Mike Maignan, de las sombras a digno guardián de la selección francesa

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Mike Maignan salta para atajar el balón durante el partido de octavos de final del Mundial entre Paraguay y Francia.
Mike Maignan salta para atajar el balón durante el partido de octavos de final del Mundial entre Paraguay y Francia. JAMES LANG

Se enamoró del fútbol gracias a McDonald's y salió adelante con el esfuerzo de su madre: «Puedes darme cuatro Mundiales, pero si no he hecho sentir orgullo a mi familia... ¡Que se los queden!»

12 jul 2026 . Actualizado a las 13:50 h.

De Haití a la Guyana Francesa. Y, de ahí, a Villiers-le-Bel, un suburbio al norte de París. Ese fue el recorrido trazado por la madre de Mike Maignan. El portero de Francia, que únicamente ha recibido dos goles en este Mundial y que acumula cuatro partidos imbatido, no recibió un solo tiro entre los tres palos en los dos últimos encuentros. Retará España el martes (21 horas, La 1) a un guardameta que acumula ya 11 paradas.

Mike (Cayena, Guayana Francesa, 1995) creció en un entorno humilde y fuertemente marcado por una única figura: su madre. Siendo un niño puso rumbo a Francia junto a ella y sus hermanos. «Cuando llegamos no teníamos casa, vivíamos con unos tíos en condiciones difíciles», rememoró. Se mudaron a Villiers-le-Bel y creció entre bloques de apartamentos construidos en los 60 para albergar a la mano de obra inmigrante que llegaba a trabajar a París.

«Me dejaba todos los días a las cuatro de la mañana en casa de una señora para que me llevara a la escuela y me cuidase todo el día. Mi madre cogía después un tren para ir a otra ciudad y buscar comida», subrayó. Disciplina, esfuerzo y humildad fueron los grandes aprendizajes que sacó Mike de aquellos años.

Un Maignan al que no le gustaba el colegio y que descubrió su vocación gracias a McDonald's. Durante la Eurocopa del 2000 —la ganó Didier Deschamps, seleccionador de Francia—, la cadena vendió una pelota de gomaespuma como elemento de márketing. Cautivó a un Mike que estaba a punto de cumplir cinco años.

Aunque destacaba como goleador ambidiestro en los partidos improvisados —cuando juega ahora con sus amigos lo hace como 9—, terminó ejerciendo de guardián entre dos cubos de basura que delimitaban la portería. «Cuando lo vi, pensé: ‘¿De dónde ha salido?'. Encadenaba una parada tras otra sin guantes. Tenía un don para que el balón se le quedara pegado, como si fuera un imán», reconoció un preparador del club de Villiers-le-Bel a L'Èquipe. Le recordaba a Bernard Lama, portero francés de los años 90.

Aunque él quiso formarse como jugador de campo, múltiples clubes se interesaron en él como portero. «Su madre prácticamente le obligó a seguir en la portería. Acabó encantándole», comentó un directivo de su primer equipo. A pesar de que distintas academias le rechazaron por sus malas notas, terminó formándose en las categorías inferiores del París Saint-Germain. Era el 2009.

«Portero de mierda»

«Odiaba el fútbol. Cuando lo veía por la televisión, lloraba», reconoció posteriormente sobre su etapa en el gigante francés. Nunca llegó a debutar con el primer equipo, pero sí a impresionar a Zlatan Ibrahimovic. «Tenía 17 años y era mi primer año como profesional. Durante un entrenamiento, Ibra lanzaba a 400 kilómetros por hora y yo no paraba ni una. Se giró y me dijo: ‘Eres un portero de mierda'. Pero le detuve el siguiente tiro y le respondí: ‘Eres un delantero de mierda'», contó Maignan. El sueco se quedó maravillado de aquella fuerte personalidad.

Mike fichó por el Lille en el 2015. Dos años después Marcelo Bielsa le dio la oportunidad y ganó una Liga 1 en su última campaña antes de poner rumbo al Milan en el 2021. Desde entonces, ha levantado una Serie A —la primera que lograba el equipo en 10 años— y una Supercopa de Italia.

Maignan ha seguido vinculado a su Villiers-le-Bel. Además de repartir material deportivo para los niños, prometió llevar a San Siro a los once que sacasen mejores notas. Lo cumplió en un Derby della Madonnina contra el Inter.

Gestos que definen la personalidad de un Mike humilde. «Todo lo bueno que le pase a mi familia y, sobre todo a mi madre, es mi mayor orgullo. Nada es comparable a eso. Puedes darme cuatro Champions o cuatro Mundiales, pero si no he hecho sentir orgullo a mi familia, no me importan nada. ¡Que se los queden! Lo que quiero es hacerles felices», dijo.

Con su primer contrato profesional Maignan intentó comprarle una casa a su madre: «No tenía medios y tuvo que ser con el segundo. Las lágrimas que derramó cuando le di su casa... Ella luchó por mis hermanos y hermanas».

Magic Mike, que creció a la sombra de Lloris en la selección, se consolidó como titular tras la retirada del guardameta después del Mundial de Catar. Su primera gran cita con les bleus llegó en la Eurocopa del 2024, pasando de desconocido a revelación. Ahora, en Estados Unidos, se ha erigido como un guardián sólido para Francia.