Medvedev carga contra el público: «Cerebros vacíos, sus vidas deben de ser muy malas»

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El tenista ruso mostró su descontento con los aficionados presentes en el Rod Laver tras celebrar un error suyo

30 ene 2022 . Actualizado a las 21:02 h.

Una final de grand slam requiere una concentración máxima. Nadal y Medvedev lo sabían pero, las diez mil personas que presenciaron el partido en el Rod Laver de Australia por momentos no. El ruso, que ya había tenido un cruce de palabras con el juez durante las semifinales, aprovechó uno de los descansos del duelo ante Nadal para mostrar su queja por el comportamiento del público.

Los asistentes celebraron que el ruso fallase una bola considerada fácil por los presentes. Medvedev reaccionó aplaudiendo con la raqueta hacia la grada y con visible cara de enfado. Sin embargo, en uno de los descansos del partido, se dirigió al juez y habló sobre el tema. «Cerebros vacíos, sus vidas deben de ser muy malas», afirmó el tenista ruso refiriéndose al público. Además, le insistió en que debía pedir más silencio entre los asistentes al partido, «Hay que decir algo más que 'por favor', que esto es una final de gran slam», le espetó el tenista.

Así fue el punto que convirtió a Rafa Nadal en el mejor tenista de la historia

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Carcajada, manos a la cara y gesto de incredulidad. Así reaccionó Rafa Nadal tras proclamarse mejor tenista de la historia al conseguir su 21 grand slam. Lanzó la raqueta por el aire después de saludar a su rival y golpeó con saña una pelota para lanzársela al público. Ahí descargó toda la rabia y todo el sufrimiento de los últimos meses. Gestos de victoria con los brazos y al suelo para tocar tierra y darse cuenta de que lo que estaba viviendo era real.

Con 35 años, Nadal rozó la épica. Renació para darle la vuelta al partido tras ceder las dos primeras mangas a Medvedev. Nunca había remontado una final de un grand slam marchando dos sets abajo, pero el de Manacor no entiende de estadísticas, solo de lucha, de persistencia y de no darse por vencido. El primer golpe lo dio en el quinto juego, donde consiguió quebrar el saque de un Medvedev vencido mentalmente (3-2). Aun así, este se defendió con uñas y dientes, desaprovechando sus tres bolas de quiebre, y ganó su siguiente saque con juego en blanco antes de devolverle el break en el quinto juego.

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