La otra cara de Argentina cargada de polémicas

ISMAEL SANCHEZ / P.A. REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Leandro Paredes derriba a Gavi tras el pitido final.
Leandro Paredes derriba a Gavi tras el pitido final. Angel Colmenares | EFE

El pitido final desató un último arrebato de furia albiceleste en el Mundial, con Leandro Paredes y Nahuel Molina como protagonistas

20 jul 2026 . Actualizado a las 13:47 h.

España se proclamó campeón del mundo tras ganar a Argentina (1-0) en la prórroga con gol de Ferran Torres, pero el final del partido se ensució por las tensiones. La frustración Albiceleste explotó al término del encuentro que no fue capaz de dirigir bien la derrota. Leandro Paredes y Nahuel Molina protagonizaron un espectáculo dantesco con tanganas y agresiones, unas polémicas que se extendieron hasta la entrega de premios.

Todo comenzó con un puñetazo de Molina a Rodrigo cuando el español saltó al campo para celebrar el título. Tras la agresión, el centrocampista se paró en seco y le recriminó la acción al lateral del Atlético, los jugadores se encararon y comenzó una trifulca en el centro del campo. Apareció Paredes que agarró del cuello a Eric García, y entonces llegó Gavi para encararse con el argentino, que no dudó en soltar el brazo para tirarlo al suelo.

Una imagen muy triste que terminó con Paredes expulsado. El jugador de Boca Juniors se expone ahora a una dura sanción por parte de la FIFA, que analizará las acciones para dar un veredicto sobre los hechos.

La tangana dejó otra acción polémica. Durante la pelea, Roberto Ayala, auxiliar técnico de Argentina, perdió los papeles y le propinó un puñetazo a Dani Olmo mientras este trataba de separar a los involucrados.

Espalda al campeón en la entrega de premios

Los altercados producidos tras el pitido final no fueron la única polémica extradeportiva de la noche. Normalmente, el equipo perdedor se queda a ver como su rival recoge el premio de campeón, pero en este caso Argentina rompió con la tradición. Los jugadores dirigidos por Scaloni prefirieron ir a saludar a su afición a uno de los fondos del MetLife Stadium mientras los españoles recogían la Copa y las medallas.

Todas estas acciones se han hecho virales, lo que ha provocado numerosas críticas hacia el combinado argentino juzgando su mal perder y su mala deportividad.

A diferencia de Argentina, la selección de Luis de la Fuente sí tuvo el detalle de hacerle el pasillo a Argentina como «digno» subcampeón, justo antes del momento de la entrega de medallas, y hasta Sergio Ramos, el encargado de llevar el trofeo de la Copa del Mundo al escenario donde lo entregaron Infantino y Trump, se fundió en un cariñoso abrazo de consolación con Messi, que ya empezaba a desbordar el mar de lágrimas en el que se convirtió.

Un mal perder que tuvo su broche de oro cuando ningún jugador argentino tuvo la educación y la decencia de pasar por la zona mixta para atender a la prensa que allí le esperaba. La argentina y la española. Solo lo hizo Scaloni, que antes se había mostrado apesadumbrado en la sala de prensa por no haber podido darle la cuarta estrella a su país y dejó en el aire su continuidad en el banquillo de la ya subcampeona, aunque tiene contrato hasta 2030.