Baena aprovechó el caos antes del descanso para decantar un partido tosco que vale a los de De la Fuente su cruce con Austria o Argelia en los dieciseisavos de final
27 jun 2026 . Actualizado a las 10:48 h.La vida es sueño, el fútbol también. Un axioma firme al que, en lo que millones de niñas y niños consultaban con sus almohadas en España los goles que harían falta o los nombres de los socios con los que levantar en un futuro no muy lejano una Copa del Mundo, pusieron la rúbrica de realidad en México los elegidos por Luis de la Fuente. A la selección le tocó limar la aspereza de Uruguay (0-1) en una jornada ruda para cruzarse con Austria o Argelia en los dieciseisavos de final. Con el loco Bielsa dispuesto a ejercer de coco y zamparse al rival para sacudirse sus propios fantasmas, desafió la pesadilla el cuadro ibérico con Marcos Llorente y Merino aderezando un once de gala al que solo eclipsó el aguacero que descargó justo antes del duelo. La duda de un potencial aplazamiento ejerció de dosis de cafeína a un océano de distancia, pero nunca choveu que non escampara y el balón acabó rodando para que se desatase la tormenta por la que todos esperaban: la del deporte rey.
Achuchó Uruguay en la presión, leyó la osadía Lamine e igualó el envite para poner en un brete a Muslera en el uno de partido. A la genialidad inicial le siguieron imprecisiones en ambas áreas, con Merino forzando una falta que derivó en una salida en falso de Unai Simón de la que le libró Oyarzabal. Un error de cálculo más, en esta ocasión con un pase hacia atrás de Baena, aceleró el pulso en Guadalajara al filo del doce en un arranque en el que la calle del medio —a modo de reminiscencia de lo ocurrido frente a Cabo Verde— volvía a nublar a una España espesa que, poco a poco, fue entonándose a golpe de asociación.
Tras la pausa de hidratación pecó Rodri de inocente, birló Valverde y le faltó a Darwin (que, acto seguido, gozó de otra ocasión) la guinda del remate. Unai, de nuevo, en el foco por un error del que le redimió Laporte y que quiso acallar Lamine con una infructuosa ruleta múltiple con la media hora ya consumida.
Los charrúas, ordenados al milímetro, asfixiaban en una defensa al hombre de las pegajosas. España comenzaba a acusar el corsé diseñado por Bielsa y ahí, en lo que Merino y Lamine se revolcaban por el suelo y Oyarzabal aguardaba a que el cuerpo arbitral le permitiese reingresar en el terreno de juego, la conexión atlética Llorente-Baena destensó la cosa (0-1) ante un inoperante Muslera en una acción caótica que se cobró como lesionado a Ugarte.
El foco bajo palos y espadas en alto
???Las tres claves de la sufrida victoria de España frente a Uruguay (0-1).
?El gol de Baena vale el cruce con Austria o Argelia en dieciseisavos. pic.twitter.com/WRlp2e4fjP— La Voz Deportes (@vozdeportes) June 27, 2026
Lejos de amilanarse, los uruguayos supieron detectar la ofuscación española con la vara de medir arbitral y gozaron de su ocasión más clara al borde de un descanso en el que Bielsa no tuvo clemencia con el guardameta Muslera, rompió la regla no escrita bajo palos y mandó ingresar a Rochet. Amarilla a Baena, caos inducido y Uruguay coqueteando con el empate en la reanudación.
Fue un pisotón feo de Canobbio a Pedri el que volvió a prender la mecha del descontento arbitral, que eclosionó con la amarilla que cobró al fin Ismail Elfath a Sanabria tras arrollar a Lamine Yamal. El estreno del tarjetero charrúa, lejos de contener, aumentó las hostilidades con un codazo de Varela a Baena y la imperiosa necesidad de no perder los estribos pese a los constantes recados del rival.
Agitó lo que pudo el árbol De la Fuente, pero las permutas no alteraron el guion de ir con todo y contra todos de Uruguay. En vilo, con acercamientos de contener el aliento en ambas áreas y en un final en el que Ferran se volvió a topar con la madera como peor pesadilla, España ganó sin un solo atisbo de placidez. Para muestra quedan la acción durísima de De la Cruz sobre Nico Williams, que se quedó en amarilla; la expulsión con roja directa a Canobbio por un planchazo a Cubarsí o el acto de servicio de Pino bregando con la clavícula maltrecha.
Y así, pese a que el instinto de supervivencia tuvo por narices más peso que la estética y la selección no pudo brillar, no hay pellizco que valga tras esta intensa madrugá mexicana. Uruguay (con todo su arsenal desplegado) no pudo apagar el sueño mundial en España. Ese en el que la distancia o la diferencia horaria poco importaron. A los monstruos, aunque asomaron, los devolvió Baena a debajo de la cama.
FICHA TÉCNICA
URUGUAY: 0
Muslera (Rochet, min 46); Varela, Cáceres, Olivera, Sanabria (Rodríguez, min 69); Valverde (Viñas, min 56), Ugarte (De la Cruz, min 45), Betancur; Canobbio, Darwin Núñez y Maxi Araújo.
ESPAÑA: 1
Unai Simón; Marcos Llorente, Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Pedri (Fabián, min 59), Merino (Olmo, min 59) ; Lamine Yamal (Nico Williams, min 75), Oyarzabal (Ferran, min 75) y Álex Baena (Yéremy Pino, min 65)
GOL: 0-1, min 42: Baena.
ÁRBITRO: Ismail Elfath (c. estadounidense). Amonestó con amarilla a Baena (min 46) en las filas de España y a Sanabria (min 53), Varela (min 57) y de la Cruz (min 90) en las uruguayas. Expulsó a Canobbio con roja directa (min 90).