Austria, un rival que basa su éxito en no dejarte pensar

Roberto Trashorras

DEPORTES

Ralf Rangnick conversa con Alaba en el partido contra Argelia.
Ralf Rangnick conversa con Alaba en el partido contra Argelia. Phil Noble | REUTERS

Con las cautelas que cualquier partido de fútbol requiere, esta España es netamente superior. Yo no encuentro ningún jugador en Austria que se acerque siquiera a la calidad o al nivel que tiene Pedri, Rodri o Lamine Yamal, por ejemplo. Eso no quiere decir que la presa vaya a ser sencilla. La selección austríaca es un combinado muy físico, que lleva los duelos hasta el límite, presiona con mucha intensidad y va a buscar incomodar lo más posible esa posesión con la que le gusta dominar los partidos a España.

Austria tiene en Ralf Rangnick un entrenador que tiene las ideas muy claras. Que ha tenido éxito con ellas, sobre todo en su etapa en el Hoffenheim alemán, y que cuenta con unos jugadores que creen en ellas a raja tabla. Eso es lo que más destaca de Austria. La confianza que tiene en el modelo que ha impuesto Rangnick y que les ha traído hasta este Mundial. No es un equipo que te espere, que se encierre en un bloque muy bajo, destaca mucho más por hacerte frente y no dejarte pensar. En eso basa su éxito, en la idea colectiva, ya que no cuenta con un futbolista estrella especialmente desequilibrante a la hora de marcar las diferencias.

España va a tener que jugar rápido, a pocos toques, para eludir esa presión intensa sobre el jugador que van a realizar los austríacos. Tendrá que tener mucha circulación de balón y mucha agilidad mental. De la Fuente pierde con las bajas de Nico Williams y Pino desborde en los extremos, pero ha recuperado a un jugador determinante como Lamine Yamal y ha encontrado en Baena la solución que le permite darle más recorrido también por banda a Cucurella y generar peligro. Salvo Alemania, las grandes están cumpliendo y sus estrellas están dando un paso al frente. España debería estar entre ellas.