Las claves del campeón del mundo: España reinventa su mejor fútbol

Iván Antelo REDACCIÓN

DEPORTES

Lamine Yamal, con la copa del mundo
Lamine Yamal, con la copa del mundo AFP7 vía Europa Press | EUROPAPRESS

La mejor defensa de la historia usó la posesión como un medio para protegerse de los cracs rivales y para ser el equipo con más remates del Mundial 2026

21 jul 2026 . Actualizado a las 20:03 h.

Si hay una selección que honra al fútbol español es esta. Un equipo que expuso el trabajo de todas las escuelas de base que hay en la Península, que enseñan a los niños a utilizar el balón como medio para todo. Para atacar y para defender. Un modelo de éxito que seguramente tratarán de copiar en otras federaciones, pero que en la Península lleva tiempo instalado. Estas fueron las claves de la campeona del mundo:

El origen de todo

El poder del equipo

Cuando el Real Madrid ficha a Alfredo di Stefano en la década de los 50 cambia la historia del fútbol. El equipo blanco comienza a ganar todos los títulos posibles y los focos empiezan a apuntarlo. En ese contexto, todos lo ensalzaban, a lo que la Saeta Rubia respondió: «Ningún jugador es tan bueno como todos juntos». Esa fue la base sobre la que se ha cimentado la selección española, con un Luis de la Fuente que siempre alude a la palabra familia, cuando se refiere a su equipo. «Para venir a la selección hay que ser buena persona y solidario», mantiene como mantra. Y así fue. En el Mundial de Mbappé, Messi y Kane, ganó una España en la que no le importó sacrificar a Pedri cuando lo vio necesario para el grupo por el buen nivel de Fabián; y en el que su estrella más mediática, Lamine Yamal, fue uno más. El extremo del Barça no marcó diferencias a nivel ofensivo (solo un gol), pero trabajó como el que más: 84,6 % de efectividad en sus entradas realizadas (11 de 13), 27 recuperaciones de balón, 47 duelos ganados y 14 faltas cometidas. «Se ha sacrificado por el bien del colectivo, ha hecho un gran trabajo y un gran Mundial», agradeció el seleccionador.

el estilo

La gran evolución de la Eurocopa al Mundial

La selección que ganó la Eurocopa era la de los extremos. Pero con Lamine Yamal y Nico Williams muy mermados físicamente (no llegaron al debut en plenitud), De la Fuente reinventó el estilo de España. Evolucionó hacia buscar un equipo que dominara todos los espacios interiores a través de la posesión y de un centro del campo que escondiera el balón a los rivales. Italia desesperaba a los rivales en la década de los noventa por encerrarse atrás, reduciendo a la mínima expresión los espacios. La actual España ha mejorado esa forma de defender, con un estilo opuesto. Aprieta arriba para robar (con 399 es la selección con más pérdidas rivales provocadas, por 351 de la siguiente), se apodera del esférico y lo esconde, consiguiendo desactivar completamente a los adversarios. ¿De qué sirve que Francia tenga a Mbappé, a Olise y a Dembelé y Argentina a Messi si no tienen la pelota para atacar? La Roja completó 5.470 pases a lo largo del Mundial (una media de 683 por partido). El mejor registro de largo de la competición, superando con creces a la cuarta, Inglaterra (4.014), y a la tercera, Francia (4.315). Solo Argentina (5.248) se le acercó en el global, pero ya se vio en la final, en el duelo directo, que está muy lejos de España.

La defensa

La mejor de la historia

Desde que Opta maneja estadísticas avanzadas (Mundial 1966), ninguna selección había mostrado semejante rendimiento defensivo. Ya no es solo que España mantuviese su portería a cero en 7 de los 8 partidos y que solo encajara un gol (ante Bélgica, en cuartos); es que únicamente concedió 14 tiros a sus rivales. Francia, en semifinales, y Argentina, en la final, se fueron sin probar si Unai Simón era bueno o malo. Sumando todos los goles esperados en contra (xGA) a lo largo de la competición se llegaría a 2,36 (una media inédita de 0,30): Cabo Verde (0,20), Arabia Saudí (0,14), Uruguay (0,20), Austria (0,32), Portugal (0,63), Bélgica (0,34), Francia (0,31) y Argentina (0,22).

