Abelardo: «El ascenso con el Sporting es mi recuerdo más especial, por encima de todos mis títulos»
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El «Pitu» repasa su vinculación con el club en su 120 aniversario y pide «darle tiempo a Borja» para construir un proyecto que devuelva al Sporting a Primera
06 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Canterano de Mareo, exfutbolista del Real Sporting en 212 ocasiones, internacional absoluto con España y líder desde el banquillo del último ascenso a Primera División de la entidad gijonesa. Abelardo Fernández, «Pitu», repasa con La Voz de Asturias el pasado, presente y futuro del club en su 120 aniversario.
—¿Qué supone lejos de Gijón el escudo del Sporting en su 120 aniversario?
—Se ve como un equipo grande y ejemplo. Estuve en Barcelona como jugador y después entrenando en el Espanyol, y todos los jugadores preguntaban por el Sporting, lo que es el club, lo que es Mareo, El Molinón, la ciudad. Es un histórico muy querido en España, un club que lo quería todo el mundo.
—Cuando llegó como jugador al primer equipo desde Mareo, ¿era consciente del peso histórico del club?
—Inconsciente fui a la hora de empezar. Era un chico de 19 años que debutó con Chuchi Aranguren en el Bernabéu y no notaba para nada la presión. Jugar en el Sporting era un sueño para mí, iba desde que tenía 6 años a El Molinón, me ponía en el fondo sur con los ultras, iba con Luis Enrique y su hermano. Y al final coincidí con jugadores que vivía como ídolos, como Joaquín, Jiménez, Ablanedo, Cundi... poder ser compañero de ellos era un referente y un sueño.
—¿Qué diferencia encuentra entre aquella generación y los jóvenes que llegan hoy a Mareo?
—El respeto era enorme por los jugadores veteranos. Éramos casi todos chicos de la cantera del Sporting, la mayoría asturianos, y había un mayor compañerismo, el vestuario era una piña. Ahora la sociedad ha cambiado mucho y hay chicos de 18 o 19 años que ganan más que jugadores con años en el primer equipo. Tiene que haber un término medio.
—¿Cree que Mareo ha estado desaprovechado estos años a la hora de generar talento de primer nivel?
—En Primera hay pocos jugadores que hayan salido de Mareo y antes salían muchos: Tomás, Caco Morán, Castaño, Muñiz, Marcelino, y muchos que hicimos carrera en grandes equipos. Los chavales de la cantera tienen que ser la base del Sporting, pero eso requiere tiempo: perfil de jugador, filosofía, que el entrenador tenga la idiosincrasia que quiera tener el club. Es un trabajo con el que me identifico como idea.
—¿Cuál es su mejor recuerdo como jugador del Sporting?
—Mi mejor recuerdo profesional es la última clasificación para la Copa de la UEFA en la temporada 90-91, quedamos quintos en Primera con chavales como Arturo, Luis Enrique, Manjarín y yo. Cinco chicos que no superábamos los 20 años. Mis cinco años en el Sporting fueron buenísimos, gané cuatro «Molinón de Plata» y siempre me sentí muy querido por la afición. Era un orgullo y un privilegio.
—Regresó como entrenador y logró el último ascenso. ¿Qué significó hacerlo con su club?
—Significó todo. Es mi recuerdo más bonito. He ganado títulos en el Barça como la Champions, jugué Mundiales y Eurocopas con la selección, pero mi recuerdo más especial es el ascenso con el Sporting. Fue un año muy complicado económicamente, estuvimos cuatro o cinco meses sin cobrar. Pero era un grupo fantástico que logró algo increíble perdiendo solo dos partidos. Yo veía cualquier rival y decía: vamos a ganar. Éramos muy difíciles de batir y aun así necesitamos 82 puntos empatados con el Girona. Para mí hubiese sido injusto no subir aquel año.
—¿Cómo de dura fue la permanencia en Primera?
—O comía por ansiedad o no comía, estoy más delgado que nunca en las fotos. Solo pudimos traer a Mascarell, Halilovic y Sanabria con 19 años cobrando el mínimo. El equipo se dejaba la piel y eso hizo que la gente se contagiase. Cuanto más pase el tiempo más se va a valorar lo que hicieron.
—Betis, Villarreal, Girona, Fuenlabrada... ¿Cuál fue el partido que vivió con más tensión en el banquillo?
—El que peor lo pasé en mi vida fue el de Fuenlabrada. Me encontraba mal, le llegué a decir a Tomás, mi segundo, que me dolía el pecho. Estábamos 0-0 jugando horrible y sabíamos lo que se jugaba con la Real B. Fue el partido que más he sufrido como entrenador, sin duda.
—¿Comprendió la decisión de Javier Fernández de vender el club?
—No sé cómo volví, si lo pienso con la cabeza no lo hubiese hecho, pero me llamaron Javier y Joaquín. Me guió el corazón. Sí entendí su decisión. Javier lo pasó muy mal a nivel de salud, creo que descansó con esa venta. Es una persona que ha amado el Sporting y creo que era el momento justo de no seguir.
—Y tras la venta continuó en el cargo...
—Tuve una reunión con Irarragorri y Guerra en Madrid y les dije que a pesar de mi contrato, si no querían que siguiese me iba sin que me pagasen nada. Pero quisieron que continuase. Yo había hecho mi labor y me habría ido tranquilo y tan feliz.
—¿Qué le pide al proyecto actual?
—El club tiene que retener a los jugadores importantes y reforzarse bien. Es importante darle tiempo a Borja, que empiece un nuevo proyecto. En Segunda hay que hacer un equipo fuerte defensivamente, regular, que encaje pocos goles. El Sporting tiene que pelear por estar entre los seis primeros, sin duda.
—El Sporting está cerca de afrontar su décima temporada en Segunda. ¿Supone eso una losa?
—No tiene que ser ninguna losa, tiene que ser una motivación. No pasa nada por equivocarse, lo importante es asimilarlo y tirar otra línea de trabajo. Mira el Racing: lleva tres años apostando por José Alberto con la misma filosofía y está a punto de conseguirlo. Si estás seguro de un entrenador y de una idea, tienes que apostar a muerte. Al final los frutos llegan.
—¿Qué le pide al Sporting en su 120 aniversario?
—Que esté en Primera y que vuelva a ser un equipo consolidado, como un Osasuna o un Celta de Vigo. Lo único que ha mantenido al Sporting siempre ha sido la afición, con más de 20.000 socios en Primera y en Segunda. Es una afición increíble y me gustaría que disfrutase de un Sporting en Primera. Desde el último ascenso ya han pasado casi 11 años. Estoy seguro de que tarde o temprano el Sporting va a subir y va a estar ahí. Seguro.