Pues Teresa, Tere, Teresita, Teresi, Terelu... Esos eran los nombres que sonaban en las bocas de cada uno de nosotros en la etapa en el Dépor. Yo la conocí antes, en las categorías de la selección gallega. Ella es un año menor que yo. Cuando llegué al Dépor y entré por esa puerta, nueva, como todas nosotras, aunque muchas de ellas ya se conocían, ahí estaba Teresa, con su cara de niña buena, de cercana. Daba la sensación de que se comería el mundo y de que tenía ganas de empezar todo aquello que nos llevaría, no muchos años después, a la élite.
Creo que, día a día, se iba confirmando que era una líder, que tenía una visión de juego increíble. A lo que había que sumarle su desplazamiento en largo, sus controles orientados y sus controles de balones que siempre la dejaban en una situación favorable. En fin, una mediocentro con un potencial increíble.
Y así lo reafirmó, cuando aquel Superdépor femenino llegó a la élite y pudimos mostrarnos en aquel escaparate. Nuestros caminos se separaron, aunque siempre quise seguir las carreras deportivas de mis respectivas compañeras, y fichó por ese momento en unos de los equipos que más estaba apostando. Y qué merecido lo tenía. Me sentí orgullosa de haber compartido vestuario con ella, por su cercanía, su fútbol, y haber visto crecer así a ella y a cada una en un club diferente. Seguíamos en la élite, y eso era a lo que aspirábamos desde el primer día que pisamos Abegondo.
Admiro su capacidad de ver el fútbol, de la sutileza con la que toca el balón, con mimo, con cariño y con seguridad. Este Mundial está haciendo que disfrutemos mucho, y ella lo vivirá, imagino, con miles de emociones y una montaña rusa, viéndose alzando la gloria, pero a la vez aprendiendo de la oportunidad que se le ha dado.
Quizás por dentro está deseando no fallar, pero desde fuera se ve a una futbolista fuerte mentalmente y creando un fútbol tranquilo. Hay plena confianza en ella, está rodeada de las mejores jugadoras del mundo, y le hacen sacar todo su fútbol. Los diferentes países están con los ojos puestos en ella. Merece disfrutar de este deporte, ha nacido con las capacidades. Ahora solo tiene que enseñarle al mundo todo lo que sabe y lo bien que lo hace.
Nuria Rábano es una jugadora gallega que acaba de fichar por el Wolfsburgo y que coincidió con Tere en el Deportivo.
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