El golfista Anthony Kim resurge con una victoria increíble en el LIV tras décadas de adicción a las drogas y el alcohol, intentos de suicidio y doce años sin competir
DEPORTES
«Diría que no fui la mejor persona, el mejor compañero ni el mejor hijo que pude haber sido de joven. Pero hoy soy una persona completamente diferente», confiese
15 feb 2026 . Actualizado a las 18:33 h.Cuando en el 2012 Anthony Kim se retiró del golf, abatido por las lesiones y lastrado por sus adicciones a las drogas y al alcohol, nadie se imaginaba que, casi tres lustros después y sin prácticamente dar un palo al agua, protagonizaría una de las victorias más inesperadas e insólitas del deporte. El estadounidense ganó en Adelaida (Australia) la segunda prueba de la temporada del LIV golf y lo hizo con un recital brutal de golpes (entregó una tarjeta final con -23 tras las cuatro rondas) y ante la presión varias superestrellas mundiales (Jon Rahm fue segundo con -20 y DeChambeau tercero con -17). Historias impensables en cualquier otra disciplina y que engrandecen al golf sobre el resto.
Kim era un gran jugador en sus inicios. Con poco más de veinte años, el éxito quizás le vino más rápido de lo que su cabeza fue capaz de asimilar. Entró en el circuito más importante (PGA Tour), venció en tres torneos e incluso se ganó la participación para la Ryder Cup del 2008 y la Presidents Cup del 2009. Una gravísima lesión (rotura en el tendón de Aquiles) le obligó a parar en ese fatídico 2012.
Dos años después ya comenzó a especularse con su retirada, que le reportaría unos 15 millones de euros a través de una póliza de seguros. Hizo algún intento de volver con varios torneos benéficos en el 2016, pero lo cierto es que en abril del 2019, durante un encuentro en West Hollywood (California), el propio protagonista se refirió a su juego de golf como «inexistente».
Por eso, a todos cogió por sorpresa cuando en febrero del 2024 se anunció que se uniría al LIV Golf, como comodín, doce años después de su retirada. En su primera participación en un torneo, quedó último con 16 sobre el par, una circunstancia que no mejoró a lo largo del año (finalizó penúltimo del circuito en el curso 2024 en el puesto 56.º). Tampoco levantó el vuelo el pasado año (55.º). En sus 23 primeros en el LIV Golf, su mejor resultado fue un 25.º en Dallas.
Catarsis
Recién casado y con una hija (Isabelle, la niña que corrió a sus brazos tras ganar en Adelaida), en el 2025 celebró que ya llevaba dos años sobrio y que había luchado durante mucho tiempo contra el abuso de las drogas y el alcohol. Incluso, dijo que había pensado en suicidarse «durante casi dos décadas, incluso cuando jugaba en el PGA Tour». Explicó que cuando entró en rehabilitación su «cuerpo se estaba apagando» y que allí encontró «fe, amor propio, respeto y propósito». «Quiero ser un buen ejemplo. Diría que no fui la mejor persona, el mejor compañero ni el mejor hijo que pude haber sido de joven. Pero hoy soy una persona completamente diferente. Con Dios, mi familia y mi sobriedad como claves de mi vida, puedo llegar tan lejos como quiera», confesó en Australia, al ganar el primer torneo de su nueva vida.
«Dios me dio un talento. Hoy pude jugar bien. Sabía que lo conseguiría. Nadie más tiene que creer en mí, y cualquiera que esté pasando por momentos difíciles puede superar cualquier cosa», añadió el ganador.
A punto de estrenar un documental en el que contará su vida, Anthony Kim regresa al primer plano deportivo con una victoria en el LIV que le reportará 3,3 millones de euros.