El análisis de Iyán Iván-Baragaño: Brasil evita la primera gran sorpresa del Mundial
DEPORTES
Brasil y Japón mostraron dos estilos de juego en las antípodas. La individualidad frente al colectivo. El orden frente a la samba. De nuevo, los de Moriyasu vuelven a caer en una eliminatoria de una Copa del Mundo. Si en el 2022 fue Croacia en penaltis, esta vez Brasil evitó el mal trago de la muerte súbita. No en penaltis, pero sí sobre la bocina.
El partido arrancó como marcaban los pronósticos. Una selección brasileña dominante en la posesión, pero sin demasiados acercamientos ni llegadas. Tampoco Japón era quién de generar peligro, haciendo valer el orden característico de su juego y de su cultura. Pero el fútbol es así y, en un disparo desde 25 metros, Kaishu Sano hizo efectivo el 4 % de probabilidad de gol asignado por las estadísticas. Japón por delante. Tocaba sudar más de la cuenta.
En la segunda parte los de Carlo Ancelotti salieron con el plan claro. Si a un equipo pueden hacer daño los centros laterales, ese es Japón, que ocupa el puesto 36 de las 48 selecciones participantes en cuanto a estatura media. Primero Bruno Guimarães y después, por partida doble, Casemiro, ambos de cabeza, avisaron a un más que eficaz Suzuki. Pero a la tercera fue la vencida.
A partir del empate poco pudo hacer la selección nipona, que únicamente se acercó a la portería rival con un disparo desde el vértice del área. Más dominio de la Canarinha. Rayan y Vinicius trataron de generar superioridad en banda, sin demasiado éxito. Brasil y Japón hubieran firmado la prórroga antes del descuento. Pero en esos momentos es cuando el talento individual florece.
Y, si en el minuto 58 el segundo palo negó el gol de la victoria a un insistente Vinicius, ese mismo palo permitió que Martinelli diera la victoria, in extremis, a una Brasil con más ganas que juego. Primer susto para los de Carlo Ancelotti. De nuevo Japón digno perdedor. Brasil ya está entre los 16 mejores del mundo.
Iyán Iván-Baragaño es miembro del grupo de investigación en Fútbol de la Universidade da Coruña.
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