La campeona del mundo saca provecho al balón parado para continuar con su pleno de victorias en la Nations League y se acerca a los Juegos Olímpicos
01 nov 2023 . Actualizado a las 10:03 h.España sigue con paso firme hacia los Juegos Olímpicos de París. Las de Montse Tomé, imparables y con pleno de victorias, cumplieron ante una endeble Suiza (1-7). La seleccionadora apostó por las rotaciones para medirse al rival más débil del grupo A4 de la Nations League. Jenni Hermoso y las exdeportivistas María Méndez y Misa, que no jugaba de partida desde la derrota contra Japón en el Mundial, salieron de titulares. Pero las miradas estaban puestas en Aitana Bonmatí, nueva Balón de Oro.
El combinado español arrancó como de costumbre: controlando el esférico. Colocadas en bloque alto, estorbaron la salida de las helvéticas, que se mostraron muy incómodas sobre el verde. Esa presión y el dominio tuvo efecto inmediato. Antes de cumplir el minuto 5, la gallega Tere Abelleira, que demostró una vez más tener un guante en el pie, puso un saque de esquina al segundo palo. Allí se encontraba, sin marca alguna, Oihane Hernández, quien cabeceó para batir a una Peng que pudo haber tapado más su palo.
España salió como vendaval y con muchísima movilidad, sobre todo por la banda izquierda, sacando de sitio a Crnogorcevic y liberando hueco para que llegasen mejor las jugadoras de ataque nacionales. Precisamente por esa banda cayó el segundo tanto. Salma Paralluelo, que llegó apurada a línea de fondo, cazó el balón y ejecutó un centro atrás. Lo cazó Alexia Putellas desde el área pequeña.
Suiza había, prácticamente, renunciado a jugar el balón en el centro del campo, buscando fortuna con algún centro lateral. Las helvéticas, muy juntas y minimizando los espacios, comenzaron a ganar presencia en el área española. La más clara fue un balón filtrado de Riesen para Lehmann, que condujo y ejecutó un disparo cruzado. Aguantó muy bien Misa, que despejó con los puños en su vuelta a la titularidad.
Al borde del descanso, las locales armaron una buena transición que comenzó Reuteler. Piubel, desde la frontal del área, remató muy desviado.
La herida helvética
El pase por vestuarios no desdibujó el planteamiento de España, la selección con más pases de toda la competición. Con Aitana caída a banda derecha, al combinado nacional le faltaba claridad en fase ofensiva. Suiza, muy pertrechada atrás, no dejaba espacios a la selección, y seguía tirando de contragolpes como único recurso para hacer daño a las de Montse Tomé.
Recurrió España, entonces, al balón parado para seguir aumentando su ventaja en el marcador. Volvió a marcar jugada Tere Abelleira, que puso un centro muy cerradito. En el área pequeña María Méndez se hizo hueco, controló bien los tiempos, saltó y remató de cabeza a placer. Conexión de exdeportivistas.
Siguieron escarbando en la herida helvética con un pase al espacio de Ona Batlle y una posterior ruptura de Salma Paralluelo. Se cruzó ante Calligaris, que solo pudo frenarla cometiendo penalti. Desde los once metros no perdonó Alexia, que disparó con la zurda y ajustado al palo. Imposible para Peng.
Con la superioridad ganada, España empezó a dejar espacios entre las jugadoras de ataque y las centrocampistas. Pilgrim aprovechó un balón largo y una mala salida de Misa para recortar distancias a puerta vacía. Pero la selección se repuso rápidamente. Alexia, rodeada por tres rivales, ejecutó un centro preciso al que sacó provecho Athenea del Castillo. La exdeportivista se adelantó a su marca, entró muy bien y mandó el balón al fondo de la red. La cántabra no se conformó. Probó con un disparo cruzado seco y potente que se le coló entre las piernas a Peng. Un error clamoroso. Pero fue Maite Oroz quien puso el broche de oro al partido tras cazar un balón rechazado en el área.