Kipchoge bate el récord del mundo de maratón en Berlín

X.R.CASTRO BERLÍN

DEPORTES

FILIP SINGER | EFE

El keniata rebajó en 30 segundos su propia plusmarca en maratón (2.01.09) y está a un paso de la mítica barrera de las dos horas

25 sep 2022 . Actualizado a las 21:25 h.

De nuevo en el circuito mágico de Berlín —protagonista de los últimos ocho récords— y en el último domingo de septiembre. Como hace cuatro años, pero rebajando su propia plusmarca en 30 segundos. Eliud Kipchoge (Kenia, 1984), doble campeón olímpico y mejor maratoniano de todos los tiempos, estableció un nuevo récord mundial con unos estratosféricos 2 h 1 min 9 s, a un paso de bajar de las míticas dos horas, algo que ya hizo en una ocasión (en el 2019), pero con las liebres relevándose y con un coche por delante, lo que impidió su homologación (1.59.40 había sido la marca).

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Kipchoge, un hombre dedicado en vida al maratón (sus 24 horas en el valle del Rift, a 2.000 metros de altitud, se resumen en entrenar, dormir y comer), camina hacia la eternidad con pasos tan largos como seguros. Si en el 2003 se presentó al mundo ganándole un esprint a Bekele y El Guerrouj para proclamarse campeón del mundo de los 5.000 metros, 18 años después le metió un tajo sideral a su propia plusmarca en maratón. El keniata marcó un ritmo infernal de 2.52 minutos el kilómetro, rebajando parcial a parcial sus tiempos del 2018: 14.14 a los 5 km (10 segundos más rápido), 28.23 a los 10 km (38 segundos), 42.33 a los 15 km (1 minuto y 5 segundos) y 56.45 a los 20 km (1 minuto y 11 segundos más rápido). En la media maratón bajó de la hora (59.51), un tiempo nunca visto. De hecho, jamás se había bajado de los 61 minutos.

A partir del kilómetro 25 dejó atrás tres liebres de postín y comenzó a correr en solitario. Sin pestañear, primero, y sufriendo, después; de hecho, los parciales pusieron en cuarentena su gesta hasta que en la recta final, con la puerta de Brandeburgo al fondo, el entregado público alemán le empujó para que firmase un tiempo de ensueño en la línea de meta: 2.01.09. «He corrido tan rápido por el buen trabajo en equipo. Todo ha estado perfecto», se limitó a decir en la línea de meta, entre abrazos y mientras esperaba al segundo clasificado: Korir, que llegaba cuatro minutos después.

Porque Eliud no corre contra ningún otro ser humano, sino contra las barreras y el tiempo. A sus 37 años (38 en noviembre), la guinda sería convertirse en el primer atleta que baje de las dos horas, pero ese minuto y nueve segundos parece una distancia muy respetable, incluso para él. Por eso no promete nada, ni si volverá a Berlín el próximo año. «No es el momento de planear nada, sino de celebrar». Lo normal tras semejante gesta.