Guerra total en el vestuario del Real Madrid, en una semana de clásico en la que su eterno rival, el Barcelona, puede conseguir el título de Liga
07 may 2026 . Actualizado a las 23:04 h.Guerra total en el vestuario del Real Madrid. Diciembre empezó como un mal presagio y acabó convirtiéndose en una grieta que se tragó la temporada del Real Madrid. Pero la situación tras la debacle deportiva se ha trasladado al vestuario blanco, donde se repiten los reproches, los piques e incluso peleas. La última: un enfrentamiento entre Aurelien Tchouaméni y Fede Valverde durante un entrenamiento este miércoles, y que tuvo una segunda parte este jueves. Terminó con el capitán del equipo blanco en el hospital con una brecha, según Marca. La magnitud de lo ocurrido ha provocado una reunión de urgencia dentro del vestuario con la presencia del director general del club, José Ángel Sánchez, y la apertura de expediente a los dos jugadores.
El club más obsesionado con el control lo perdió de sí mismo. En seis meses, Valdebebas ha sido escenario de errores médicos, enfrentamientos entre futbolistas, una destitución fulminante, fugas constantes desde el vestuario y una sensación de descomposición impropia de una entidad acostumbrada a gobernar el caos desde arriba. No se recuerda un curso tan caliente desde aquel 2005-2006 en el que Florentino Pérez terminó dimitiendo agotado por el ruido, las derrotas y la pérdida de autoridad. «He maleducado a los jugadores», dijo entonces. Han pasado veinte años de aquella frase y el escenario vuelve a parecerse demasiado.
Cronología de una temporada caliente
Todo empezó con una rodilla. O, mejor dicho, con la equivocada. Los servicios médicos del Real Madrid diagnosticaron mal la lesión de Kylian Mbappé: revisaron la rodilla sana y no la dañada. El francés jugó tres partidos en esas condiciones hasta resentirse físicamente. Aquello, contado después desde dentro del club como una mezcla de negligencia y precipitación, abrió una cadena de acontecimientos que nunca llegó a detenerse. Una situación que se repitió con Eduardo Camavinga, al que los médicos —según L'Équipe— también le examinaron el tobillo de la pierna equivocado durante una resonancia magnética.
El 12 de enero llegó el primer terremoto institucional. Xabi Alonso fue destituido tras perder la Supercopa un día antes contra el Barcelona. La apuesta que debía modernizar el proyecto apenas sobrevivió media temporada. Su sustituto fue Álvaro Arbeloa, un técnico de la casa, símbolo del madridismo más militante, que heredó un vestuario fracturado y una plantilla devorada por las lesiones.
El Albacetazo
Dos días después llegó el Albacetazo, una derrota tan inesperada como dolorosa que terminó de instalar la sensación de derrumbe deportivo y que dejó muchos nombres señalados. El equipo perdió estabilidad, jerarquía y, sobre todo, credibilidad. Lo llamativo es que, en medio de la tormenta, apareció el mejor tramo futbolístico del Madrid con Arbeloa coincidiendo con la ausencia parcial de Mbappé. Porque el francés nunca dejó de arrastrar problemas físicos.
En marzo, viajó a París para tratarse la rodilla izquierda y se perdió cinco partidos. Fue suplente en la vuelta de octavos de Champions contra el Manchester City y el derbi liguero frente al Atlético. En ese período, según admitían incluso voces internas del club, el Madrid jugó probablemente sus mejores partidos de la etapa Arbeloa. El debate dejó de ser táctico y pasó a ser estructural: cómo convivir con una estrella que condiciona el ecosistema entero del equipo. El debate sobre la compatibilidad de Vinicius y Mbappé se convirtió en debate de estado.
Las escenas de fractura dejaron de ser rumores para convertirse en episodios concretos. El 11 de febrero, la plantilla organizó una cena de «conjura», uno de esos intentos clásicos del fútbol para reconstruir la unidad perdida. Apenas 24 horas después, Antonio Rüdiger dio una bofetada a Álvaro Carreras en el comedor de Valdebebas. El episodio permaneció oculto durante meses, pero terminó saliendo a la luz esta semana —y fue confirmada por el propio futbolista gallego— como tantas otras cosas esta temporada.
Porque una de las grandes anomalías del Madrid actual son las fugas constantes desde dentro. Los conflictos aparecen en cuestión de horas y se han convertido en habituales las peleas entre los futbolistas. Este tipo de episodios —aunque no de la misma gravedad que lo ocurrido entre Valverde y Tchouaméni— se han repetido durante toda la temporada. Antes hubo un choque fuerte entre Bellingham y Mbappé en el descanso de un partido del Bernabéu en el que la grada señaló a los jugadores. Y también trascendió recientemente un desencuentro entre Mbappé y un miembro del cuerpo técnico durante una sesión de entrenamiento.
