El verdugo de Nadal, en la ruta de Alcaraz hacia su primer grande

Fernando Rey Tapias

DEPORTES

Robert Deutsch | REUTERS

El US Open encara unas semifinales con cuatro jugadores plenos de ilusiones

09 sep 2022 . Actualizado a las 09:19 h.

Ninguno de ellos sabe lo que es ganar un grand slam. Solo uno ha jugado una final. Por eso Casper Ruud, Karen Khachanov, Carlos Alcaraz y Francis Tiafoe, los cuatro semifinalistas de este atípico US Open, van a hacer historia en estas dos últimas rondas. Puede suceder algo inédito por partida doble, ya que el noruego y el español tienen posibilidades de salir de Nueva York, también, en la primera plaza del ránking. Por tanto, los cuatro semifinalistas sueñan con las metas que tienen desde que comenzaron sus carreras y que están tan cerca de cumplirse. De sus trayectorias sobresalen la increíble juventud de Alcaraz, la progresión de Ruud, el irregular potencial de Khachanov y el sueño para el público que encarna Tiafoe, cuya historia, desde una niñez con pocos recursos, hasta alcanzar la cima, refleja fielmente el sentir del pueblo norteamericano.

Tiafoe-Alcaraz

El primer servicio del norteamericano, clave. El partido promete. Lo formidable trayectoria de Alcaraz esta temporada es algo excepcional para alguien de 19 años. La está ampliando en Nueva York, donde no alcanzaba la semifinal del torneo nadie tan joven desde Pete Sampras en 1990. El español posee un potencial de golpes completísimo, y unas condiciones físicas extraordinarias, tiene altibajos en determinados momentos —fruto lógicamente de su juventud e inexperiencia—, pero los suele resolver con un desparpajo que refleja su carácter ganador. Viene de ganar dos partidos en el quinto set. Uno frente a un veterano como Marin Cilic, que ya sabía lo que es ganar el US Open. El otro ante Sinner, en 5 horas y 15 minutos, en una batalla que promete ser un clásico en los próximos años en las rondas finales de los grandes torneos.

No cabe duda que la moral del español está por las nubes, pero hay que ver si no acusa el cansancio físico o mental tras dos partidos de tamaña dureza. Porque enfrente va a tener a un jugador en racha, que lleva un torneo tranquilo, con victorias en tres sets, salvo el cedido ante Rafa Nadal, que es el primer norteamericano en alcanzar las semifinales desde que lo hizo Andy Roddick en el 2006, y que lógicamente cuenta con el apoyo del público.

Tiafoe, entrenado por el sudafricano Wayne Ferreira (que fue un gran jugador), ha mejorado mucho y lo está demostrando en Nueva York. Dotado de un formidable primer servicio (aunque con bajos porcentajes) y de un tenis de anticipación y sumamente agresivo, y con muy buen toque en la volea, es un rival de cuidado.

Si Alcaraz no acusa los partidos anteriores, creo que debe ganar, por su mayor variedad de golpes y la posibilidad de jugar con tácticas diferentes. Tiafoe dependerá mucho de los porcentajes de su primer servicio, porque, si no los mete, el español tomará la iniciativa en el resto del segundo y le impedirá golpear con comodidad. Será un partido de un ambiente caldeado, con el público volcado con su jugador, pero un público que también admira la espectacularidad del tenis del español.

Khachanov-Ruud

Inspiración y ataque frente a variedad de recursos y fiabilidad. La presencia de Khachanov quizás sea la mayor sorpresa de estas semifinales, no porque no tenga calidad suficiente (ganó una plata olímpica y el Masters 1.000 de París-Bercy), sino por su irregularidad, que en los últimos tiempos le alejó de los puestos de privilegio. Dotado de un gran saque, y una derecha tan dañina como rara por su peculiar ejecución, el ruso ha jugado dos partidos extraordinarios para derrotar a rivales en plena forma: a Carreño en octavos y a Kyrgios en cuartos. Dos duelos durísimos resueltos en el quinto set y que reflejaron que Karen vive un gran momento.

Enfrente tendrá al jugador que, probablemente, más y de forma más continuada ha progresado estos últimos años. De él se decía que era un especialista en tierra (finalista en Roland Garros ante Nadal), pero Ruud ha demostrado ser temible en cualquier superficie. Dotado de unas excelentes cualidades físicas, posee un tenis rocoso, sin fisuras. Ambos se enfrentaron solo en una ocasión en la tierra de París con victoria del noruego.

Para que gane el ruso, es imprescindible que saque muy bien y juegue mucho con su derecha. El revés, y sobre todo su juego defensivo, baja mucho respecto su ataque. Por su parte, Ruud, gran restador, tratará de bloquear los primeros servicios de su rival y buscar la iniciativa con su tenis más completo y regular, para superar así la menor consistencia de su rival. En mi opinión, el nórdico es favorito, aunque no hay que olvidar que el ruso ha doblegado a dos de los jugadores más en forma.