El ariete de España, que estuvo media hora ante Cabo Verde sin tocar el balón, es el primero en la historia de los Mundiales que anota un doblete y asiste en 25 minutos
22 jun 2026 . Actualizado a las 11:31 h.Desde el Mundial de 1966 en Inglaterra, cuando empezaron a contabilizarse los datos, nadie había estado los primeros 30 minutos de un partido sin entrar en contacto con la pelota. Nadie, hasta que Mikel Oyarzabal Ugarte (Eibar, 1997) se pasó sin tocar bola ese tiempo contra Cabo Verde. Luis de la Fuente reveló luego, en una entrevista, la conversación que mantuvo con el delantero, estadística en mano.
—De verdad que era consciente de que no habías tocado muchos, pero tampoco cero.
—Yo también me quedé sorprendido.
Después, un breve silencio. «Siempre he sido una persona callada, humilde. No soy extrovertido y el fútbol me ha ayudado a relacionarme. Sin volverme loco, sin dar voces, también se puede liderar y dar ejemplo sin ser autoritario», se definió el propio Oyarzabal antes de quedarse en blanco durante media hora. «No creo que nadie vaya a cuestionarle ahora», le avaló el seleccionador después.
Ante Arabia Saudí, Mikel tardó menos en tomarse revancha. Primero, entregó una de esas asistencias propias del fútbol sala. Rasita, con virulencia, para cruzar el meollo y que solo hubiera que empujarla en el segundo palo. Lo hizo Lamine Yamal. Tiene aura. Era el minuto 10 de partido. Luego, en apenas tres, entre el 21 y el 24, Oyarzabal finiquitó con dos dianas el combate. El primero nació en la esquina. Fue Mikel quien la peinó al primer poste, Olmo chutó en la continuación, Laporte tocó y el rechace volvió a Oyarzabal, que la llevó a la red con el exterior de su bota, talla 47. España suspiró la calma. En el segundo, Mikel destapó su talla de depredador. Cucurella tocó con la cabeza, Olmo habilitó también con la testa, y Oyarzabal la puso al segundo palo con un golpeo cruzado. El larguero le privó del tercero.
«Será que hoy me han llegado más balones». El vasco se arrancó con un ramalazo de humor con el MVP del partido en la buchaca. «El otro día toqué menos, estuve menos activo, menos presente. Intenté ayudar en lo que podía y hoy me tocó hacerlo de esta manera. Feliz y siempre buscando que el equipo vaya bien, que es lo importante», admitió Oyarzabal a la conclusión. De récord en récord. Nadie, en la misma historia de los Mundiales que lo cuestionó seis días antes, a la misma hora, había ofrecido una asistencia y anotado dos goles en los primeros 25 minutos de un partido. Lo más parecido, lo del húngaro László Fazekas, contra El Salvador, en España 1982. Marcó un gol y sirvió dos asistencias.
«Reivindicarme, no, porque yo he dicho que siempre me he sentido querido y valorado por los compañeros, el entrenador y toda la gente que estamos en el día a día. Es con lo que me quedo. Fuera al final siempre se va a hablar, sabemos cómo funciona el mundo del fútbol, pero estaba tranquilo». Oyarzabal reveló que hace un par de días sufrió problemas físicos. «Tuve un susto entrenando. Hice las pruebas pertinentes y estaba todo bien». De la Fuente lo corroboró en su comparecencia. «Había tenido algún problemilla, no puede contarse todo siempre». Por si acaso, con su segundo récord, el bueno, lo mandó a la ducha en el descanso.