Luis Enrique y Mikel Arteta: así son los dos técnicos españoles que se enfrentarán en la final de Champions

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Luis Enrique y Mikel Arteta se abrazan antes de un partido.
Luis Enrique y Mikel Arteta se abrazan antes de un partido.

El asturiano, que aspira con el PSG a su tercer entorchado, y el vasco, que quiere darle al Arsenal el primero de su historia, protagonizarán el último asalto continental el 30 de mayo

08 may 2026 . Actualizado a las 09:41 h.

Por primera vez en la historia, dos técnicos españoles se enfrentarán en una final de la máxima competición continental. Luis Enrique, al frente del PSG, y Mikel Arteta, como preparador del Arsenal, guardan en su trayectoria algunos lazos comunes. Ambos han perfeccionado en los últimos años su método. Dos estilos reconocibles que se medirán, con un título de Champions en juego, el próximo sábado 30 de mayo a las 18.00 horas en Budapest.

Luis Enrique, el líder que no quiere ningún jugador que le haga sombra

«El hecho de tener a un jugador que se movía por dónde él quería implica que hay situaciones del juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas». Mbappé estaba ya en la puerta de salida del PSG y Luis Enrique Martínez (Gijón, 1970) se despachó así sobre su indisciplina táctica en un documental que Movistar publicó a finales del 2024. El tiempo le ha dado la razón. El asturiano ganó sin Kylian la primera Champions en la historia del PSG y optará a otra. En la vuelta de la semifinal ante el Bayern, Luis Enrique mandó a la caseta en el minuto 65 a Dembélé, autor del único gol que campeaba entonces en el Allianz Arena. El Balón de Oro se abrazó a varios compañeros, aplaudió al tendido y estrechó la mano de su técnico. «Yo nunca he dicho que no quería estrellas. Lo que quiero es un equipo lleno de buenos jugadores que se comporte como equipo».

Relevo de Guardiola en el filial del Barcelona, Luis Enrique se inició en el fútbol profesional como técnico del Roma con resultados discretos. El Slovan de Bratislava lo eliminó de la Europa League y en la Serie A acabó séptimo. La dirección deportiva le rescindió el año de contrato que le quedaba. Encontró un trampolín en el Celta, al que dejó al borde de clasificarse para competición europea cuando lo llamó su Barça. Allí encontró pronto su zona de confort y las armas con las que traducir su libreta en títulos. En su primera campaña ganó el triplete. «Siempre es gratificante sentirse pitado en el Bernabéu», alegó en su primera visita.

«¿Los valores del Real Madrid? Yo soy más radical que Piqué, mejor no me pronuncio». Su carácter personalista y su controvertida relación con el madridismo y con la prensa —se abrió su propio canal de Twitch para comunicarse— marcó su periplo como seleccionador español, en el que hizo un paréntesis para atender la fase terminal de la letal enfermedad de su hija Xana, de 9 años. Tras caer en octavos del Mundial de Catar, la Federación anunció su adiós.

El verano siguiente aceptó la llamada del PSG. «Luis Enrique es mi mejor decisión, hablé 15 años para ficharle», reveló el presidente Al-Khelaifi a la CBS. En su primera temporada en el banquillo, un cabezazo de Hummels, tras un grave error de Donnarumma, clasificó al Dortmund y le privó de la final. Mayo del 2024. La última eliminatoria que perdió en Champions.

Con Fabián Ruiz y el nigranés Dro Fernández en plantilla, Luis Enrique aspira a duplicar su gloria con el PSG y unirse a Paisley, Zidane y Guardiola como los técnicos con tres Champions. Por encima le quedarían ya solo las cinco de Ancelotti.

Arteta, un alumno aventajado de Guardiola que ansía quitarse el sambenito 

La única vez que el Arsenal había alcanzado antes una final de Champions, Mikel Arteta Amatriain (San Sebastián, 1982) jugaba en el Everton. Condicionados los Gunners por la expulsión de Lehmann, el Barça les remontó en París. Desde aquel 2006, no habían vuelto a postularse por el gran cinturón europeo. En su séptima temporada como entrenador, el donostiarra puede llevar al Arsenal más lejos que nunca. A la inédita Champions puede sumarle, tras tres subcampeonatos consecutivos —el último especialmente doloroso—, un título de Premier que no conquista desde el 2004. Arteta depende de sí mismo para ganarle al fin la partida a Guardiola. «Mis sentimientos hacia él no han cambiado. Pasamos mucho tiempo juntos e hizo muchas cosas por mí y eso no lo olvido», le dedicó al que fue su mentor en el último enfrentamiento entre ambos.

Arteta formó parte del cuerpo técnico de Pep en el City desde el verano del 2016 hasta diciembre del 2019, cuando el Arsenal —con el que había completado sus últimas cinco campañas como jugador— lo llamó para sustituir a Unai Emery. Los que consideraron arriesgada esa apuesta por su inexperiencia, se dieron pronto de bruces con su éxito. Arteta cayó de pie. Antes de cumplir un año en el banquillo, había ganado la final de la FA Cup al Chelsea y la de la Community Shield al Liverpool.

Casado con la actriz y modelo Lorena Bernal y padre de tres hijos, Arteta fue confeccionando su propia metodología. Durante una cena con sus jugadores, tal y como reveló en el 2024 The New York Times, el técnico contrató en secreto a un grupo de carteristas, al que encomendó desvalijar a sus pupilos. Cuando la reunión estaba próxima a terminarse, Arteta se levantó y pidió a la plantilla que vaciara sus bolsillos y juntara los objetos de valor. A la mayoría le faltaban. El preparador les explicó así la importancia de estar siempre alerta ante cualquier eventualidad.

Con cinco españoles (los metas David Raya y Kepa Arrizabalaga, el zaguero alicantino Mosquera, y los mediocentros Zubimendi y Mikel Merino —lesionado en un tobillo desde enero—), a Arteta le gusta innovar en sus entrenamientos para combatir la rutina: obligó a sus futbolistas a mantener varios bolígrafos en equilibrio mientras controlaban el balón, colocó altavoces por el campo para bailar samba o, como contó The Times, llevó a un perro como un pelotero más en una sesión. Desde aquellos dos títulos de su estreno, y con una plantilla que ha ido moldeando a su gusto, Arteta solo ha ganado otra Community Shield, al City, en el 2023. Al Arsenal le falta algo grande. Y este año puede quitarse el sambenito del casi.