España ni especula ni gobierna, y sufre si juega en campo propio

DEPORTES

Stuart Franklin / POOL

Utiliza la posesión para atacar, pero le cuesta retener el balón para defenderse

29 jun 2021 . Actualizado a las 09:13 h.

Venía comportándose Luis Enrique como un entrenador de sota, caballo y rey. Y perseveró ante Croacia con el planteamiento de siempre y un par de retoques en el once inicial. Sentó a Jordi Alba para dar entrada a Gayá y volvió Ferran Torres a la titularidad en detrimento de Gerard Moreno. Lo que no cambió fue la idea de juego, la posesión, muchas veces estéril, la presión adelantada. Lo que parece claro es que se trata de un equipo que ni especula ni gobierna, que le cuesta manejar distintas velocidades. Quiere volar alto en campo contrario, pero lo pasa mal cuando se ve obligado a replegarse cerca de su propia portería.

Contratiempo

La jugada absurda. Por primera vez España se vio en la tesitura de tener que remar yendo por detrás en el marcador. Y llegó a esa situación de la manera más insospechada y absurda. Tanto que Croacia, sin tirar entre los tres palos, tomó ventaja. Unai Simón tiene ya leyenda de obsequios por arriesgar en demasía en el juego con los pies. Pero esta vez no había ni peligro. Si acaso, un exceso tal de confianza que le llevó a no controlar un pase atrás de Pedri, desde unos veinte metros, sin nadie en la trayectoria del balón ni alrededor. Inexplicable.

Ritmo

Posesión ante verticalidad. Se vieron sobre el césped dos maneras distintas de interpretar el juego. España, como siempre, quiso y tuvo la posesión. Pero una vez más sacó poco provecho porque le costó darle ritmo a sus combinaciones ante un rival que a menudo esperó en campo propio y le dejó pocos espacios. Y cuando las oportunidades escasean, no se puede fallar una como la que tuvo Koke al cuarto de hora, solo ante el portero. A Croacia no le importó vivir sin balón. Cuando lo recuperaba, aceleraba a través de la clarividencia de Modric en el pase, la velocidad de los interiores Rebic y Vlasic o con balones largos al ariete-boya que es Petkovic.

Problema

Poca presencia en el área. Al retirar a Gerard Moreno del once inicial y tener que desgastarse Morata en la presión sobre la salida de balón de los croatas, a España, como le sucedió ante Suecia y Polonia, le costaba meter el esférico en el área. Si las más de las veces no hay nadie a quien pasarle la pelota en ese rectángulo, la única alternativa es entrar con ella controlada desde atrás. O irrumpir, como hizo Azpilicueta en el segundo tanto, con una gran maniobra.

Espacios

Partido más abierto. El partido se abrió en la segunda mitad. Croacia dio un paso adelante y España tuvo paciencia para sacar el balón controlado y leer mejor los espacios. Ahí tiene oro puro con Pedri. El más joven pareció todo un veterano en el arte de esconder la pelota, conducirla y buscar con el pase la espalda de la zaga rival. Sabe cuándo y dónde tiene que soltarla, y eso no es fácil. En el tercer tanto el conjunto de Luis Enrique utilizó un recurso con el que se prodiga poco, el pase largo para romper líneas. Una precisa diagonal de unos cincuenta metros, en el saque de una falta dejó a Ferrán Torres en posición franca para encarar y resolver.

Posesión

Saber cerrar los partidos. España es un equipo diseñado para embestir, para ir a la carga. Quiere el balón y lo quiere en campo contrario. Pero en el fútbol también hay que saber jugar cuando lo maneja el rival. Y conviene no perder de vista que la posesión puede ser también una muy buena arma de defenderse. La selección de Luis Aragonés y la de Del Bosque se manejaba en esa tesitura con una gran solvencia. La de Luis Enrique no lo entendió así en la recta final del encuentro y lo pagó muy caro, con dos goles que llevaron el choque a la prórroga. En la segunda mitad del tiempo suplementario, con el rival ya extenuado, sí fue capaz de alargar las combinaciones para dejar que el partido se fuese extinguiendo sin sobresaltos.

Morata

Un obrero del gol. Podrá estar mejor o peor, pero hace un trabajo bárbaro para el equipo en la presión. Marcó un gran gol, impecable en la ejecución, y no era fácil.