Casi inédito ante Cabo Verde, apunta a jugar más ante Arabia Saudí y emular al resto de estrellas que ya han inaugurado su casillero
19 jun 2026 . Actualizado a las 10:53 h.Primero fue Vinicius, después Mbappé, y a las suyas les siguieron las exhibiciones de Haaland, Messi y Harry Kane. Buena parte de las grandes estrellas de esta Copa del Mundo ya han inaugurado su casillero, una cuenta que tiene pendiente Lamine Yamal. Dos meses después de sufrir una lesión muscular en un duelo ligero ante el Celta, el crac de Rocafonda apenas disputó 25 minutos ante Cabo Verde por precaución. Suficiente para, con más voluntad que acierto, agitar el juego de la selección por el costado derecho. El paso de los días hace presagiar que, si bien es poco probable que sea titular, el extremo azulgrana podrá tener una participación mayor en el duelo de este domingo contra Arabia Saudí (18 horas, La 1), fundamental para asegurar la clasificación tras el inesperado tropiezo contra los Tiburones Azules.
Podrá pesar sobre Lamine Yamal la presión de ver que las grandes figuras del Mundial más multitudinario de todos los tiempos ya han respondido. El que lo hizo en primer lugar fue Vinicius, faro por el costado zurdo de una Canarinha que sufrió lo indecible para sacar un punto contra Marruecos (1-1). Aún en la primera parte, recibió el balón en el lateral del área, fintó hacia su derecha y batió a Bono con un disparo potente.
Distinta fue la historia para su compañero de vanguardia en el equipo blanco Kylian Mbappé. El astro de Bondy se lució en el estreno francés ante Senegal (3-1) con dos tantos; el primero, batiendo por bajo a Mendy tras un pase delicioso de Olise; el segundo, un zarpazo desde muy lejos que se fue al ángulo de la meta senegalesa.
También mostró su colmillo de cara a puerta un Erling Haaland que fue vital para que Noruega se impusiese a una Irak (1-4) con más ímpetu que fútbol. Tardó menos de media hora en inaugurar el tanteador finalizando un centro medido de Wolfe, y confirmó su doblete antes del descanso con una acción de pura fe, secuestrando un pase al portero iraquí para mandarlo al fondo de las mallas.
Pero la mayor exhibición de esta primera jornada del Mundial llegó en los pies de Lionel Messi. Ante Argelia (3-0), el hombre con más Balones de Oro de la historia demostró que no hay veteranía que valga cuando se enfunda la albiceleste.
Un zurdazo lejano en el 16 inauguró su cuenta, que se complementó con un rechace en el 59 y un misil raso al palo corto en el 75. Una nueva lección del maestro en forma de hat trick que, además, lo igualó en 16 goles con el máximo anotador de la historia de las Copas del Mundo: el germano Miroslav Klose. Curiosamente, diez de ellos han llegado en las dos últimas citas veraniegas —Catar y el presente Mundial—, con Messi ya por encima de los 35 años.
Harry Kane tuvo también un rol protagonista en la goleada de Inglaterra a Croacia (4-2), con un penalti y un inapelable cabezazo que ayudó a los suyos a comenzar en este Mundial de forma prácticamente inmejorable.
Ahora, el foco se posa sobre el niño de Rocafonda. Sin la exigencia de responder con una exhibición inmediata, pero con la certeza de que el Mundial también aguarda su firma, Lamine Yamal tendrá la oportunidad de dar otro paso en su regreso y empezar a escribir su propio capítulo en un torneo en el que los grandes nombres ya han levantado la mano. A España le urge asegurar el pase; a él, reencontrarse con ese punto de descaro que lo convirtió, antes incluso de la mayoría de edad, en una de las grandes atracciones del fútbol mundial.