sociales.
Morata reprocha al público español que dé su opinión
La ausencia de resultados no la está cubriendo la selección con llamadas a la concordia. Tras el empate con los polacos, Álvaro Morata contestó a la pregunta de qué mensaje enviaba a los aficionados españoles con una salida de tono: «La gente que diga lo que quiera, si ahora voy a estar yo preocupado por lo que digan... Estamos en un país en el que opinar es gratis y fácil». Lejos de apaciguar los ánimos, o de optar por la humildad, el delantero prefirió elevar el pulso.
La convocatoria más controvertida de los últimos años
Hacía décadas que una lista de España para un gran torneo no generaba tantas críticas. Las ausencias de futbolistas como Navas, Canales o Iago Aspas fueron contestadas por un sector muy amplio de los aficionados. A ellas se sumó la de Sergio Ramos, que también provocó división de opiniones. «Desde que tengo uso de razón, no recuerdo una convocatoria tan polémica como esta», reconoció el exinternacional Jorge Otero. En cada tropiezo de la selección, vuelven a cuestionarse los ausentes.
Las quejas por el césped abren brecha con la federación
En la selección se siguen quejando del estado del campo que la federación designó como sede única. La insistencia en convertir el césped de La Cartuja en argumento que excuse los resultados no ha sido bien recibida por Rubiales, que apostó por Sevilla. Según varios medios, en el entorno del mandatario ya han deslizado su disgusto por la cuestión y por el desapego creciente, del que responsabilizan a Luis Enrique.
La selección, entre las peores anfitrionas del torneo
España no ha aprovechado hasta la fecha su condición de anfitriona. Es, entre las grandes selecciones de la competición, la que peores registros acumula después de haber enfrentado como local los dos primeros partidos de la fase. Una coyuntura que no solo implica la ventaja de jugar ante su público, también la de ahorrarse horas y kilómetros de desplazamientos. Así, la selección, que disputará también su tercer partido en Sevilla, apenas recorrerá 2.340 kilómetros en esta fase de grupos —para cubrir la distancia entre Madrid y La Cartuja— por los 9.500 que asumirá Suecia, los 9.060 de Polonia y los 7.150 de los eslovacos.
Italia ha sellado con tres victoriasdi —ante Turquía, Suiza y Gales— sus tres partidos en Roma. Los Países Bajos sumaron tres triunfos en sendos encuentros en Ámsterdam, frente a Ucrania, Austria y Macedonia. Dinamarca, por su parte, ha sumado en Copenhague tres puntos, uno más que España en Sevilla, aunque ha jugado un partido más. Alemania cedió ante Francia en su debut en Múnich pero ganó a Portugal. La selección inglesa lleva cuatro puntos como local, tras el triunfo en Wembley ante Croacia y el empate con los escoceses.
El combinado de Steve Clarke solo ha disfrutado hasta la fecha de un encuentro en Glasgow, que perdieron con los checos. Entre las selecciones que, como España, han disputado al menos dos partidos como local solo Hungría, con un punto, presenta peores registros. Los húngaros se han enfrentado a Portugal y a Francia —el empate frente a los de Deschamps fue celebrado como un triunfo—.