Brian Harman es un jugador que a mí siempre me ha gustado. Es verdad que nunca está en las quinielas de la gente para ganar porque en su palmarés solo contaba con dos torneos, pero es un golfista con un estilo muy particular que me encanta. Pero desde siempre. Juega de una forma muy natural, muy relajada, y lo que me extraña es que haya ganado tan poco. Si analizamos bien su rendimiento, es raro que no esté entre los 10 o 15 primeros todas las semanas. Esta vez, ha ido siempre en cabeza y yo estaba muy convencido de que iba a aguantar. Lo veía muy tranquilo, muy sereno. Es su forma de entender el golf. Como ha jugado estos cuatro días, lo hace siempre. No se inmuta. Es como si fuera de paseo. Disfrutando con lo que hace,
La clave de la victoria de Harman ha estado en que ha sido el jugador que le ha cogido mejor la velocidad a los greenes. Como norma general, en todo el torneo, no se han metido tantos putts. Salvo él. Todos los que tiraba, lo hacía con la potencia perfecta. Era raro el putt largo que lanzara que no dejara la bola a medio metro.
Jon Rahm tuvo su día el sábado. Todo le fue a su favor. Sin embargo, en el global de los cuatro días, no ha estado mal, pero no al nivel necesario como para ganar un grande. Le ha pegado bien con el drive, recordemos el afortunado del hoyo 5 de ayer, pero si analizamos bien sus recorridos veremos que ha dejado muy pocas bolas cerca de la bandera. No estuvo fino con el segundo golpe durante la última jornada, y eso es algo fundamental para ganar campeonatos importantes. Es verdad que ha hecho buen torneo, ha quedado segundo, pero para ganar un grande se necesita un poco más.
En cuanto a Rory McIlroy, lleva tiempo quedándose lejos en los majors. Tiene fases en las que parece que va a pegar un empujón, que puede ganar otra vez, pero no consigue hacer su juego en los grandes. Posiblemente sea debido a que está sometido a mucha presión. Está a un nivel ya en que su única motivación es ganar torneos grandes. Eso mismo le pasará a Jon Rahm dentro de poco, seguro, porque esas victorias son las que determinan las carreras de los números 1. Y McIlroy lleva ya nueve años sin ganar un major. Desde que venciese precisamente el British en el 2014. Esa ausencia de majors empieza a pesarle en su cabeza. Jon sí lo ha hecho este año, nos dio la gran alegría en el Masters de Augusta, y espero que el año que viene pueda repetir porque es algo fundamental para la cabeza de este tipo de jugadores. McIlroy está en ese bache y veremos cómo lo gestiona.
Por último, me gustaría resaltar lo sucedido con Tommy Fleetwood. El inglés fue, para mí, junto al ganador, el mejor jugador de tee a green. El que mejor ha pegado a la pelota, pero el pobre no ha metido un putt en dos días. Estuvo horrible. Y eso que no es mal pateador. Al final, la diferencia la marcó Harman en el green, que es en donde se forjan las victorias. Esto no es solo cuestión de pegarle bien a la bola.
Comentarios