Bastan solo tres minutos de Merino

DEPORTES

Merino remata para lograr el segundo gol que clasificó a España ante Bélgica.
Merino remata para lograr el segundo gol que clasificó a España ante Bélgica. Kai Pfaffenbach | REUTERS

El centrocampista vuelve a ejercer en el último suspiro de salvador de España, que sigue sin conocer la derrota cada vez que Fabián participa

11 jul 2026 . Actualizado a las 10:16 h.

«Soy cero supersticioso. No creo en la suerte, solo en el trabajo. Si dejas algo pensando en la suerte, estás perdido. Desde luego, para el fútbol yo no creo en ello» respondió Luis de la Fuente una semana antes de que España aterrizara en el Mundial. Desde el día que debutó con España, el 7 de junio del 2019 contra Islas Feroe, Fabián Ruiz ha jugado 48 partidos con la selección. No hay un solo partido en el que Fabián haya participado y España haya perdido. De la Fuente, tan poco dado a las aventuras, lo llamó a filas para darle la responsabilidad de haber sentado a Pedri.

Fabián estuvo allí, en la boca misma del gol, cuando Courtois despejó el golpeo de Dani Olmo y dejó la pelota rodando indecisa en el área de Bélgica. El hijo de Chari, la mujer a la que el Betis empleó como limpiadora para que pudiera pagarle a su hijo el autobús para ir entrenar, pateó con la derecha, evitando la salvada de Ngoy. El larguirucho Courtois no llegó. Fabián estuvo allí para adelantar a España y engordar su estadística.

Bélgica empató. Y cuando el resultado se complicó, y la prórroga asomó, De la Fuente llamó a Merino. Ante Portugal, Mikel anotó cuando llevaba seis minutos en el campo. Rodeó el banderín, recordó a Ángel, su padre, un mediocentro tosco y currante que lo tuvo cuando jugaba en el Celta, y trajo la memoria los cuartos de la última Euro, cuando otro gol suyo ante Alemania desempató la eliminatoria. De la Fuente no cree en la suerte, pero hay algo que le dice que hay historias que pueden repetirse.

Cubarsí remató desde fuera del área y Lammens, el meta del United que suplió al lesionado Courtois, palmeó con la debilidad de un flan. Dejó la pelota muerta a medio metro. Merino estaba allí. Y otra vez le cayó. Tres minutos de Mikel son mucho para España.

«Es increíble, no sé ni qué decir. Me imagino que esto corrobora que no hay casualidades, que si te toca es porque estas preocupado par cuando sales. Tengo que meter goles antes para que me saque antes (risas). Es lo que toca, para cuando el míster me necesite estaré disponible. Estoy centrado en lo mío, no sé cómo estará la gente en sus casas, habrá sido un boom ganar en el último minuto otra vez pero para nosotros es un pasito más y quedan dos». El siguiente (martes, 21.00 horas, La 1 y Dazn Mundial) será la Francia de Mbappé. Le preguntan si repetirá. «Da igual quién sea, que España gane». Merino volvió a reírse.

«Tiene muchas virtudes, podría jugar en cualquier selección y equipo y para nosotros está hecho a la medida de este equipo, de este modelo. Sabemos que siempre que le necesitamos, siempre está», le dedicó De la Fuente, que probablemente siga sin creer en la suerte, pero algo más en el amuleto Merino. El seis de Mikel es un nueve dado la vuelta para despistar.