Datos que llaman especialmente la atención porque hace solo unos meses De la Fuente tuvo que recomponer completamente su defensa por el bajo rendimiento de Huijsen, Vivian y Le Normand (tres de los centrales que entraban en sus planes) y porque Dani Carvajal no llegó a recuperar el rendimiento previo a su grave lesión. Así que confió en Porro para el lateral y repescó a Eric García y a Cubarsí.

La rocosidad fue absoluta. Cucurella encadenó los seis últimos partidos sin ser regateado; Cubarsí y Laporte fueron los mejores centrales del torneo; y Pedro Porro fue una sensación por su despliegue físico y capacidad para correr la banda.

Laporte-Cubarsí

Los dos centrales de la selección española demostraron al fútbol mundial la importancia de tener una salida de balón limpia. Son dos jugadores capaces de conducir hacia sus dos perfiles (la derecha y la izquierda), con lo que la presión alta rival careció de efectividad. Y cuando los rivales rehusaron presionarles por verse incapaces de robar, ellos lo aprovechaban para salir en conducción y producir ofensivamente (el gol de la victoria de Mikel Merino contra Bélgica salió de ahí, de una salida de Cubarsí; como la expulsión de Enzo Fernández en la final).

La posesión

Rodri, el inesperado rey

Había dudas sobre si Rodri recuperaría su nivel tras su grave lesión en septiembre del 2024. De hecho, no se había visto aún en el Manchester City. Pero su jerarquía fue absoluta a lo largo del Mundial. Solo registró 37 entregas fallidas en los 726 minutos disputados, con una efectividad en el pase que estuvo siempre entre el 90 (contra Francia) y el 98 % (Portugal) y una cadencia de 84 completados por duelo. Diez de ellos terminaron, además, en ocasiones claras de gol. Fueron 812 toques prodigiosos de balón durante la competición.

Pero no solo fue Rodri. Con una media de 63,8 % de posesión de balón por duelo, la selección desesperó a los rivales. Los tres futbolistas de todo el torneo con más pases buenos fueron españoles (Rodri, Laporte y Cubarsí). España toca y siempre encontraba a un compañero libre: realizó 4.036 desmarques para recibir al pie (por 3.283 de Argentina, 3.219 de Inglaterra y 2.689 de Francia).

El ataque

Mucha movilidad a la que solo le faltó acierto

Siendo la mejor defensa de la historia de los mundiales, la selección se fue del torneo como el equipo con más remates realizados (140, por 139 de Francia). También fue la que hizo más centros al área (178, por 175 de Inglaterra). Son números que demuestran que el equipo de De la Fuente no solo se conformó con defenderse con balón, sino que también profundizó. Los jugadores españoles fueron los que más esprints realizaron durante el campeonato (3.645, por 3.537 de Inglaterra) y también los que tiraron más desmarques de ruptura a la espalda de la defensa (1.134, por 829 de Argentina).

Solo le faltó eficacia. De hecho, es la única de las cuatro semifinalistas que tiene un balance negativo entre goles reales y goles esperados (Argentina metió 4,6 tantos más de los que debería según la calidad de sus ocasiones).

La consecución

Terminar con el rival por agotamiento físico

La suma de factores (presión asfixiante, hacer correr al rival durante muchos minutos tras el balón, profundidad en los ataques...) provocó que todos sus rivales acabasen muertos físicamente. ¿Cómo es posible que en todos los partidos de las rondas finales siempre hubiese lesionados en el adversario? ¿Cuestión de suerte?

La estrategia de la selección española se cimentó en ir madurando a los contrarios, castigándolos físicamente. Los torturó hasta que fueron cayendo de maduros. Tras el duelo contra Bélgica, Courtois reconoció que la lesión que le obligó a ser sustituido se debió a los muchos pelotazos en largo que tuvo que dar para salvar la presión de la Roja. Entre la semifinal y la final se retiraron lastimados tres de los cuatro centrales titulares (Saliba, Lisandro Martínez y Cuti Romero); y ante Portugal cayó el lateral Nuno Mendes.

¿Es casualidad que fueran todos jugadores defensivos? ¿Fortuna o algo más?