El tiro con arco, una disciplina «en la que solo compites contra ti mismo» que gana cada vez más adeptos en Asturias

Manuel Noval Moro
Manuel Noval Moro REDACCIÓN

DEPORTES

El tiro con arco, una disciplina «en la que solo compites contra ti mismo» que gana cada vez más adeptos en Asturias
El tiro con arco, una disciplina «en la que solo compites contra ti mismo» que gana cada vez más adeptos en Asturias

El Club Arqueros Asturceltas organiza la próxima primavera en Cueves (Ribadesella) el campeonato en 3D en bosque, donde los arqueros intentan acertar a figuras de espuma con formas de animales

15 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Es como ir de caza pero sin hacer daño a nadie. Los deportistas caminan por el bosque con su arco y sus flechas, apuntan a una figura y disparan. Pero no son animales de verdad sino figuras de espuma imitando sus formas. El tiro con arco en 3D es una disciplina deportiva que gana adeptos en Asturias, cuyo campeonato en bosque se trasladará esta primavera por primera vez al Oriente. Concretamente, a la localidad riosellana de Cueves, el 10 de mayo. Las figuras se colocan estratégicamente en el bosque y los arqueros tienen que alcanzarlas desde distancias que pueden ir desde 30 a 45 metros para las más grandes y los arcos más potentes, o de unos cinco metros cuando se trata de piezas más pequeñas. En esta competición habrá 24 propuestas de figuras, a las que los arqueros se aproximarán en patrullas de cuatro.

Esa es la primera parte de la competición. Después todos se reúnen en una finca llana, con un recorrido en el que apuntarán a cuatro propuestas, y dispondrán de solo dos flechas para cada uno de ellos. Esta prueba ya será eliminatoria hasta que uno de los arqueros se proclame campeón de Asturias. Será, como siempre que se reúnen los arqueros, una fiesta en la que, además de la competición, priman el compañerismo el buen ambiente. La competición suele convocar a unos 100 arqueros, y se convierte en todo un acontecimiento.

¿Y qué tiene el tiro con arco para atraer a cada vez más gente? Roberto Sánchez, presidente del Club de Tiro Con Arco Arqueros Asturceltas, explica que su mayor dificultad es, al mismo tiempo, su gran valor: «Necesitas mucha concentración; solo compites contra ti mismo. Da igual lo que haga el otro, si no te concentras en lo que estás haciendo y desconectas de los problemas del exterior, da igual cómo tires la flecha». Esa exigencia de concentración hace que la práctica sea muy beneficiosa. Mucha gente lo utiliza de hobby, para desconectar. El tiempo que estas concentrado en el arco, el mundo desaparece, y eso es muy bueno en un mundo en el que, precisamente, el gran problema es la dispersión de la atención y la falta de concentración.

Roberto Sánchez empezó hace unos cuatro años a practicar. Siempre le había atraído pero no fue hasta que se jubiló que probó la disciplina. Se enganchó al momento. Empezó en Villaviciosa, y hace unos dos años decidió montar su propio espacio para tirar.  «Tenía una finca y empezamos a darle vueltas: para el oriente de Asturias no había nada; entonces, me junté con amigos de Nueva y de Cangas que también tiran y montamos el club, gracias también al apoyo del Ayuntamiento de Llanes, que nos deja un pabellón, y al de Cangas de Onís, que nos deja un frontón techado». Los lunes y miércoles entrenan a techo en Llanes, y los martes, jueves y sábados en Cangas de Onis. «Es un deporte minoritario pero que crea mucha afición; la gente que empieza no lo deja», asegura.

Arqueros Asturceltas está haciendo una importante labor de difusión en el Oriente. Por lo pronto, dan cursos de iniciación de unas 30 horas aproximadamente, en los que le facilitan a la gente todo el material y enseñan la técnica, todo por solo 30 euros. Su objetivo principal es hacer afición, y en ese primer momento, la seguridad es lo que prima: «Te formas para que puedas estar en una línea de tiro con seguridad para todos. No importa realmente que seas bueno tirando. Te enseñamos los principios básicos pero más que nada la seguridad, saber montar y desmontar el arco y saber dónde poner las flechas».

Entrenan a niños y niñas, que son muy buenos alumnos porque se lo toman como un juego y disfrutan mucho, y también a hombres y mujeres. En este caso, el presidente del club asegura que son mejores alumnas las mujeres. «A un hombre es más difícil darle instrucciones y que lo haga. A una mujer, se lo dices y lo hace. Un hombre razona: ¿por qué lo tengo que hacer si tiré antes una flecha sin ello y le di al amarillo?».

En todos los casos, lo que cuesta trabajo hacer entender a la gente es que «tirar una flecha es más mental que dinámico; la postura la aprendes en tres días y después es practicar; lo importante es el estado mental, lo que pienses antes y durante el momento que estás tirando la flecha, tienes que desconectar del mundo totalmente; no puedes estar pensando en lo que vas a hacer después, o en la factura de la casa», explica Roberto Sánchez, que pone como ejemplo a los japoneses, que son maestros en ese arte. «Hacen cursos de tiro con arco en los tres primeros meses que estás allí solo tiras una flecha al día. Te llevan al tatami, te sientan dos horas y te dicen: ahora lanza la flecha, ahora a descansar y mañana otra vez; trabajan mucho la cabeza y al final, funciona».

Él mismo comprueba que a la gente le cuesta tomarse las cosas como debe ser. «Cuando estás entrenando, tienes tres flechas; a veces, solo hacer que respiren entre una flecha y otra es muy difícil, porque se crean una obsesión por tirar, por acertar al amarillo. Es un proceso de técnica y de mentalidad». Las primeras clases, de hecho, son principios básicos hasta el punto de que no importa hacia dónde vaya la flecha, porque lo importante es cómo se afronta el ejercicio. «Es un deporte de sensaciones, y cuando sueltas una flecha sabes si va bien o mal antes de llegar a la diana». Y nadie está libre de perder la concentración. Él mismo, que quedó primero en la liga de más de 50 años, recuerda haber tirado una flecha a la grada. Y ha visto cómo grandes competidores, campeones de Europa y del Mundo de tiro con arco, «vienen a bosque y fallan; tienen el mismo arco, la misma técnica, el caso es dónde está la cabeza». Este trabajo de la mentalidad, y este conocimiento de que todos son falibles, es uno de los grandes valores de la disciplina. Aunque nadie puede llamarse a engaño: no hay nada mas satisfactorio que acertar. Es una recompensa cuyo alcance solo puede conocer quien da en el centro de la diana. Lo bueno del tiro con arco es que el camino hasta el acierto también es muy satisfactorio. Todo el que lo probó lo dice.