Le pide ayuda tras intentar venderle parte del Mundial, y después de que varias federaciones le retirasen su respaldo y la UEFA amenazase con los tribunales
06 ago 2026 . Actualizado a las 11:14 h.La crisis institucional que atraviesa la FIFA se agrava por momentos. Según reveló una investigación publicada por el New York Post, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha acudido directamente al entorno del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en un intento de tejer un salvavidas político y consolidar su permanencia al frente del máximo organismo futbolístico global.
La información del rotativo neoyorquino sostiene que Infantino, acorralado por el creciente rechazo de las potencias futbolísticas europeas y el colapso de sus proyectos financieros más ambiciosos —entre ellos el polémico intento de privatizar y vender participaciones comerciales de la Copa del Mundo a fondos privados vinculados a la familia Trump—, busca apoyarse en el músculo político de Washington para contrarrestar la presión de sus opositores.
Esta estrecha relación entre la cúpula de la FIFA y el mandatario estadounidense ha rebasado los cauces estrictamente institucionales. Tras gestos tan controvertidos como la entrega a Trump de un inédito «Premio de la Paz de la FIFA», o la decisión de instalar oficinas del organismo en la Torre Trump de Nueva York, el diario norteamericano señala que la estrategia de Infantino pasa por utilizar esa alianza como escudo frente al descontento generalizado de las federaciones. Sin embargo, esta maniobra lejos de apaciguar los ánimos, ha terminado por precipitar una fractura estructural sin precedentes en el fútbol internacional.
La UEFA pide responsabilidades
El conflicto ha alcanzado cotas de máxima tensión institucional tras conocerse la contundente respuesta del organismo rector del fútbol europeo. La UEFA, presidida por Aleksander Ceferin, ha enviado una advertencia formal a la FIFA notificándole el posible inicio de acciones legales directas contra Infantino por el fallido intento de comercializar activos de la Copa del Mundo.
En una notificación por escrito, la UEFA exige a la FIFA confirmar la recepción del requerimiento e instruye formalmente a la cúpula del organismo de Zúrich a conservar y no destruir ningún tipo de prueba, correo electrónico o documento relacionado con las negociaciones financieras con capitales privados.
Además, la UEFA trabaja de forma coordinada con diversos estamentos europeos para poner fin al mandato de Infantino. Para la confederación europea, la marcha atrás anunciada por la FIFA respecto a la venta del Mundial no exime de responsabilidades a su presidente, sobre quien recaen sospechas de haber traspasado líneas rojas éticas y legales.
Rebelión alemana y británica
El contraataque legal de la UEFA refleja el clamor de las federaciones más influyentes del viejo continente, que han dicho «basta» a lo consideran una deriva autoritaria, opaca y politizada que desvirtúa la esencia del deporte.
Entre los núcleos más duros de la resistencia se encuentra la Federación Alemana de Fútbol (DFB) cuyos dirigentes han manifestado su absoluta disconformidad con el rumbo financiero y ético impuesto por Infantino. Para los responsables germanos, el intento de privatizar el Mundial y la sumisión de ciertas decisiones arbitrales de conveniencia política, suponen una línea roja inasumible que erosiona la legitimidad de la institución.
A esta postura contundente se ha sumado formalmente la Asociación de Fútbol de Inglaterra (FA) y la Federación de Fútbol de Gales (FAW). Ambas entidades británicas han declinado frontalmente respaldar las iniciativas del mandatario suizo, cuestionando abiertamente su capacidad para seguir dirigiendo la FIFA bajo principios de transparencia y neutralidad. El bloque británico reprocha a Infantino «haber transformado la FIFA en una plataforma de autopromoción alineada con intereses particulares, ignorando el sentir de los clubes, jugadores y aficionados que sostienen la industria».
A la ofensiva institucional se suma el presidente de la Liga, Javier Tebas, quien arremetió con dureza contra el mandato de Gianni Infantino. Tebas replicó los intentos del presidente de la FIFA de victimizarse acusando a sus críticos de promover «odio y falsos rumores», definiendo el discurso del suizo como un «mensaje patético». «Las competiciones y los derechos comerciales de la FIFA no son patrimonio personal de Infantino. Quien mezcla política, disciplina, dinero y poder sin transparencia no puede liderar nada», afirmó Tebas.
El contexto sitúa a Infantino en su momento de mayor fragilidad desde que asumió el cargo. Aunque el suizo pretende optar a la reelección en el 2027 en Rabat, la amenaza de los tribunales de la UEFA y el rechazo de federaciones punteras auguran una batalla institucional de consecuencias impredecibles para el futuro del fútbol profesional mundial.