Los españoles y Arbeloa
El ambiente se ha ido contaminando hasta afectar incluso a los futbolistas históricamente más alineados con el club. Arbeloa también ha abierto frentes internos: Dani Carvajal apenas ha tenido protagonismo desde su llegada al banquillo y ha pasado por el «sofá gris» del técnico; Raúl Asensio ha discutido decisiones técnicas; y Dani Ceballos directamente ha quedado apartado de las convocatorias por un enfrentamiento con Arbeloa.
A todo eso se suma una epidemia física sin precedentes recientes. El Madrid acumula 57 lesiones esta temporada. Algunas gravísimas: Rodrygo, Militão, Mendy o el propio Carvajal han sufrido percances de larga duración. El club, que durante años presumió de preparación física y estructura médica, ha terminado cuestionado por todos los costados. Incluso ese fue uno de los motivos de desencuentro de Xabi Alonso con el club.
El último capítulo resume perfectamente el estado emocional del club. Mbappé volvió a lesionarse, esta vez muscularmente, y aprovechó para marcharse de viaje con su pareja a Cerdeña. El desplazamiento, televisado y autorizado por el club y «por los médicos» como confesó Arbeloa, no molestó tanto como su regreso: aterrizó en Madrid apenas doce minutos antes de que comenzara el Espanyol-Real Madrid, un partido decisivo para evitar un posible pasillo al Barcelona campeón. En Valdebebas interpretaron el gesto como otra desconexión simbólica de una estrella que nunca ha terminado de integrarse del todo.
Todo esto ha ocurrido desde diciembre. Un club donde cada semana emerge una grieta nueva. Donde los entrenamientos generan más noticias que los partidos. Y donde el mayor problema ya no es perder, sino la sensación de que nadie controla realmente lo que ocurre dentro.
comunicado de fede valverde
Ayer he tenido un incidente con un compañero producto de una jugada en un entrenamiento, donde el cansancio de la competición y la frustración hacen que todo se agrande.
En un vestuario normal estás cosas pueden suceder y se zanjan entre nosotros mismos sin que salga a la luz. Evidentemente acá hay alguien detrás que corre rápido con el cuento, sumado con una temporada sin títulos donde el Madrid siempre es el punto de mira y todo se magnífica.
Hoy volvimos a tener un desencuentro. En la discusión golpee accidentalmente contra una mesa haciéndome un pequeño corte en la frente que requirió una visita protocolar al hospital.
En ningún momento mi compañero me ha pegado y yo tampoco lo he hecho, aunque entiendo que para ustedes sea más fácil creer que nos hemos cagado a piñas o ha sido intencional, pero eso no sucedió.
Siento que mi enfado con la situación, mi frustración de ver que alguno de nosotros estamos llegando con las últimas fuerzas al final de temporada rompiéndonos el alma me haya alcanzado hasta llegar al límite de discutir con un compañero.
Lo siento. Lo siento de corazón porque me duele la situación, me duele el momento que estamos pasando. El Madrid es una de las cosas mas importantes de mi vida y no puedo ser ajeno. El resultado es una acumulación de cosas que terminan en una pelea sin sentido perjudicando mi imagen, dejando el beneficio a la duda de que se invente, difame y agreguen condimento a un accidente, que no tengo dudas que los roces que podamos tener fuera de un campo adentro dejan de existir y si tengo que defenderlo dentro de un estadio seré el primero
No iba a pronunciarme hasta final de temporada, quedamos eliminados de Champions y me guarde la bronca y el rencor. Hemos desperdiciado otro año y no estaba para hacer publicaciones en redes sociales cuando la única cara que tenía que dar era en el campo y siento que así lo hice, por eso soy al que más le apena y le entristece pasar por esta situación que me impide jugar el próximo partido por decisiones médicas porque siempre fui hasta el final, hasta las últimas consecuencias y me duele más que nadie no poder hacerlo. Estoy a disposición del club y de mis compañeros para colaborar en cualquier decisión que vean necesario. Gracias.
COMUNICADO DEL REAL MADRID
El Real Madrid C. F. comunica que, tras los hechos que se han producido esta mañana en el entrenamiento del primer equipo, ha decidido abrir sendos expedientes disciplinarios a nuestros jugadores Federico Valverde y Aurélien Tchouameni.
El club informará en su momento de las resoluciones de ambos expedientes, una vez hayan concluido los procedimientos internos correspondientes.