Llamados para la gloria

Erika Jaráiz Gulías PROFESORA. MIEMBRO DEL DEPARTAMENTO DE CIENCIA POLÍTICA Y SOCIOLOGÍA DE LA USC

DEPORTES

María Pedreda

20 sep 2022 . Actualizado a las 09:32 h.

Tenía la impresión de haber cerrado una época que no se repetiría en muchos años. La retirada de los Gasol, Navarro y compañía significaba el fin de un prolongado sueño del que llegaba el momento de despertar. Soy de esa generación que ha disfrutado de ellos, de Nadal, Ballesteros, Alonso, del gol de Iniesta o de los duelos entre Pedrosa y Lorenzo. Momentos irrepetibles por la concentración de talento que teníamos en España. Irrepetibles, o no tanto.

Lo cierto es que pronto aparecieron los Marc Márquez, los Sergio García o Jon Rahm, Carlos Sainz, y ahora Alcaraz o esta selección de jugadores de baloncesto a la que todos otorgábamos un papel de secundarios.

En España estamos muy acostumbrados a valorar el pasado y despreciar el presente, a decir que los estudiantes están peor preparados que los de antes, que los jóvenes son ahora peores, o que los políticos de antaño eran mejores. Y es mentira.

No desprecio el valor de los que abren los caminos; de los Ballesteros o los Santana, pero detrás de ellos vendrán siempre los Rahm, los Nadal o los Alcaraz, y entre ellos muchos otros; y del mismo modo ocurre en la ciencia o en la política. Mitificamos a Suárez, a Fraga, a González o a Carrillo, mientras despreciamos a Sánchez, a Feijoo, a Iglesias o a Garzón, pobres secundarios con los que solo se puede hacer política de serie B.

Y de repente, los secundarios Hernangómez, siempre a la sombra de los Gasol, se convierten en MVP de la final y del Eurobasket, y Juancho se lanza cinco triples consecutivos que para su galería quisiera Luka Doncic. A veces, la realidad te golpea los ojos y tienes que rendirte a ella, aunque luego vuelvas a añorar a los Gasol, porque las dos cosas son compatibles.

Europa se rinde a fiscalizar los beneficios de la eléctricas, ya no es una locura de tres países, todos están dispuestos a intervenir un mercado injusto que multiplica beneficios con el sufrimiento de las familias; para el PP lo importante es que la fórmula para recaudar no será la que proponía España, porque Feijoo, que vota en contra de todo lo que propone el Gobierno de España, luego es totalmente sumiso a Europa; y por eso no supo reconocer las virtudes del tope del gas que ahora empiezan a reclamar más países europeos.

Si la maldad de Sánchez es un axioma, ni haciendo el partido de Juancho le reconoceremos nunca ningún éxito, pero lo cierto es que cuando los triples empiezan a entrar o ajustas la defensa o comienzas a construir las explicaciones del pospartido.

Estamos en una crisis que nos va a afectar a todos, un momento para estar unidos y apoyar las soluciones viables, aunque estas pasen por llamar a última hora a un pelirrojo del Unicaja que pensaba ver el campeonato desde el sofá, uno de tantos secundarios de lujo que tantas veces he visto jugar en el Sar dejándose la piel en cada minuto.

No estaban llamados para la gloria, y mucho menos él, pero Alberto Díaz es de esos jugadores, de esas personas, que saben que a la gloria no te llama nadie, a la gloria te llamas tú cada día. Ojalá nuestros políticos se enteren.