El jugador del Aston Vila, pretendido por el City y que arrastra antecedentes conflictivos relacionados con el alcohol, fue providencial ante Alemania
01 jul 2021 . Actualizado a las 10:21 h.El partido de octavos de final ante Alemania iba encaminado a un final de infarto y en el estadio de Wembley, el gran palacio del fútbol británico, eran pocos los aficionados ingleses que creían firmemente en la victoria de los suyos. Se preparaban para un desenlace agónico. Quizás en la prórroga o en los penaltis. Pero Southgate se guardaba un as en la manga. El seleccionador británico confió el cambio de la historia a Jack Grealish. Quedaban 20 minutos, el marcador aún no se moviera y el futbolista del Aston Vila resultó providencial en la victoria, que terminaba con 55 años de sequía inglesa ante los germanos en eliminatorias de Mundiales y Eurocopas.
Con solo 25 años, el mediapunta nacido en Birmingham y que de niño probó suerte en el fútbol gaélico —un deporte similar al rugbi con una enorme tradición en Irlanda—, ha conseguido enamorar a la afición inglesa con grandes actuaciones sobre el terreno de juego que también le han servido para despertar el interés del Manchester City —según algunos medios ofrece algo más de 100 millones de euros— y aliviar la fama de conflictivo que le persigue desde que se convirtió en profesional. En el 2015, solo un año después de debutar en un partido oficial con el Aston Vila y convertirse en la promesa más firma del fútbol británico, se hizo público un vídeo en que se le ve tirado en el suelo en evidente estado de embriaguez durante unas vacaciones en Tenerife. En abril de ese mismo año, Grealish fue reprendido por su entrenador, Tim Sherwood, tras la publicación de una fotos en el diario The Sun en las que aparecía inhalando óxido de nitrógeno con fines recreativos. Algunos meses más tarde, su nuevo técnico en el Aston Vila, Rémi Garde, le relegó al equipo sub-21 como castigo por quedarse de fiesta en Liverpool tras la dura goleada (4-0) sufrida en el feudo del Everton.
Detenido y condenado
Jack Grealish maduraba fascinando sobre el terreno de juego —su fútbol era cada vez más poderoso y admirado—, pero en su vida personal no dejaba de protagonizar episodios turbios que no hacían más que dañar su imagen. El último del que hay constancia incluso le llevo al juzgado. Durante el primer confinamiento por la expansión del covid-19 en el mundo fue detenido por conducir ebrio y colisionar contra dos vehículos. El futbolista se declaró culpable en el juicio y recibió una sanción de 104.000 euros y nueve meses de retirada de carné.
Un gol postrero que evitó el descenso del Aston Vila en su mejor curso en la Premier
La consagración de Jack Grealish en el Aston Vila, en el que ingresó con solo 17 años, fue tardía por su polémica conducta. Hubo que esperar a la temporada 2019-2020 para descubrir todo el talento que encierra. Ese curso anotó 10 goles, repartió 7 asistencias y fue elegido por sus compañeros y los aficionados como el jugador más brillante del club de Birmingham. Junto a sus destacados registros, en la elección también tuvo mucho que ver el decisivo tanto que anotó en el minuto 84 del partido de la última jornada, ante el West Ham, que significó el empate y la permanencia del Aston Vila en la Premier League gracias, también, a la derrota del Watford en el campo del Arsenal.
Internacional irlandés
Con orígenes en Irlanda —también tiene la nacionalidad irlandesa—, Jack Grealish compitió con las categorías inferiores de ese país durante algunos años, hasta que en el 2015 confirmó que había decidido representar a Inglaterra. Se estrenó con la selección sub-21 inglesa en mayo del 2016 y cuatro años después fue convocado por primera vez por la selección absoluta para los partidos Liga de las Naciones contra Islandia y Dinamarca.