Italia necesita una prórroga para superar el excelente planteamiento de los de Foda, que tuvieron la victoria en un gol de Arnautovic anulado por el VAR
27 jun 2021 . Actualizado a las 09:47 h.El vídeo resucitó a la Italia del fútbol total. Sin la cámara, el equipo más entretenido del torneo habría sido solo un futuro recuerdo de aquella vez en que la azzurra quiso divertir al espectador neutral. El VAR desmontó el gol de Arnautovic, negando el triunfo de una Austria que mereció más. Aunque solo fuera porque se rebeló contra el partido que le había tocado jugar.
El que, durante una hora, Italia interpretó de memoria. Lo había disputado otras tres veces en este mismo torneo hasta superar la primera fase con la portería inmaculada y el casillero repleto de todos los puntos posibles. Encuentros de sentido único, en los que la circulación fluyó siempre hacia la portería rival. Al menos, a lo largo de cada primera mitad.
En octavos volvió a suceder. El cuero para los de Mancini y Austria, con Arnautovic aislado en punta, solo pendiente de defender su red. No se llegó al atrincheramiento turco, pero Foda dispuso nueve futbolistas en dos líneas, entre el portero Bachmann y la medular. En ese espacio distribuyó también el técnico azzurro la mayoría de sus recursos, con los laterales nuevamente ocupando el terreno del que se alejaban los extremos corriendo en diagonal. Y como hasta ahora, fue el flanco izquierdo el que guio las operaciones: Insigne para la conducción y el arrastre y Spinazzola para la incursión.
En el plan figuraba la carrera con la que el carrilero alcanzó la línea de fondo y envió un centro medido hacia el punto de penalti, por donde apareció Barella. Otra costumbre italiana, la de que los centrocampistas se animen a subir a rematar. Esta vez fue un chut raso que salió lo suficientemente centrado como para que el meta lo repeliera con el pie. Primer aviso, minuto 16.
La cadencia se mantuvo, y en el 32 llegó otra ocasión. Immobile, que pasó el duelo tirando desmarques de apoyo para que sus compañeros descargaran la pelota, bajó de nuevo a recibir. Estaba tan lejos de la frontal que Hinteregger, componente junto a Dragovic de un extraordinario tapón, no percibió ninguna amenaza hasta encontrarse ya la pierna armada para un golpeo seco que colocó el balón en la madera, a centímetros del gol.
Con ese par de sustos se marchó Austria al vestuario a preparar la segunda parte, a la que cada rival de Italia había salido con la ilusión de mandar. Los intentos de rebelión contra la azzurra se habían concentrado hasta ahora entre los minutos 45 y 60, siempre sofocados por la vía del revés: un tanto de los de Mancini o una expulsión entre las filas del animoso adversario dejaba liquidado el asunto. No sucedió esta vez.
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Ya se había cumplido la hora de encuentro cuando el disparo de Sabitzer pegaba en Bonucci y se marchaba a córner; y cuando el saque de esquina concluía en un tiro de Arnautovic a las manos de Donnarumma. El reloj señalaba el 64 cuando el insufrible punta austríaco cazaba la prolongación de Alaba y la transformaba en otra de sus provocadoras celebraciones tras marcar. La fiesta le duró lo que tardó el VAR en desmontar la sorpresa, detectando el palmo de distancia entre el rematador y el último zaguero.
El tembleque no se le pasó a los de Mancini por mucho que el técnico maniobrara retirando a Verratti, la gran novedad de su once inicial. El del PSG se había ganado la continuidad ante Gales, pero frente a Austria solo entorpeció la labor de Jorginho. Sin él no hubo una mejoría clamorosa, pero al menos se equilibraron las fuerzas y hasta llegar a la prórroga la única oportunidad correspondió a Berardi, que pifió la acrobacia con la que pudo evitar el tiempo extra.
Una vida de regalo que Italia celebró con un soberbio gol de Chiesa: recibió un centro de escándalo de Spinazzola y aprovechó que nadie respaldaba la basculación de Alaba para vencer a Bachmann. Enseguida hizo Pessina el 2-0, con el que pareció liquidar el cruce, pero los de Foda se resistieron a claudicar. El gigante Kalajdzic recortó la distancia honrando el esfuerzo gremial de futbolistas como Laimer, Grilitsch o Schlager y reivindicando el papel de Austria, desterrada de la Eurocopa por la evolución de un deporte que Italia pretende ahora embellecer.
Ficha técnica
Italia: Donnarumma, Di Lorenzo, Bonucci, Acerbi, Spinazzola, Barella (Pessina, min. 66), Jorginho, Verratti (Locatelli, min. 66), Berardi (Chiesa, min. 84), Immobile (Belotti, min. 84) e Insigne (Cristante, min. 108).
Austria: Bachmann, Lainer, Dragovic, Hinteregger, Alaba, Schlager (Gregoritsch, min. 106), Grillitsch (Shaub, min. 106), Laimer (Trimmel, min. 114), Sabitzer, Baumgartner (Shopf, min. 90) y Arnautovic (Kalajdic, min. 97).
Goles: 1-0: min. 95, Chiesa. 2-0: min. 105, Pessina. 2-1: min. 114: Kalajdic.
Arbitro: Anthony Taylor (Inglaterra): Amarilla a Arnautovic, Di Lorenzo yHinteregger.
Incidencias: Partido de octavos de final de la Eurocopa, disputado en Wembley.