Cómo la selección española perdió los complejos: «Dejó de agarrarse a la furia y dio paso al talento»

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Rodri, jugador del Manchester City y capitán de la selección, levanta el trofeo con sus compañeros arropándolo.
Rodri, jugador del Manchester City y capitán de la selección, levanta el trofeo con sus compañeros arropándolo. CHRISTOPHER NEUNDORF | EFE

Los futbolistas y entrenadores españoles dominan el mundo, también con sus clubes, con un modelo con el balón como epicentro que seduce en el extranjero

24 jul 2026 . Actualizado a las 14:28 h.

Hay una cicatriz para muchos futboleros en España que ni siquiera dos estrellas después ha sanado. En una bochornosa actuación arbitral, la selección entrenada por José Antonio Camacho sucumbió ante Corea del Sur tras una tanda de penaltis en los cuartos de final del Mundial 2002, organizado por su verdugo y Japón. Era el primer torneo con protagonismo para Iker Casillas, Carles Puyol y Xavi Hernández, y apenas dos futbolistas habían vivido experiencias en el extranjero; Iván Helguera había defendido al Roma en la misma ciudad que dejaba atrás Gaizka Mendieta para fichar por el Barcelona tras una pobre experiencia en el Lazio.

Eran los últimos rescoldos de una España que todavía apelaba a la garra más que al juego para cambiar su suerte. «Lo que ha impulsado de verdad al fútbol español es dejar de agarrarse a la furia y creer en el talento. Había jugadores con mucha calidad, pero la selección apostaba por un perfil más robusto y fuerte, priorizando defender bien», afirma Fran González, el capitán del mejor Dépor y el dueño de una zurda de seda internacional absoluta solo en 16 ocasiones, la última en la Eurocopa del 2000 en los Países Bajos.

Fran, en una concentración con la selección en A Toxa en el año 2000.
Fran, en una concentración con la selección en A Toxa en el año 2000. Vítor Mejuto

«Trabajé en la cantera del Barcelona y ese modelo de presión tras pérdida, tener las líneas muy avanzadas, que implementó Johan Cruyff y ha seguido desarrollando Pep Guardiola, es el que ha llevado al éxito al fútbol español. Quizás sea menos extremo que en el Barça, pero es muy similar, se aplica desde las categorías inferiores y ha permitido dominar, junto a Inglaterra, en los grandes torneos», reflexiona O Neno de Carreira.

Con su hijo, Nico González, brillando en el Manchester City, en cuya base Fran fue técnico asistente, también confirma la enorme valoración en el extranjero de ese modelo. «El jugador español está muy cotizado. Hay casos como Rodri en el City o Fabián en el PSG, que se han familiarizado con otras culturas, otro juego, disputan partidos importantes todo el año en sus ligas y la Champions y están curtidos en mil batallas», analiza. 

Couñago, un pionero

La percepción, para muchos, cambió cuando la sub-20 conquistó el Mundial de Nigeria en 1999. El pichichi de aquel torneo, con cinco goles en siete partidos, fue Pablo Couñago, un redondelano que apenas dos veranos más tarde sería uno de los pioneros que probó fortuna en el fútbol británico: «Entonces la liga española era la más fuerte por su nivel futbolístico y económico, donde todos querían jugar. Yo decidí marcharme porque en el Celta no me valoraban, fue una decisión difícil, pero en Inglaterra nos trataban muy bien».

Pablo Couñagro, a su llegada al aeropuerto de Peinador con la bota de oro del Mundial sub-20 de Nigeria 1999.
Pablo Couñagro, a su llegada al aeropuerto de Peinador con la bota de oro del Mundial sub-20 de Nigeria 1999. M. Moralejo

«Unos años antes se había aprobado la Ley Bosman y, por lo bien que lo había hecho con la selección sub-20 y sub-21, tenía mercado. Luego vieron que nos daban cariño, que contábamos muy buenas experiencias, y fueron llegando más jugadores a Inglaterra, como Iván Campo, Salva Ballesta y Hierro en el Bolton», rememora un hombre que vivió su primera experiencia en el extranjero con el Ipswich Town. Poco después desembarcaron Cesc Fábregas y Reyes en el Arsenal, Gerard Piqué en el Manchester United, Mikel Arteta en el Glasgow Rangers escocés tras su paso por el PSG y la creación del Spanish Liverpool de Rafa Benítez, con Xabi Alonso, Fernando Torres, Pepe Reina y Álvaro Arbeloa, entre otros.

Mientras, en la Real Federación Española de Fútbol soplaban aires de cambio e Iñaki Sáez —el valedor de Luis de la Fuente para su ingreso en la RFEF— promocionó a la selección principal en el 2002. Fracasó eliminado en la primera fase de la Eurocopa de Portugal 2004 y fue Luis Aragonés el encargado de poner el balón en el centro en un proceso que culminó con el éxito en la Eurocopa de Austria y Suiza 2008.

«Cuando compites en otras ligas, te encuentras otros jugadores, descubres otras culturas y métodos, mejoras mucho. Que en un equipo de 26 la mitad estén acostumbrados a competir en diferentes ligas y contextos, enriquece, es una experiencia muy valiosa», destaca un ariete que también jugó en Vietnam, Hong Kong y Finlandia sobre la brutal mejora de rendimiento de las selecciones españolas.

«Tuve la suerte de jugar en muchos países, culturas y niveles, y el jugador español es de los más completos porque no solo está bien a nivel físico, técnico y táctico. Lo lleva de serie desde que empieza a jugar en la calle. Antes hablábamos de que los argentinos y los brasileños tenían eso, que eran muy listos y competían muy bien, pero desde el 2010 España está demostrando que está por encima. En pocos años hemos sido campeones en todas las categorías», profundiza sobre una pérdida de complejos con los resultados a la vista. 

Entrenadores de éxito

«A muchos en mí época nos habría encantado tener las posibilidades de ir fuera que hay ahora. En vez de jugar en Segunda B, a lo mejor puedes estar en una primera división europea, hasta ir a la Champions o la Europa League, y todo lo que te enriquece a nivel futbolístico, cultural y personal», valora sobre la apertura del fútbol español Pablo Rodríguez, leyenda del Racing de Ferrol y scout del Aston Villa.

Pablo Rodríguez, fotografiado en Viveiro en el 2023.
Pablo Rodríguez, fotografiado en Viveiro en el 2023. PEPA LOSADA

Su club, entrenado por Unai Emery y vigente campeón de la Europa League, es otra prueba de la enorme exportación de talento de un fútbol español que también contó con dos técnicos representándolo en la última final de la Champions, el campeón Luis Enrique en el PSG y Arteta en el Arsenal. Hasta 15 de los 26 campeones del mundo militan o han militado en las máximas categorías de Inglaterra, Alemania, Francia, Portugal y Croacia. «En el extranjero se vigila mucho al jugador español porque tiene un talento con el balón difícil de encontrar, aunque el factor físico también es muy determinante. La cantera española es una de las que más nutre a la Premier, tanto con futbolistas como con entrenadores», valora el de Viveiro.

«Salir, ver otras culturas, otras formas de entender el entrenamiento y la competición, siempre enriquece. A día de hoy, el fútbol español es un ejemplo en la forma de entender el juego y el entrenamiento», destaca de una selección que tras algunos altibajos tras la era que Vicente del Bosque completó con los triunfos en el Mundial de Sudáfrica 2010 y la Eurocopa de Polonia y Ucrania 2012, no perdió su esencia y ha recuperado el esplendor de la mano de Luis de la Fuente.