Luis Enrique ganó tras la derrota

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CARL RECINE | REUTERS

19 jul 2021 . Actualizado a las 09:06 h.

La imagen de Luis Enrique ha subido varios puntos en la Eurocopa. Lo cierto es que desde su desembarco en la selección venía modulando un carácter chulesco que le daba cierto aire de badulaque y dibujaba un perfil en el que parecía sentirse cómodo. Antes, como ahora, no rehúsa el debate, pero evita más el choque y controla mejor las gracias. Con carácter general, y más por razones del cargo, le sienta mejor el nuevo traje. Y no es incompatible con la fidelidad a sus principios, tal y como ha demostrado.

España superó la ronda de octavos en la prórroga, la de cuartos en los penaltis y cayó en semifinales desde los once metros. Pudo tropezar antes, pero los resultados no deberían distorsionar el análisis. Luis Enrique hizo la lista que creía más conveniente y la defendió sin fisuras desde el minuto uno. Armó un grupo fuerte, armónico y convencido de que podía llegar lejos con una idea de fútbol muy valiente. Y ese equipo acabó conectando con la afición.

Pero lo más notable del seleccionador quedó para el final, tras la dura eliminación a las puertas de la final. Lanzó un mensaje impecable: «Estoy cansado de ver torneos de alevines o infantiles llorando. No sé por qué lloran. Hay que empezar a gestionar la derrota, felicitar al rival y enseñar a los niños pequeños que no se llora. Hay que levantarse y felicitar al que ha ganado».