Inglaterra e Italia libran la gran batalla

DEPORTES

ANDY RAIN

Encaran la final desde la fiabilidad defensiva y con sendos agitadores en sus filas, Sterling e Insigne

11 jul 2021 . Actualizado a las 18:46 h.

El Barça de Guardiola, el Milán de Sacchi, la selección de Luis Aragonés y la de Del Bosque... Los grandes equipos, los que dejan huella y poso, entran por el ojo del ataque. Pero ganan porque también saben defender, porque al fútbol se juega con y sin balón. Es el caso de Inglaterra e Italia, que llegan a la final de la Eurocopa haciendo gala de fiabilidad defensiva.

Son las dos selecciones que mejor se han protegido en el campeonato. Donnarumma y Pickford están entre los porteros que menos han tenido que intervenir. Se trata de dos planteles que edifican su fútbol a partir de la solidez en la retaguardia. Así es cómo se disponen a librar la gran batalla, la que decidirá el título.

Filosofía y partituras

Comparten filosofía, pero interpretan partituras de distinto corte. El combinado de Southgate es más de esperar en medio campo o incluso más atrás. El de Mancini está diseñado para apretar más arriba, aunque también puede ceder metros para robar más atrás y salir con transiciones rápidas. Busca el gol con más determinación.

Italia maneja más registros en ataque. Le gusta combinar y llegar con muchos futbolistas al área rival. Quiere el balón, pero no lo soba. Y si hay espacios para correr a campo abierto también sabe explorarlos.

Es un plantel camaleónico, con Immobile como hombre más adelantado, escoltado en los costados por Chiesa e Insigne. Es una tripleta con mucha movilidad, tres jugadores que se buscan y se entienden bien. No obstante, si el rival aprieta, los dos extremos se pueden incrustar en el medio campo para completar una línea de cinco. España los obligó.

Inglaterra apuesta por un fútbol más físico, confía en su empuje y en el peligro que suele llevar en las acciones a balón parado, incorporando al área a sus futbolistas de más envergadura. Harry Kane es la pieza sobre la que más pivota el fútbol inglés en los últimos metros. Con el paso de los años se parece cada vez más a Benzema, un jugador a mitad de camino entre el nueve y el diez, tan peligroso en el área como fuera de ella por su capacidad para tejer pases en zonas minadas.

Si Southgate necesita cambiar el guion o meter más leña en la caldera, no tiene más que mirar a un lado o al otro y elegir matices en un banquillo rebosante de talento.

Los dos equipos comparten otro paralelismo. En caso de atasco, siempre pueden recurrir a un agitador: Sterling en un lado, Insigne en el otro.

En un equipo muy marmóreo, Sterling parece un verso suelto. Es un futbolista con licencia para coger el balón, acelerar y crear desajustes entre las líneas enemigas. Sus conducciones hacen mucho daño. Y con el paso de los años ha ido ganando poso y capacidad para elegir mejor. Corre como lo ha hecho siempre, pero cada vez con más sentido.

Insigne responde al perfil de jugadores con talento e inventiva, con recursos para resolver en la suerte del gol o dar el último pase. Le gusta arrancar desde la banda e irse hacia dentro, en diagonal. Y tiene un gran golpeo de balón.

Son dos aceleradores de fútbol, por su verticalidad y por su vocación ofensiva, también por su velocidad. El inglés puede correr a más de 33 kilómetros por hora. Es uno de los más rápidos del campeonato. El italiano registra 30,8. Sterling llega con más minutos a la final, 521. Siempre ha sido titular y Southgate le ha podido ahorrar casi una hora con los cambios. Ha marcado tres goles y suma una asistencia.

Italia solventó la clasificación para octavos en las dos primeras jornadas y Mancini reservó a Insigne en el choque contra Gales. Alcanza la gran cita con menos minutos, 422, y con dos dianas en su haber.

Afición en Wembley

La gran batalla final, la que decidirá el campeón, se librará en el mítico estadio de Wembley. E Inglaterra parte con la ventaja de que habrá amplia mayoría de seguidores suyos en las gradas, toda vez que las restricciones y las medidas para luchar contra el covid-19 obligan a los italianos que entren en el país a guardar cuarentena. Es una medida que vale para todos excepto para los 2.500 invitados de alta alcurnia de la UEFA. Así pues, la representación transalpina en Wembley se remitirá a italianos que residen en la isla y han conseguido entrada.

Inglaterra está ante una oportunidad de oro para dar lustre a un palmarés en el que solo luce un gran título, el Mundial de 1966, conquistado, precisamente, en Wembley.

Italia suma 33 partidos del tirón sin conocer la derrota. Supo sobreponerse al durísimo varapalo que supuso quedarse fuera del Mundial de Rusia 2018. Vive la mejor racha de resultados de su historia, pero Mancini ya ha avisado de que no servirá de nada si caen en la final.

La encaran con confianza en sus posibilidades y un punto de desconfianza después de ver el penalti con el que quedó apeada Dinamarca. Cuando el equipo de casa llega a la final siempre hay margen para suspicacias.