El triunfo de Nadal en Australia sitúa en 61 grandes los logrados junto a Federer y Djokovic de los últimos 74 en juego, algo inédito en la historia del tenis
01 feb 2022 . Actualizado a las 15:20 h.Mediado el año 2004, Roger Federer (Basilea, 1981) abrió una era. Aquel júnior que había deslumbrado por su tenis, el que luego ganó a Pete Sampras en Wimbledon 20011, en el partido del relevo simbólico en la cumbre, ya se había hecho mayor. Su título en la catedral en aquel verano del 2004 representa la fecha fundacional de la actual edad de oro del tenis. Abrió entonces el genio suizo una serie de tres grand slams seguidos, con las siguientes victorias en el US Open y Australia. Y, a continuación, se unió a la fiesta Rafa Nadal (Manacor, 1986) con su explosión en Roland Garros 2005. El reparto de superficies, con el español como amo y señor de la tierra y Federer como estandarte del tenis de ataque sobre hierba y pista dura, duró hasta el 2008, cuando el español profanó su templo del All England Club de Londres. Unos meses antes, en enero del 2008, Novak Djokovic (Belgrado, 1987) advirtió que en pistas de cemento iba a ser el rival a batir de los siguientes años. El Big Three, el trío de jugadores más dominantes de todos los tiempos, había nacido. Desde aquel primer título de Federer en la catedral del tenis, los tres gigantes se apuntaron 61 grand slams de los 74 que se disputaron hasta hoy. Insólito.
Tres premisas
Para entender tal reparto deben coincidir como mínimo tres premisas. Por un lado, el enorme talento de cada uno de ellos para alcanzar 20 grandes, como Federer y Djokovic, o 21, como Nadal. Solo así se entiende que, en toda la historia del tenis, el siguiente jugador con más majors, Pete Sampras, se quedase en 14.
Pero, además, su superioridad respecto al resto de jugadores con los que coincidan debe ser abrumadora. Porque consiguieron semejante registro de títulos coincidiendo los tres en el tiempo, unos como antagonistas de otros.
Y, por último, para construir esos números, sus carreras deben ser muy largas. Nadal consiguió Roland Garros 2005 con 19 años y acaba de celebrar el Open de Australia con 35.
Solos, posibles 30 «majors»
De la combinación de tres situaciones absolutamente inusuales, como sucede contadas veces en la historia de un deporte, sale el dato de sus 61 grand slams que se reparten de los últimos 74 disputados. «Unos se han ido haciendo mejores a otros. Entre ellos se han retroalimentado y obligado a mejorar porque a medida que iban perdiendo finales dramáticas entre sí, eran conscientes de que tenían que añadir algo a su repertorio. Si no hubiesen coincidido entre ellos, quizás se hubiesen acomodado algo», razona Álex Corretja, ganador del torneo de Maestros en Hannover en 1998 y exnúmero 2 del ránking mundial. Considera que, si no hubiesen rivalizado entre sí en la misma época los tres mejores, alguno de ellos podría haber sumado ya 30 majors.
Corretja entrenó entre el 2008 y el 2011 al escocés Andy Murray, poco antes de que alcanzase sus mayores logros. El británico estuvo considerado durante un tiempo como el cuarto grande de este tiempo. El escocés ganó el US Open del 2012 y Wimbledon en los años 2013 y 2016. Pero el paso de los años lo dejó en un nivel inferior al Big Three.
Acicate mutuo
En su felicitación del domingo a Nadal, Federer profundizó en la idea de que ambos se hicieron mejores el uno al otro durante casi 20 años: «Estoy orgulloso de compartir esta época contigo y me siento honrado de haber desempeñado un papel que te impulsa a conseguir más éxitos, como tú has hecho conmigo durante los últimos 18 años».
El dominio de Nadal, Federer y Djokovic solo encuentra un precedente lejano, entre 1953 y 1975, cuando varios jugadores australianos lideraron el tenis mundial con mano de hierro. Pero lo hicieron de una forma diferente a como sucede ahora con los tres mejores, y no plasmaron una superioridad tan asombrosa. Durante aquellos tiempos Rod Laver (que además consiguió dos veces el Grand Slam original —los cuatro majors el mismo año, en 1962 y 1969—) sumó once grandes; Roy Emerson, 12; Ken Rosewall, ocho, y John Newcombe, siete.
La comparación entre épocas exige recordar un matiz, durante algunos años los cuatro torneos más prestigiosos del mundo estuvieron vetados a los profesionales, un matiz que restó posibilidades a la generación previa al inicio de la era abierta, en 1968.
La cuenta de Nadal, Federer y Djokovic sigue abierta, pero con matices. El suizo, de 40 años, no celebra un grande desde principios del 2018, y lleva casi dos temporadas muy mermado por las lesiones. El serbio, de 34, parecía el mejor situado para acaparar más grandes en los próximos meses, pero su negativa a vacunarse le puede impedir disputar algunos torneos y su expulsión de Australia después de haber mentido en cuestiones relativas a su entrada al país y el posible rechazo de amplios sectores del público pueden afectar a su carrera también a nivel psicológico. ¿Y Nadal? Con un cuerpo tan castigado por las lesiones desde su irrupción en el circuito, nadie esperaba que describiese una carrera tan larga y ganase el vigesimoprimer grande en Melbourne con 35 años.
Cuando el domingo perdía por 6-2, 7-6 (5), 3-2 y 0-40, muy pocos creían en la enésima remontada inverosímil de Nadal. Pero sucedió en una final de «proporciones hercúleas» ante Medvedev, como la definió Laver. Así que ahora Nadal ya no semeja el peor situado para aumentar su cifra de majors, sino que parece el mejor situado para ganar, de entrada, Roland Garros dentro de cuatro meses.
«Creo que Nadal puede conseguir tres grand slams más», calibró Ferrer el domingo en la Cope. Llegaría en ese caso hasta los 24, una cifra difícil de alcanzar por nadie. «Hace unos meses bromeábamos diciendo que ambos necesitábamos ya muletas para seguir jugando. Increíble. Nunca hay que subestimar a un campeón como tú», declaró Federer en las redes sociales el domingo.
La cuenta continúa.