Lamine Yamal toma la Bastilla

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Lamine Yamal celebra el segundo gol de España, que anotó Pedro Porro.
Lamine Yamal celebra el segundo gol de España, que anotó Pedro Porro. MARIA LYSAKER | REUTERS

España se convierte en la gran pesadilla de Francia, a la que eliminó de los tres últimos grandes torneos: la Eurocopa, la Liga de Naciones y el Mundial

15 jul 2026 . Actualizado a las 10:44 h.

«Claro que no me voy a esconder, es el partido más importante que voy a jugar. Estoy seguro de que va a ser un día especial», dijo Lamine Yamal la víspera. Y rompió pronto la eliminatoria. Se arrimó a Lucas Digne, al que percibió mal orientado para controlar un balón que había recepcionado en el área de Francia con la cabeza. El del Aston Villa miró fijamente la pelota y elevó la pierna izquierda para patearla lejos. Por su ángulo muerto, se había colado ya Lamine, que recibió el impacto. El salvadoreño Iván Barton estaba a medio metro. Oyarzabal ajustó el penalti e igualó los cinco goles con España en un mismo Mundial, el récord que compartían hasta ahora David Villa y Butragueño. Son 18 goles y seis asistencias para Mikel en sus últimos 21 partidos con la selección.

Lamine había descorchado el partido, a los veinte minutos, sin la necesidad de haber tocado siquiera la pelota. Fue el resorte que activó a la mejor España del Mundial. La juguetona, la que mantiene un dominio tan apabullante de la escena, con y sin balón, que la artillería de Francia se volvió inofensiva. Los Mbappé, Olise y Dembélé, desasistidos, meros espectadores. Lamine volvió a divertirse. Se percibe en las cosas que intenta. Oyarzabal se abrazó entre risas a Unai Simón cuando este casi lo noquea en una salida poco diligente. Lo de Cubarsí y Laporte merece estatua aparte. España es la primera selección que registra seis porterías a cero en un Mundial. Dani Olmo activó su modo Lucky Lucke. Y España encogió a Francia hasta reducirla. Mereció incluso un botín mayor. Lamine hizo una de esas obras que merecen trascender. Recibió escorado, ganándole la posición a Digne. Lo esperó y, al borde del área chica, lo dribló hacia adentro como si fuera un muñeco y puso el balón donde Maignan solo pudo agacharse para recogerlo. Le anularon la celebración por tener media cadera adelantada. La grada de Dallas se enfadó.

«La Eurocopa la ganamos y marqué solo un gol. Si ganamos el Mundial y no marco más, nadie me va a decir nada», había dicho Lamine. Repartió dos o tres maniobras más, de esas que levantan las posaderas de los asientos, alguna patada fuera de orden a Mbappé, y recibió, antes de pedir el cambio, un penalti de Theo Hernández, con la eliminatoria empaquetada, que el salvadoreño pareció obviar por clemencia.

España es la selección que más veces ha vencido a Francia en las últimas dos décadas. De las once veces que se vieron, en ocho. La últimas tres han sido especialmente dolorosas al norte de los Pirineos. España les obligó a hacer las maletas en la últimas ediciones de la Eurocopa, de la Liga de Naciones y ahora, en pleno día nacional que conmemora la toma de la Bastilla, del Mundial. En esos tres torneos, Lamine fue titular en once partidos. España ganó los once.