Si el físico ayuda, una ocasión de oro para Rafa Nadal

Fernando Rey Tapias

DEPORTES

DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

Sin Federer, desaparecido, ni Medvedev, por el veto a los rusos, el balear tiene una oportunidad única de lograr el tercer grande del año, salvo que el cuerpo le merme

26 jun 2022 . Actualizado a las 10:28 h.

La ausencia de participantes rusos y bielorrusos por imperativo de la organización, y la supresión de puntos, decretada por las organizaciones que dirigen el tenis profesional (ATP, WTA e ITF) son los dos hechos que diferencian a esta nueva celebración de Wimbledon que comienza mañana (Movistar +). Será la 135 edición del torneo inaugurado en 1877, el de mayor tradición, y que solo las dos guerras mundiales y la pandemia detuvieron.

Sin Federer, y ausentes Medvedev, por el veto a los rusos, y el germano Zverev convaleciente de su lesión, Djokovic, que defiende título, y Rafa Nadal, que parece estar bien tras el nuevo tratamiento de su lesión en el pie, parten como los principales favoritos en el cuadro masculino. En el femenino, además de la superioridad en los últimos torneos de la joven polaca Iga Swiatek, la sorprendente participación de Serena Williams con sus 40 años, y después de uno sin competir, es otro atractivo más de la competición.

El cuadro, con trampas, pero no el más complicado

Como en todos los torneos, pero sobre todo en los grand slams, la suerte en el sorteo juega un papel importante. A priori, el cuadro de Nadal para poder alcanzar la final no es tan difícil, en el caso de que su pie responda y su adaptación a la hierba sea la adecuada. Pero no será fácil, ya que tras una primera ronda asequible frente al argentino Cerúndolo, después ve la posibilidad de encontrarse con Querrey, Sonego, Cilic, Alliasime y Tsitsipas o Berrettini. Rivales peligrosos. Pero, en todo caso, si Rafa está bien, resultan asequibles para poder doblegarlos, sobre todo si el premio es poder seguir optando a conseguir los cuatro grandes en el mismo año. Un récord que, desde Rod Laver, nadie ha logrado, y que este año solo Nadal puede conseguir después de ganar en Australia y París. Y, de hacerlo, sería un broche a su excepcional trayectoria.

Djokovic, la defensa del campeón, con Alcaraz en su senda

El cuadro de Djokovic, que defiende corona y necesita la victoria para recortar la distancia de 22 a 20 grand slams que obtuvo Rafa al ganar en París, le enfrenta con rivales que no debieran hacerle pasar apuros para alcanzar la segunda semana, salvo acaso su compatriota Kermanovic. En las rondas de cuartos y semis, Sinner o Alcaraz, si el murciano confirma en hierba sus excelentes resultados en dura y tierra, y Hurkazc o Ruud más tarde, serían sus presumibles contrincantes a los que tendría que superar para alcanzar la final.

Alternativas jóvenes y el papel de Murray

Además de los hipotéticos cuadros de Djokovic y Rafa, principales favoritos, hay muchos jugadores con aspiraciones de hacer algo grande en la catedral del tenis, en la superficie que, aunque no es la de antes, posibilita más que otras las sorpresas. Es el caso de Báez, Tiafoe, Norrie, Munar, Dimitrov, Davidovich, Garín, De Miñaur, Rune, Coric, Schwartzman, Shapovalov, Cressy, Musetti, Fritz… Jugadores con pocas posibilidades de alcanzar el título, pero con nivel para ganar a cualquiera si tienen su día. Eso sin contar con la actuación de jugadores imprevisibles como Paire y, sobre todo, Kyrgios y la curiosidad por comprobar hasta dónde llega Murray bajo la tutela nuevamente de Ivan Lendl, el checo que le llevó a conseguir sus mejores triunfos.

De Serena a las españolas

En la prueba femenina, la mayor incógnita se centra en la sorprendente reaparición de Serena Williams, y su estado de forma. También en ver si la polaca Swiatek sigue ejerciendo el dominio mostrado desde la retirada de Barty. Badosa tiene una buena oportunidad para confirmar las buenas expectativas que la auparon a los puestos de privilegio del ránking. Y falta ver si Muguruza, ya sin ninguna presión porque no cuenta entre las favoritas, es capaz de volver por sus fueros.

Un Wimbledon diferente, por causas extradeportivas, pero como siempre atractivo, en una etapa en que Novak y Rafa siguen siendo favoritos y disputan su duelo, pero en la que las incertidumbres comienzan a superar a las certezas y en la que los aficionados lamentan la ausencia de Roger Federer, ocho veces campeón en la catedral.