Raúl de Tomás, la sorpresa de Luis Enrique, es el vástago de Beni, que se fajó por los campos de Segunda B y le enseñó a crecerse en las adversidades
12 nov 2021 . Actualizado a las 08:55 h.Cuando nació Raúl de Tomás (Madrid, 1994), su padre, Beni, había colgado ya las botas después de una carrera futbolística repleta de sinsabores por los campos humildes de Segunda División B. San Sebastián de los Reyes, Tomelloso, Pegaso, Yeclano y Torrevieja le vieron fajarse en sus ataques, con más esfuerzo que talento. Eran tiempos complicados para jugar en el fútbol de bronce: impagos habituales, contratos en B, sin estar dados de alta en la Seguridad Social...
Beni, de origen dominicano, al igual que su esposa, educó al pequeño Raúl en esa cultura de sacrificio. «Le decía: ‘No pienses nunca que has llegado a tu techo. Es la mejor manera de alcanzar las grandes metas’», confesó hace unos años el padre de RDT a Efe. Pudo enseñarle los sinsabores del fútbol desde su éxito, porque al bueno de Raúl todo le sonrió prácticamente desde la cuna.
El Real Madrid lo fichó con 8 años y a los 13 lo internó en el colegio SEK, cuentan que para que no se descarriara. El club blanco veía en él un jugador al que mimar y no querían que las malas compañías desviaran a aquel adolescente del buen camino. Míchel, que entonces era el director de la cantera madridista, ejerció como su gran valedor y su ángel de la guarda en ese momento crítico.
Ni Zidane ni Ancelotti
Su historia en la cantera del Madrid fue idílica, pero le faltó culminar. Ni Ancelotti ni Zidane le vieron para el primer equipo, más allá de un cuarto de hora en una eliminatoria de Copa del Rey en Cornellà (1-4).
Sería el Espanyol el que apostaría de verdad por él, tras forjarse en Segunda en el Córdoba, el Valladolid y el Rayo y fracasar en el Benfica. Incluso no le importó descender al infierno de Segunda, en donde jugó y ascendió la pasada temporada. «Cuando se pasa mal, siempre se crece. Por eso Raúl ha madurado mucho», explica Beni.
Y eso fue lo que hizo. En cinco meses ha pasado de jugar en el estadio de Santo Domingo, en Alcorcón, a ser titular con la selección española en el dramático partido de Grecia.
Entró de rebote
No iba a ir convocado, pero la lesión de Ansu Fati en Balaídos le metió en la lista de rebote. Al llegar a Las Rozas devoró el césped y Luis Enrique le dio la titularidad. Lo hizo fuera de posición, de falso extremo izquierdo (alternándose con Álvaro Morata en punta), pero su presencia en el área fue constante. Rozó el gol en varias ocasiones.
En una selección a la que Luis Enrique le cuesta confiar en delanteros centros puros (Ferran Torres y Oyarzabal han actuado de nueves durante la pasada Liga de las Naciones), Raúl de Tomás ofrece una alternativa diferente a las ya utilizadas.
Ahora, relamiéndose después de verse titular de la selección española, su mayor logro en su carrera, es cuando RDT tendrá que recordar aquella frase de un conductor de autoescuela como Beni: «No pienses nunca que has llegado a tu techo. Es la mejor manera de alcanzar las grandes metas».