El español, con 18 años, se convierte en el campeón más joven en Miami
04 abr 2022 . Actualizado a las 09:13 h.Acabó con una volea afilada, como acaban los grandes. Faltaban ocho minutos para completar las dos horas de partido. Carlos Alcaraz tenía ya su primer Masters 1000, reventando dos hitos históricos: uno de precocidad, al convertirse a sus 18 años y 33 días en el campeón más joven en Miami, y otro patrio, al ser el primer español —Nadal cayó en sus cinco finales— que consigue ganar allí. Alcaraz batió al noruego Casper Ruud, desconocido para el gran público, pero con la vitola del número siete del mundo y verdugo de Zverev. Lo hizo por 7-5 y 6-4.
En una final de novatos en torneos de tamaña categoría, Ruud manejó mejor la toma de contacto con la pista. Defendió su primer juego, quebró el de Carlos y se situó luego con una renta de 3-0. Alcaraz transitaba nervioso, sin lograr rentabilizar sus primeros saques.
El español necesitó 17 minutos para estrenar su casillero. Alcaraz ya había encontrado su tenis. Ruud resistió con su turno, pero el español ya era más agresivo, más preciso, subía con mayor frecuencia a la red y exprimía sus ingeniosas dejadas. Una, que tropezó en la red, estuvo a punto ya de situar entonces el 3-2. Al séptimo juego, llegó la ruptura. Casper, hasta entonces un frontón al fondo de la pista, fruto quizá de sus mejores prestaciones en tierra batida —sobre la que logró seis de sus siete títulos— empezó a resentirse. A notar la presión sobre su derecha. A percibir como el público del Hard Rock Stadium se había ido con Alcaraz. Carlos ya tenía el 4-4, había alcanzado el poso para no precipitarse, y se desató para poner en su casillero seis de los últimos siete juegos del set. El noruego mezclaba una mueca de impotencia con tímidos manotazos a su raqueta, en señal de aplauso a su rival.
Alcaraz había olido sangre. Oprimió el saque de Casper en la reanudación y lo fue minando. Ruud salvó la primera bola de break, desaprovechó la suya para anotarse el servicio y notó de nuevo los colmillos afilados de Carlos amenazando la ruptura. Con un passing shot, Alcaraz dejó al noruego con el molde e inauguró el segundo set. Fue la antesala de la victoria. Casper se encogió. Se hizo pequeñito. Y Alcaraz lo atropelló con su servicio sumando el juego en blanco. Ruud había cedido, de forma consecutiva, los últimos diez juegos. Tiró de orgullo para asomarse con el 3-2. Pero era un espejismo. Con problemas en la espalda, Casper pidió tres minutos de fisioterapia. A la vuelta, Alcaraz lo recibió con otro juego en blanco. El español solo necesitaba mantener su saque, que mejoró notablemente en la segunda manga, para tumbarse en el suelo a celebrar su primer idilio con la historia. Lo hizo durante apenas un instante, antes de saltar a la grada y abrazarse, entre lágrimas, con Juan Carlos Ferrero. Esta semana, este adolescente será ya el número 11 de la ATP. Casi nada.
«Gracias por venir y estar conmigo en este momento», la emotiva dedicatoria a Ferrero, su técnico
Horas antes de desplazarse a la pista, Carlos Alcaraz recibió una sorpresa mientras descansaba en el salón del hotel en el que se alojaba en Miami. Allí se presentó Juan Carlos Ferrero, su preparador, que había volado a España tras la muerte de su padre, Eduardo Ferrero, el pasado domingo 20 de marzo. El campeón de Roland Garros y su joven discípulo se fundieron en un abrazo que serviría de antesala al que se dieron en el graderío del Hard Rock Stadium, visiblemente emocionados, tras la victoria de Alcaraz.
«Es un momento duro para él. Quiero decirle: ‘Gracias por venir y estar conmigo en este momento importante para mí y para mi carrera. Es increíble compartir este momento contigo’», le dedicó el murciano en su discurso como campeón. Alcaraz homenajeó también al padre de Ferrero dedicándole un mensaje en una cámara de televisión: «Eduardo, siempre con nosotros».
El flamante campeón del Masters 1.000 de Miami tuvo palabras también para su rival y para el numeroso público hispano que lo jaleó desde las gradas: «La verdad es que aquí me he sentido como en casa desde el primer momento y desde el primer partido. Estoy encantado de haber jugado aquí cada día», señaló.