Xavi Hernández, riesgos y ventajas de jugar tu mejor mano

DEPORTES

CESAR QUIAN

29 oct 2021 . Actualizado a las 19:11 h.

En la timba de póker del fútbol español se vuelven a repartir cartas. Se juega en una sala sin lujos: una mesa, un tapete y algunas pocas sillas. Las ciegas han bajado. Todos echan de menos el pasado reciente, cuando este selecto grupo se reunía a todo trapo en un recinto sin humedades y vistas a toda Europa. Se veía Londres, Milán, Alemania... Compadreaban en español; reían a carcajadas en aquel elegante ático.

Ahora el ambiente es denso y lúgubre. El sótano que se pueden permitir no tiene comparación con las gloriosas reuniones a lo Scott Fitzgerald de hace no tanto. Subió el alquiler y solo los ingleses pueden pagar el loft.

A estas alturas de la partida, cuando el tipo que viste de blaugrana recibe su nueva mano, está ya en las últimas. Juguetea nervioso con las pocas fichas que le quedan. Hace tiempo que sabe que juega en desventaja. El resto se pueden permitir la paciencia que él no porque, simplemente, tienen más cash. Ha malgastado dinero y salud en apuestas sin demasiado sentido. Se ha tirado faroles. Ha jugado sin cartas. Se mueve por impulsos, esperanzado en encontrarse con un golpe de suerte. En el azar, como en el fútbol, siempre puede sonar la flauta.

Al tipo de blaugrana por fin le ha entrado una buena mano. Un as de cantera, un as de prestigio y gloria reciente y un as de ADN Barça. Un buen trío para intentar el all-in —así le llaman en el póker a nuestro órdago del mus— y no tener que marcharse con los bolsillos del revés.

El jugador azulgrana ha decidido jugársela. Va a apostar por Xavi, sin plan B por si su gran baza falla. No aspira a ganar la timba, pero sí a ser uno de los cuatro mejores de la noche. Pero si los dos madrileños, el sevillano y el de Donosti llevan mejores cartas, el drama será incalculable.