Pelayo Sánchez: «Hay rumores y se habla de equipos, pero espero seguir trabajando con Movistar»

Sergio Muñoz Solís
Sergio M. Solís REDACCIÓN

DEPORTES

Pelayo Sánchez celebra la victoria de etapa en el Giro
Pelayo Sánchez celebra la victoria de etapa en el Giro Giro de Italia

El ciclista asturiano se llevó la sexta etapa del Giro de Italia, rompiendo una sequía española de cinco años en la prueba y mostrando durante toda la competición una valentía y combatividad impropias de su edad: «Mi gesto entrando en meta lo dice todo, al principio ni me lo creía»

08 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El de Pelayo Sánchez (Tellego, 2000) es uno de los nombres propios de la última edición del Giro de Italia. Su espectacular rendimiento ha llamado la atención del público español e internacional, al que maravilló con su emocionante fuga en la sexta etapa, en la que terminaría saboreando las mieles de la victoria tras superar en el sprint final a Julian Alaphilippe. Tras recuperar fuerzas durante unos días en su tierra natal, la promesa del ciclismo español atiende a la llamada de La Voz de Asturias.

—¿Qué tal la vuelta a casa tras el Giro? ¿Ha podido descansar?

—Después de días de tanto estrés y tanto correr se agradece venir por aquí y estar un poco tranquilo. Estuve unos días por Roma y ahora llevo aquí una semana, pero se hace corto.

—¿Cómo le han recibido su familia y sus amigos después su gran papel en Italia?

—Para ellos sigo siendo el mismo. Fue una emoción muy grande para todos. Encima la victoria coincidió con las fiestas del pueblo, fue una alegría inmensa. No pudo llegar en mejor momento.

—¿Con qué objetivo de inicio afrontaba este Giro?

—La idea era cazar etapas. Era lo que el equipo pretendía y habían hablado conmigo. Creo que pudimos cumplir con ese rol a la perfección.

—En esa sexta etapa, ¿ya tenía previsto buscar la victoria o fue más algo que surgió durante el día?

—La idea sí era esa, pero yo siempre digo que para meter gol hay que dar muchas veces al palo. No esperaba que entrara a la primera.

—¿Cómo recuerda la etapa?

—Fue un día muy duro. En ese tipo de escapadas todo el mundo quiere estar y es muy difícil estar en el corte bueno. Y más difícil aún estar en la fuga de la fuga. Una vez ahí hay que intentar resolver de la mejor manera posible. En esos cortes, que se venden caros, puedes tener «malos» compañeros de fuga, como Alaphilippe. Para ganarles hay que montárselo bien.

—El público que no le conocía, ese día se emocionó con su valentía. ¿Cómo vivió el apoyo de los aficionados?

—Pues estoy muy agradecido, me apoyan un montón. Pero hay que ir con calma, seguir paso a paso y el tiempo dirá hasta dónde se puede llegar.

—¿De quién se acordó en el momento de subir al podio?

—Fue todo muy rápido. Mi gesto entrando en meta lo dice todo, al principio ni me lo creía. Lo primero que hice fue llamar a mis padres, que me apoyan siempre y están ahí para todo lo que necesito.

—¿Cómo se define como ciclista? ¿Cuáles cree que son sus virtudes?

—Yo siempre pensé que era escalador puro, pero últimamente estoy teniendo mis mejores resultados en la media montaña, así que en ese aspecto soy un poco polifacético. También creo que tengo buena punta de velocidad.

—¿Siempre tuvo claro que quería ser ciclista?

—Uno siempre tiene el sueño de ser profesional, pero es algo que llega de imprevisto. Tú tienes esa ilusión, pero te apuntas porque te gusta, lo disfrutas, estás con tus amigos. Luego ves que se va profesionalizando y de la noche a la mañana, se convierte en tu trabajo. Parece que va todo rodado, pero cuando echas la vista atrás te das cuenta de que llevas un largo camino.

—¿En qué momento se dio cuenta de que se convertía en un trabajo?

—Es un proceso. Dar el paso a profesional es un poco el checkpoint, cumplir tu sueño, firmar el primer contrato y todo lo que supone también a nivel de cambio de mentalidad. Luego está el segundo paso, llegar a un equipo como Movistar, puntero en el World Tour. Yo lo comparo con pasar de un equipo de segunda a primera, quizás no haya mucha diferencia pero se nota el cambio.

El ciclista asturiano Pelayo Sánchez forma parte de la plantilla masculina del Movistar Team
El ciclista asturiano Pelayo Sánchez forma parte de la plantilla masculina del Movistar Team Adramuja studios

—¿Le veremos en el Tour y en La Vuelta?

—El Tour me va a tocar verlo desde la piscina... (risas). Tengo que recuperar un poco, poner las patas en alto y descansar después de esta primera parte de la temporada. Creo que soy el corredor que más días de competición lleva de mi equipo. Y después de ese parón ya veremos qué piden el cuerpo y el equipo. Veremos si hay Vuelta a España o lo que se plantea...

—¿Quizá los Juegos Olímpicos?

—Bueno, desde aquí hago un llamamiento a Momparler (risas)... Es broma, los Juegos no son algo que se prepare de un día para otro y aunque ahora estoy en buena forma, hay corredores que llevan años preparándose. A estas alturas, creo que tanto el seleccionador como los corredores tienen claro el equipo y no son una posibilidad.

—De cara a futuro, ¿cuál sería el sueño deportivo que le gustaría cumplir?

—El primero era ser ciclista profesional y está más que cumplido. Me gustaría estar aquí muchos años y, soñando a lo grande, conseguir otra victoria en el Tour o La Vuelta.

—Está irrumpiendo con mucha fuerza en la élite y ya hay rumores sobre un posible cambio de equipo. ¿Cómo vive esta situación? ¿Le ha llegado alguna propuesta?

—Siempre se habla mucho cuando llegan buenos resultados, siempre hay rumores y se habla de equipos pero estoy contento donde estoy. Muy feliz con el equipo y la oportunidad, y espero seguir trabajando con ellos, por lo menos, el año y medio que me resta de contrato.

—Además del ciclismo, también en fútbol el deporte asturiano está de moda. Como oviedista confeso, ¿cómo ve al equipo de cara al playoff?

—Espero que ganemos al Eibar, no lo hicimos la semana pasada pero tenemos una nueva oportunidad que hay que aprovechar. El deporte asturiano está de enhorabuena pero espero que no tengan que jugarse la final entre Oviedo y Sporting por la salud mental de todos (risas). Fuera de bromas sería súper bonito, pero causaría tantas alegrías como disgustos.