El neerlandés, hijo de pilotos, termina con la hegemonía de Hamilton en una vibrante carrera en Abu Dabi que se decidió en la última vuelta tras un accidente
13 dic 2021 . Actualizado a las 08:39 h.En la última vuelta de la última carrera. Con un guion cinematográfico, Max Emilian Verstappen (Hasselt, 1997) se convirtió en el primer neerlandés en proclamarse campeón del mundo de fórmula 1. Lo hizo destronando a Lewis Hamilton, que se quedó a un palmo de sumar su octavo entorchado y superar a Michael Schumacher tras un final trepidante, condicionado por el accidente de Latifi, que detuvo la carrera a cinco vueltas del final. Verstappen es también el primero en lograrlo con un motor Honda desde que lo hiciese por última vez en 1991, y con un McLaren, el legendario Ayrton Senna.
Con la adrenalina todavía por las nubes, Max se dejó caer de rodillas a medio metro de su Red Bull tras cruzar la línea de llegada. Fue encumbrado por su equipo —clave en la estrategia que le permitió remontar una pésima salida— y fue directo a abrazarse con Jos, su padre. No pudo contener las lágrimas. Su gloria es también la consecución de un sueño familiar que Max interiorizó desde pequeño. Jos pilotó durante ocho años, entre 1994 y el 2003. En su primera temporada, en la que logró sus únicos dos podios, fue compañero en la escudería Benetton Ford de Schumacher. La madre de Max, la belga Sophie Kumpen, fue compañera de otro campeón mundial de fórmula 1, Jenson Button, cuando competía en karting. «Era fantástica, rapidísima», le dedicó el británico. Sophie enciende unas velas cada vez que corre su hijo.
El más precoz en Montmeló
«Toda su famila vivía para las carreras, la persona que es Max y lo que acaba de lograr ha sido un proceso natural», subrayó su mánager, Raymond Vermeulen. Han pasado siete años desde que apareció en los test invernales de Montmeló, convirtiéndose en el piloto más joven en tomar la salida con 17 años, 5 meses y 15 días portando los colores de Toro Rosso. Formaba dupla en la escudería con Carlos Sainz. En su primera temporada con Red Bull repitió récord de precocidad como vencedor del Gran Premio de España. Era su carrera 24. El holandés —aunque nacido en Bégica— se queda ahora por detrás de Vettel, Hamilton y Fernando Alonso en la tabla de noveles con un título mundial.
Su progresión sobre el asfalto fue meteórica. Sexto en el 2017, cuarto en el 2018, bronce en el 2019 y el 2020 tras Hamilton y Bottas, ha llegado a lo más alto sin haber sido antes subcampeón. Lo ha hecho con diez victorias —de las veinte que acredita en su carrera— por las cinco del inglés.
Aprendió a domar su carácter
Insolente y agresivo, su carácter le valió pronto el apodo de Mad Max. Tuvo que aprender con los años a domar su temperamento sobre el asfalto. Verstappen ha madurado respecto a aquella versión del 2018, cuando empujó al francés Esteban Ocon ante las cámaras y la emprendió con los medios de comunicación que le cuestionaban sus errores en Canadá, pero siguió dejando en su cuerpo a cuerpo con Hamilton señales de su carácter impetuoso. «Creo todos los años creces, progresas y también conoces mejor a tu equipo. Puede parecer que soy serio o algo así, pero soy divertido», se describió Verstappen ante la agencia AFP.
Max controla mejor sus impulsos, pero todavía le sigue gustando la provocación. Cuando le preguntaron cuál era la mejor compra que había hecho, respondió: «Mi novia», en referencia a Kelly Piquet, la hija del triple campeón del mundo de fórmula 1.
Los seis kilómetros que cambiaron el Mundial
Con la hegemonía sin paliativos de Hamilton, la fórmula 1 se había convertido en los últimos años en un deporte para abonados. Lo sucedido en este final de Mundial en Abu Dabi compensa tanto sopor. Las expectativas de intensidad eran altas, con Verstappen y el británico igualados en una situación inédita, y el desarrollo de la carrera se encargó de superarlas.
Max se dejó la ventaja de la pole en la salida. En una maniobra impropia, el Red Bull pagó su error y Lewis lo devoró. El británico había dado ya el primer zarpazo. Verstappen se revolvió a la salida de la quinta curva de esa primera vuelta. Atacó a Hamilton, que se salió de pista e hizo un recto por delante del neerlandés en una maniobra cuanto menos discutible. Los comisarios optaron por dejar seguir. Si el final hubiese sido distinto, esa maniobra habría dado mucho más que hablar.
Hamilton se marchó disparado. Cada vuelta que tomaba, la ventaja se incrementaba con Verstappen, que enfiló el cambio de neumáticos en la vuelta 14. Una después, lo hizo Hamilton. Sería su única parada, en una apuesta que le acabaría pasando factura.
Hamilton volvió a escena por detrás de Sergio Pérez y en la resistencia del mexicano empezó la remontada de Verstappen. El Checo cerró a Lewis primero, sin contradecir el reglamento, con varias maniobras espectaculares y dejó pasar a Verstappen después sin el mínimo esfuerzo. La gestión de los Red Bull, en el único instante en el que Hamilton se había vuelto vulnerable, fue impecable. Max recortó su desventaja y se puso a rebufo del Mercedes, pero Hamilton volvió a escaparse con varias vueltas rápidas consecutivas. Con un virtual safety car, en el abandono de Giovanizzi, Verstappen renovó de nuevo neumáticos.
A cinco vueltas del final, Hamilton parecía inalcanzable. Su ventaja se iba por encima de los diez segundos. Hasta que el accidente de Latifi en una recta hizo entrar al coche de seguridad. En el tiempo del safety car, Max puso las gomas blandas. Lewis se encomendó a sus ruedas gastadas. La carrera se reaunudó en la última vuelta con seis kilómetros por delante. Verstappen atacó en la curva 5. Hamilton aguantó. Pero en la recta contigua, Max lo rebasó.