Queralt Castellet: de meditar una retirada a hacer historia para el deporte español

DEPORTES

LISI NIESNER

La deportista catalana sufrió un duro golpe en el 2015 con la muerte de su entrenador

11 feb 2022 . Actualizado a las 09:06 h.

Queralt Castellet (Sabadell, 17 de junio de 1989). Un nuevo nombre para apuntar en la historia del deporte español. Una nueva medalla conseguida a base de esfuerzo y sacrificio. Una medalla que corona una lucha incansable. Porque la catalana persiguió el sueño de un metal en unos Juegos Olímpicos y, 16 años después de su debut, lo ha conseguido en Pekín 2022.

Con seis años, Castellet se adentró en el trepidante mundo del snowboard. Aunque hubo un tiempo en el que otra disciplina ocupaba su mente: la gimnasia artística. Y es que, con 14 años, se proclamó campeona de España en salto de potro y subcampeona en barra de equilibrio. Sin embargo, tras una lesión, dejó atrás el tapete y se decantó por la nieve. Desde entonces, la práctica y la constancia la han llevado hasta lo más alto.

Una vida dedicada a este deporte extremo le llevó hasta el otro lado del mundo. Nueva Zelanda y Estados Unidos se convirtieron en su nuevo hogar. Mitad del año en cada sitio. Dos medallas de oro, dos de plata y tres de bronce en la Copa del Mundo de snowboard. Un registro importante logrado por Castellet, que estuvo a punto de ser su única carta de presentación.

En el 2015, su vida se paró por completo. La catalana se planteó la difícil decisión de abandonar su pasión. De dejar todo atrás. Entrenador y pareja a partes iguales, Ben Jolly se quitó la vida después de un año luchando contra dos tumores cerebrales. «Luchó con todas las fuerzas que tenía, que eran muchísimas, pero finalmente no pudo ganar esta serie», escribió la deportista tras el fallecimiento. Se conocieron cuando ella tenía 19 años y, aunque pueden aparecer roces al compaginar deporte y relación, no fue su caso. Perfeccionamiento de su técnica, de sus movimientos y una escalada en el ránking. Unos objetivos que alcanzó, según reconocía la deportista, gracias a Jolly.

Después de recibir tal noticia, Castellet se refugió en casa, con su gente. Su primer verano en España desde que comenzó a ser profesional. Sin fuerzas, no pudo planificar la temporada. Pero por mucho que intentó alejar su pasión, no pudo hacerlo de forma definitiva. Tocar la nieve, volver a subirse encima de una tabla... Recuperó sus ganas de competir. Cambió su mentalidad y sus costumbres. Empezó de cero. Se trasladó a Suiza para recargarse y para forjar un nuevo comienzo. «Buscaré afrontar con una nueva madurez todos los retos deportivos que vaya a tener por delante», expresó. Y lo logró.

Vancouver: Lo que pudo ser y no fue

Una muy joven Castellet (tenía 16 años) se estrenaba por primera vez en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Apareció en escena en Turín 2006, haciendo ya gala de su gran talento. Cuatro años más tarde, volvería a obtener plaza para Vancouver. Partía como una de las favoritas. Con la tercera mejor nota en la ronda de clasificación para la final de halfpipe, tenía ante ella una nueva oportunidad para destacar. Pero el deporte le enseñó su cara más dura. Quedaban escasas horas para que la final diese comienzo. Durante un entrenamiento previo, Castellet se despidió de su participación en la competición por excelencia en el mundo del deporte. La rider sufrió una dura caída. Se golpeó la cabeza con el borde de la pista, y quedó inconsciente durante unos minutos. Trasladada en camilla al hospital y, a pesar de la situación, tanto ella como Ben Jolly pidieron que la dejasen competir. Pero el director de la carrera ya había tomado una decisión. Aunque Castellet no parecía tener problemas aparentes, no participaría.

En Sochi 2014 cayó hasta la undécima plaza tras fallar en los ejercicios. Un error del que se repuso para PyeongChang 2018. Unos Juegos en los que había logrado su mejor posición (séptima plaza)... hasta esta edición.

A la quinta fue la vencida

Queralt Castellet ha culminado un ciclo. Ha cumplido un sueño. Tras participar en cinco Juegos Olímpicos de Invierno, ya ha podido subirse al podio. En su gran palmarés ya luce el único reconocimiento que le faltaba: una medalla olímpica. Tras la consecución del segundo puesto, la de Sabadell se acordó, como no podía ser de otro modo, de Ben Jolly. «Estaría muy feliz por mi resultado de hoy», reconoció.

Tras la tragedia que marcó su vida, la deportista le escribió en una carta el siguiente sueño: «Ojalá pronto pueda mirar al cielo desde lo más alto de un podio y dedicarle mis éxitos. Porque siempre sabré que serán también tuyos». Castellet, ese día ha llegado.